Boletin de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA

Este artículo fue publicado en la primavera de 2000 en el Boletín de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA, por la Fundación anti-SIDA de San Francisco.

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Inhibidores de Acceso: Una Nueva Clase de Fármacos en la 7a CROI

por Leslie Hanna
Traducción y adaptación de Christopher Gortner

Los inhibidores de acceso fueron el enfoque de varias presentaciones durante la 7a Conferencia sobre Retrovirus y Enfermedades Oportunistas (CROI), donde diversos equipos de investigación presentaron datos clínicos y preclínicos de los candidatos.


La necesidad de nuevos antiretrovirales

Los fármacos antiretrovirales son actualmente la defensa estándar contra la enfermedad VIH, a pesar de sus efectos secundarios ya documentados y de los que surgen con el paso del tiempo, y a pesar de los persistentes debates sobre su empleo óptimo, que incluyen cuándo iniciarlos, cuáles usar, y cuándo cambiarlos.

Las 16 formulaciones antiretrovirales actualmente aprobadas por la FDA forman parte de tres clases: análogos nucleósidos, análogos no nucleósidos, e inhibidores de proteasa. Los fármacos aprobados hasta la fecha atacan a las enzimas del VIH 1 transcriptasa inversa (los nucleósidos y no nucleósidos) y a la proteasa; la meta del tratamiento antiretroviral actual es impedir el funcionamiento de estas dos enzimas en el punto del ciclo de reproducción viral en que son necesarias, retrasando o deteniendo así el ciclo replicativo. Durante el proceso de infección celular, el VIH se acopla a una célula huésped, como el linfocito CD4, y a través de una compleja serie de interacciones, penetra en ella. Al estar dentro de la célula, el genoma ARN del VIH es transcrito (proceso temprano en la síntesis de proteína en el cual la información genética es "convertida" para emplearse como modelo para la producción de nuevas proteínas) en ADN por la transcriptasa inversa (TI). El producto genético de este paso es entonces transcrito a más ARN, lo cual se traduce en proteínas, algunas de las cuales tienen que ser recortadas en esta etapa por la enzima proteasa para poder activarse. En otras palabras, todos los antiretrovirales actuales sólo funcionan contra la replicación del VIH intracelular, después de que el virus ha infectado una célula.

La teoría del tratamiento anti-VIH es que el empleo de una combinación de fármacos que ataque en diferentes etapas del ciclo de reproducción viral o que ataque diferentes aspectos del mismo ciclo resultará en una inhibición más eficaz del proceso viral y la replicación. Hoy en día, particularmente a medida que cada vez más personas desarrollan resistencia a los antiretrovirales de las tres clases disponibles, es urgente la necesidad de desarrollar nuevos fármacos que combatan al VIH de maneras novedosas, incluyendo nuevas clases de fármacos que funcionen contra diferentes etapas del proceso patogénico. El desarrollo de nuevos medicamentos anti-VIH es un objetivo fundamental del campo de investigación tanto público (con fondos del gobierno) como privado (la industria farmacéutica).


Compuestos novedosos

Los inhibidores de acceso pertenecen a una nueva clase de fármacos antiretrovirales y atacan un nuevo paso en el ciclo de vida del VIH. En concreto, son compuestos que interrumpen las funciones de reproducción del VIH-1 que actualmente no son atacadas por los demás antiretrovirales aprobados: de interés particular es su blanco de fusión y acceso celular. Como parte de una amplia gama de fármacos bajo investigación, los inhibidores del acceso incluyen inhibidores de fusión (el enfoque de este artículo) y dos clases menos desarrolladas, denominadas inhibidores del acoplamiento e inhibidores del correceptor. Solo los inhibidores de fusión han avanzado a estudios clínicos; los otros todavía se encuentran bajo estudios preclínicos (ensayos de laboratorio).

Todos los fármacos que forman parte de la clase de inhibidores de acceso funcionan al prevenir la capacidad del VIH para penetrar eficazmente en una célula huésped e infectarla. Los inhibidores de fusión funcionan atacando al virus en sí; algunos de los candidatos menos desarrollados funcionan a través de la célula huésped, que constituye el blanco del VIH.


