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Este artículo fue publicado en febrero de 1999 en el Boletín de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA, por la Fundación anti-SIDA de San Francisco.
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T-20: El primero de una nueva clase de fármacos anti-VIHpor Leslie Hanna T-20 (también conocido como pentafusida, previamente como DP-178) es un nuevo antirretroviral potente, el primero de una nueva clase de fármacos anti-VIH. Los datos de estudios previos in vitro sugieren que el fármaco ejerce una actividad antiviral potente; actualmente, los resultados finales de un estudio piloto de 16 personas demuestran que T-20 puede reducir la carga viral plasmática del VIH en un 99%. T-20 es elaborado por la compañía Trimeris Inc., de Durham, NC. Un mecanismo de acción diferenteT-20 es un péptido sintético del aminoácido 36. Por ahora, no se comprende por completo su mecanismo de acción. Como inhibidor de la fusión, T-20 ataca al VIH durante un punto en su ciclo de replicación que no es atacado por los otros antivirales actualmente disponibles. El fármaco usa como blanco la fase fusión de la infección por el VIH, cuando el virión viral se acopla con una nueva célula, como el linfocito T CD4. Se cree que T-20 interfiere de alguna forma con la molécula gp141 de la superficie del virus, frenando la capacidad del VIH para acoplarse e infectar nuevas células necesarias para su reproducción. En pruebas de laboratorio, T-20 resultó ser un inhibidor mucho más potente del VIH-1 que el VIH-2 (aproximadamente una potencia específica contra el VIH-1 de 10 a 1.000 veces mayor.) No se ha documentado resistencia viral al fármaco. Teóricamente, si T-20 es capaz de eliminar la replicación viral a través de la prevención completa de la infección de nuevas células, entonces la resistencia no tiene muchas oportunidades de desarrollarse. Sin embargo, cuanto más tiempo se emplea un fármaco, mayor es el potencial de desarrollar la resistencia a ese fármaco. Todavía no se han obtenido datos de duración sobre T-20. Para poder emplear el fármaco por períodos de tiempo extensos, es probable que T-20 se combine con otros antirretrovirales para prevenir el desarrollo de resistencia. Puesto que el fármaco contiene un mecanismo de acción único, no es probable que ocasione problemas de resistencia opuesta con los demás antirretrovirales disponibles. T-20 requiere la administración por inyección intravenosa o subcutánea dos veces al día. Los investigadores están desarrollando una bomba computerizada de infusión, parecida a la bomba empleada por los diabéticos para administrarse la insulina. La bomba, que será del tamaño de un "pager", administrará el fármaco de manera lenta, continua y eficaz. Resultados de estudios clínicosLos resultados del estudio clínico humano más grande que se ha completado hasta la fecha fueron publicados en la edición del 2 de noviembre de 1998 en Nature Medicine. (Se reportaron resultados provisionales previos durante la reunión de septiembre de 1997, de la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas). El estudio, patrocinado por Trimeris y llevado a cabo a través de la Universidad de Alabama en Birmingham por Michael Kilby y sus colegas, duró 14 días. El promedio CD4 de los participantes al inicio del estudio era de 212 linfocitos/mm3 y el promedio de carga viral, de 58.884 copias/mL. Los 16 participantes fueron seleccionados al azar para recibir cuatro dosis de T-20: 3, 10, 30 ó 100 mg como monotratamiento. El grupo que recibió la dosis mayor experimentó una reducción del 90% en la carga viral. A partir de los 10 14 días del inicio de T-20, los cuatro participantes en este grupo experimentaron reducciones a nivel indetectable, o una reducción de casi dos logos. De los cuatro participantes, tres carecían de antecedente de tratamiento anti-VIH; en otras palabras, nunca habían tomado un fármaco antirretroviral. Los datos de este estudio indican que T-20 fue bien tolerado. Ninguno de los participantes dejó de tomar el tratamiento debido a efectos adversos, y no se apreciaron problemas de seguridad. Aunque algunas personas sí manifestaron dolor de cabeza y fiebre, los investigadores no consideraron estos efectos como reacciones al tratamiento. Queda por establecer si este antirretroviral potente seguirá produciendo efectos tan alentadores con el paso del tiempo. Según el artículo del Dr. Douglas Richman, publicado en Nature Medicine, "[La enfermedad] VIH es crónica el tratamiento tiene que ser crónico también." Se requieren más estudios para poder evaluar la capacidad de T-20 para suprimir el VIH por un período de tiempo prolongado, además de determinar su tolerancia y toxicidad a largo plazo. Otro asunto que probablemente surgirá en relación con el empleo crónico de T-20 es el cumplimiento, que tiende a resultar más difícil con los fármacos inyectables. El futuro de T-20T-20, el primero de una nueva clase de fármacos de fusión, merece ser observado; por ahora el único aspecto negativo es su forma de administración. Por esta razón, Dr. Richman también recomienda el desarrollo de un péptido pequeño con un mecanismo de acción parecido al de T-20, además del desarrollo de otras moléculas pequeñas capaces de interrumpir la replicación del VIH interfiriendo en su capacidad para acoplarse a células huéspedes. Si se desarrollan, estos medicamentos podrían ser consumidos por vía oral. Kilby, J.M. and others. Potent suppression of HIV-1 replication in humans by T-20, a peptide inhibitor of gp41-mediated virus entry. Nature Medicine 4(11): 1302. November 1998. Richman, D. Nailing down another HIV target. Nature Medicine 4(11): 1232. November 1998. Saag. M. and others. A short-term assessment of the safety, pharmacokinetics, and antiviral activity of T-20, an inhibitor of gp41 membrane fusion. 35th Annual Meeting of the Infectious Disease Society of America. September 1997. Abstract 771. Leslie Hanna es editora en funciones de BETA en inglés. Christopher Gortner es editor de BETA en español y Noticias Positivas. Revisado el 22 de febrero 1999 |