El VIH y la fusión celular: Historia

El motivo que justifica el desarrollo de estos fármacos procede en parte de los estudios radiológicos, cistológicos y estructurales, que permiten una mejor comprensión de las interacciones entre el VIH y las células huéspedes (humanas). Las células están diseñadas para resistir infecciones de virus y otros microbios; los pasos que permiten la infección eficaz de una célula por parte de un virus son complejos y muchos. Para que la infección celular sea eficaz se requiere que el VIH se acople y se fusione con los receptores celulares, lo cual va seguido del acceso al interior de la célula.

El acoplamiento y la fusión precisan de interacciones entre las glicoproteínas del VIH (gp)120 y 141, los receptores celulares CD4, y los receptores secundarios de la célula huésped, a menudo llamados receptores quimoquinos; los dos correceptores principales son CCR5 (R5) y CXCR4 (R4). Los linfocitos CD4 segregan CCR5 y CXCR4; los monocitos y macrofágos, ambos blancos frecuentes del VIH, generalmente segregan CXCR5 pero no CCR5. En el proceso inicial de acoplamiento, la gp120 del VIH se fusiona con el receptor CD4, induciendo cambios en la gp120 que ocasionan su fusión con el receptor quimoquino, bien sea CCR5 o CXCR4.

La investigación sobre los procesos de fusión y acceso ha permitido la identificación de una cantidad de nuevos blancos potenciales para los antiretrovirales, incluyendo el acoplamiento con el CD4 celular, la fusión con el receptor quimoquino, y la fusión mediada por gp120. Incluso se han desarrollado fármacos candidatos, incluyendo el CD4 soluble, inhibidores de fusión, y antagonistas del receptor quimoquino. La teoría que subyace al CD4 soluble es que podría inhibir el acoplamiento viral con los receptores CD4 de células huéspedes al bloquear una interacción específica de gp120-CD4 entre virus y célula.

Aunque este método funcionó bien durante ensayos que emplearon cepas de laboratorio del VIH, no demostró la misma eficacia al ser empleado contra cepas VIH clínicas in vivo, cuando resultó obvio que se necesitarían concentraciones extremadamente elevadas del compuesto para poder inhibir el acceso viral a las células y la replicación subsiguiente.


Los inhibidores de fusión T-20 y T-1249

Hasta la fecha, los inhibidores de fusión son el único tipo de inhibidor de acceso que ha avanzando a estudios humanos. Trimeris, una compañía biofarmacéutica localizada en Durham, NC, tiene dos inhibidores de fusión actualmente en desarrollo. (El pasado julio, Roche se unió con Trimeris para desarrollar y comercializar los compuestos). Ambos candidatos han inhibido con eficacia la fusión del VIH con células huéspedes y han avanzado al estudio humano. Además, la FDA les otorgó la categoría de "rápido desarrollo" como tratamientos potenciales de la enfermedad VIH.

Desde su inicio, el primer candidato, T-20, ha demostrado actividad anti-VIH alentadora. T-20 es un péptido sintético de 36 aminoácidos que se acopla con la proteína gp41 del VIH. En estudios completados hasta la fecha, T-20 ha inhibido de forma constante tanto el virus de tipo salvaje (el fenotipo normal típico de un virus u otro organismo antes de que desarrolle mutación) como el virus resistente a los demás antiretrovirales aprobados. En ensayos de laboratorio, T-20 parece ser sinérgico (aumento de los efectos de las partes componentes al combinarse) con otros compuestos anti-VIH.

T-20 se autoadministra por inyección subcutánea (debajo de la piel) dos veces al día en dosis de 50 mg. Se ha reportado que el fármaco es bien tolerado; los efectos adversos observados incluyen irritación en el punto de la inyección, dolor de cabeza, náuseas, fiebre, debilidad, diarrea y mareo. Hasta ahora, se han completado dos estudios clínicos (TRI-100 y TRI-300) y se está implementado un estudio en fase III, que inscribirá participantes este año.

El pasado mes de septiembre, el Doctor Jay Lalezari, de la Investigación Clínica Quest de San Francisco, presentó datos de 16 semanas durante la 29ª Conferencia Intercientífica sobre Compuestos Antimicrobiales y Quimioterapia, o ICCAC, sobre la eficacia de T-20 en un grupo de personas con un amplio historial de tratamiento antiretroviral que añadió el fármaco a su régimen múltiple de salvamento.

Estos 55 participantes habían empleado un promedio de 11 fármacos anti-VIH anteriormente y el 93% había tomado fármacos pertenecientes a las tres clases aprobadas. Al inicio del estudio, los participantes mostraban un promedio de carga viral de 4,9 logo copias/mL y un promedio CD4 de 70 linfocitos/mm3; el 93% mostró resistencia al menos a un inhibidor de proteasa, y el 87% resistencia a los INNTR o INTR. En este estudio, se emplearon 50 mg de T-20 inyectado subcutáneamente dos veces al día, en combinación con regímenes antiretrovirales seleccionados después de comprobar la resistencia individual a través de pruebas genotípicas. Después de 16 semanas, el 36% experimentó una carga viral indetectable (menos de 400 copias/mL); el 60% experimentó una reducción de 1 logo copias/mL en la carga viral o carga viral indetectable.

Por lo general, T-20 fue bien tolerado; el efecto secundario más común fue una reacción cutánea en el punto de la inyección. El 7% experimentó graves efectos secundarios pero ningún participante dejó el estudio por ello. De acuerdo con los investigadores, la reacción de los participantes fue comparable a la reacción observada en personas con un amplio historial de tratamiento que toman regímenes "mega-TARSA."

Durante la 7a CROI, el Doctor Samuel Hopkins, de Trimeris, presentó datos de seguimiento de 32 semanas sobre T-20-205. Setenta y una personas, todas participantes en estudios de 2-4 semanas de monotratamiento con T-20, se sometieron a pruebas genotípicas, iniciaron nuevos regímenes TARSA y reiniciaron T-20. Todos los participantes tenían un amplio historial de tratamiento anti-VIH; el 93% mostraba resistencia al menos a un inhibidor de proteasa, y el 87% mostraba resistencia a fármacos inhibidores nucleósidos de la transcriptasa inversa (INTRI) o inhibidores no nucleósidos de la transcriptasa inversa (INNTRI). Cuarenta y seis personas fueron evaluadas a las 32 semanas. De acuerdo con Hopkins, T-20 resultó seguro y eficaz para la mayoría de las personas en todas las dosis empleadas.

Datos de estudios cumulativos de T-20 proveen evidencia clínica que apoya la estrategia que subyace a los inhibidores de fusión (bloquear la fusión de membrana y el acceso viral). Actualmente, se está diseñando un protocolo para un estudio en fase III, que abrirá el período de inscripción a mediados de este año. Trimeris también está desarrollando una nueva formulación de T-20 con una concentración que duplica a la original y quizás requiera menos inyecciones. Además, la nueva formulación parece ocasionar menos irritación localizada. El 14 de marzo de este año, Trimeris y Hoffman-La Roche anunciaron el inicio de un estudio clínico en fase II (T20-208) sobre dos formulaciones novedosas alternativas; un total de 60 personas recibirán inyecciones diarias subcutáneas de las nuevas formulaciones, además de su régimen antiretroviral oral.

Actualmente, un estudio (patrocinado por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAD)) en fase I/II que analiza el aumento de la dosis de T-20 en niños de 3-12 años, está inscribiendo participantes. Un estudio en fase II con adultos, patrocinado por Trimeris, sobre tres dosis de T-20 en combinación con abacavir (Ziagen), amprenavir (Agenerase), ritonavir (Norvir) y efavirenz (Sustiva) también está inscribiendo participantes en distintos centros; para mayor información, incluyendo los criterios de elegibilidad y los centros, llame a Trimeris al 919-419-6050 o ACTIS al 1-800-TRIALS-A en los EE.UU.

El segundo inhibidor de fusión de Trimeris, T-1249, es semejante a T-20, un péptido sintético de 39 aminoácidos que se acopla a gp41, aunque en una zona distinta al lugar de acoplamiento de T-20. Ensayos de laboratorio sugieren que T-1249 es un potente inhibidor de la fusión celular tanto en cepas de laboratorio como en cepas clínicas. Además, el compuesto parece ser activo contra el VIH resistente a AZT (Retrovir), a saquinavir (Fortovase) y a T-20. T-1249 probablemente ejerce cierta actividad contra el VIH-2, además del VIH-1. Igual que T-20, T-1249 se administra por inyección subcutánea o intravenosa. Comparado con T-20, T-1249 tiene el doble de semivida (el tiempo requerido para que la cantidad original del fármaco se reduzca a la mitad). Actualmente se están inscribiendo participantes con una carga viral mayor de 5.000 copias/mL para un estudio en fase I/II que comparará la inyección de una vez al día con inyecciones dos veces al día en cinco dosis diferentes.

Durante la 39a ICAAC en San Francisco el pasado otoño, la compañía Progenics Pharmaceuticals presentó los resultados de un estudio en fase I de su inhibidor de fusión, PRO 542. PRO 542 se acopla al gp120 del VIH. Quince participantes recibieron una sola inyección del fármaco en cuatro dosificaciones. De acuerdo con los investigadores, la inyección fue bien tolerada y ejerció una actividad viral significativa. Progenis tiene planes de implementar un estudio en fase II.


Antagonistas del receptor quimoquino

También se están desarrollando medicamentos diseñados para evitar el acoplamiento del VIH a los receptores quimoquinos de células huéspedes, cruciales para el acceso a la célula y la infección. CCR5 y CXCR4, dos correceptores importantes empleados por el VIH, son los blancos de los compuestos experimentales. En la infección primaria y temprana por el VIH, el virus parece preferir al receptor CCR5 como modo de penetrar en las células. Con el paso del tiempo y la progresión del mal, se produce un cambio. El virus se torna más virulento y resulta capaz de utilizar ambos correceptores para su proceso de reproducción.

Por esta razón, un obstáculo en el desarrollo de los inhibidores CCR5 es la presencia de vías alternativas para el acceso viral. Los virus "R5" pueden evolucionar para generar especificidad receptora y penetrar en las células a través de otros receptores quimoquinos, en particular a través de CXCR4. Aunque la preocupación es por ahora hipotética, los investigadores ya están buscando maneras de prevenir que sus inhibidores CCR5 ocasionen un cambio de especificidad en el virus del receptor CCR5 al CXCR4. Los estudios de las fases I/II deberán proveer mayor información.

Otro desafío que enfrenta la industria farmacéutica está relacionada con el hecho que hay quimoquinas orgánicas o ligandos (moléculas que se acoplan a los correceptores del VIH) que ayudan a bloquear la infección por el VIH por sí mismas, al acoplarse con los receptores. Los ligandos orgánicos para CCR5 incluyen las quimoquinas RANTES, MIP-1alfa, y MIP-1beta. Una derivación de RANTES, llamado COP-RANTES, también ha demostrado capacidad inhibidora contra el VIH in vitro (pero resultó inactivo en un estudio clínico pequeño). La industria afronta el desafío de diseñar fármacos eficaces que no inhiban los ligandos orgánicos, ya que éstos juegan un papel en las defensas naturales del cuerpo contra el VIH y quizás sean precisos para llevar a cabo otras funciones fisiológicas esenciales.


Conclusión

A pesar de todo, estos nuevos compuestos ofrecen opciones potenciales de tratamiento para personas que carecen de opciones o han agotado las opciones actuales. Aunque por supuesto se requieren más datos incluso sobre los candidatos avanzados acerca de su potencia y seguridad a largo plazo, e información sobre efectos secundarios y resistencia, los avances hechos por ahora son alentadores. Un desafío mayor podría ser el gasto de fabricar estos péptidos, gastos que seguramente se verán reflejados en el precio cuando se comercialicen.

Otro obstáculo potencial es su vía de administración, ya que varios de los candidatos son moléculas que requieren inyección. Algunos investigadores creen que la identificación de estas moléculas potencialmente beneficiosas puede proveer claves para el desarrollo de moléculas más pequeñas y mejor controladas que puedan desarrollarse en forma de medicamentos orales. Por el momento, existe consenso de que el principio que apoya el desarrollo de estos compuestos tiene una base sólida.

Leslie Hanna es editora de BETA en inglés.
Christopher Gortner es editor de las publicaciones de tratamiento en español de la Fundación del SIDA de San Francisco.

Revisado el 26 de mayo 2000


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