Boletin de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA

Este artículo fue publicado en febrero de 1999 en el Boletín de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA, por la Fundación anti-SIDA de San Francisco.


Las enfermedades oportunistas: ¿Es seguro suspender la profilaxis?

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Febrero 1999 Contenido

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Listo de afecciones oportunistas del SIDA

El cáncer anal y del cuello del útero – Los cánceres del ano y del cuello del útero (anal, uterino) pueden afectar a las personas VIH positivas y negativas, pero tiende a progresar con mayor rapidez y recurrir con más frecuencia en las personas VIH positivas. Los cánceres anales y uterinos están asociados con ciertas cepas (por ej. 16, 18, 31) del virus de papiloma humano (VPH). La etapa más temprana de estos cánceres es la displasia, o la proliferación y diferenciación de las células anormales. Las etapas avanzadas incluyen la neoplasia intraepitelial y la formación de lesiones escamosas intraepiteliales. Con frecuencia, las etapas tempranas son asintomáticas; las etapas más avanzadas pueden caracterizarse por dolor, hemorragia, y emisión de fluidos. Las personas VIH positivas deben someterse regularmente a pruebas Papanicolau regulares (cada 6-12 meses). La prueba Papanicolau puede detectar las células precancerosas en su etapa temprana de desarrollo. Las pruebas de evaluación incluyen la colposcopia y la biopsia. Las etapas tempranas de las enfermedades pueden ser tratadas a través de la criocirugía o la quemadura y/o extracción quirúrgica del tejido anormal. Cuando el cáncer se ha propagado, los tratamientos pueden incluir la quimioterapia y radiación.

Aspergiliosis - La aspergiliosis es un hongo que vive en la materia de plantas descompuestas. Se ha descubierto el hongo en la marijuana, y las personas que usan la marijuana como medicamento deben tener cuidado. La aspergiliosis afecta a personas con la enfermedad VIH avanzada, generalmente a aquellas con números bajos de CD4 y neutropenia. Usualmente, la enfermedad ocasiona tos, dificultad al respirar, y fiebre. También puede afectar al sistema nervioso central (el cerebro y la columna vertebral), ocasionando ataques cerebrales y parálisis parcial. Históricamente, el pronóstico de las personas con aspergilosis no es alentador.

Las enfermedades respiratorias bacterianas – Con el uso extendido de la profilaxis anti-PCP, un número creciente de casos de neumonía en las personas VIH positivas es ocasionado por bacterias, incluyendo las cepas neumococcus y estreptococcus, Haemophilus influenzae, Staphyloccocus pneumoniae, y Pseudomonas aeruginosa. Se están haciendo cada vez más frecuentes las cepas farmacológicamente resistentes de Steptococcus pneumoniae. Los síntomas de la enfermedad incluyen tos, problemas respiratorios, dolor de pecho, y fiebre. Algunas infecciones bacterianas pueden propagarse por el cuerpo.

Candidiasis – La candidiasis es ocasionada por el hongo Candida albicans o cepas relacionadas. Las cepas Candida son patógenos comunes, que un sistema inmunológico saludable generalmente puede mantener bajo control. En la mayoría de los casos, la candidiasis es la primera señal de deterioro inmunológico. La afección puede recurrir con frecuencia y resultar difícil de tratar a medida que va disminuyendo el número de CD4. La candidiasis puede afectar a la piel, las uñas, o las membranas mucosas, pero es más común en la boca (afta oral), la garganta (candidiasis del esófago) y la vagina. La candidiasis no suele diseminarse por el cuerpo. La candidiasis oral se caracteriza por manchas blancas o rojas en la boca y llagas a los lados de los labios. La candidiasis vaginal se caracteriza por una emisión de flujo espeso y blanco acompañado de picazón y sensaciones de ardor. Los síntomas de la candidiasis de esófago incluyen acidez, dolor, y dificultad para tragar. La candidiasis leve oral y vaginal pueden ser tratadas con medicamentos tópicos administrados en el área afectada; el tratamiento tópico tiene preferencia siempre que sea posible, a fin de evitar el desarrollo de la Candida farmacológicamente resistente. La candidiasis de esófago y la candidiasis que no reacciona al tratamiento tópico pueden requerir un tratamiento sistémico.

Coccidiomicosis – También conocida como fiebre del valle, la coccidiomicosis es ocasionada por un patógeno micótico llamado Coccidioides immitis. En los EE.UU., es más común en el área sudoeste del país. El organismo usualmente ocasiona enfermedad sólo en las personas inmunocomprometidas, especialmente en aquellas con menos de 50 linfocitos CD4/mm3. El patógeno es normalmente inhalado, lo cual lleva a la infección pulmonar. Los síntomas incluyen fiebre, fatiga, pérdida de peso, y tos. La coccidiomicosis también puede afectar a las membranas que rodean el cerebro (meningitis) y puede diseminarse por el cuerpo.

Criptococcosis – La criptococcosis es causada por un hongo parecido a la levadura, llamado Cryptococcus neoformans, el cual se encuentra en la tierra y en el excremento de las aves. Se transmite a través de la inhalación de polvo contaminado. La criptococcosis usualmente afecta a personas con menos de 50 linfocitos CD4/mm3. La afección más común de la enfermedad es la meningitis criptococcal, una inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la columna vertebral. Los síntomas incluyen fiebre, fatiga, náusea, malestar, dolor de cabeza y de cuello, confusión mental, pérdida de memoria, trastornos de visión y de movimiento muscular, y cambios de personalidad; si no es tratada, la enfermedad puede derivar en coma y muerte. La criptococcosis también puede afectar a otras áreas del cuerpo incluyendo la piel, los pulmones (neumonía criptococcal) y el cerebro (encefalitis). La enfermedad puede diseminarse. La criptococcosis se diagnostica a través de análisis del fluido cerebral y cerebroespinal (CEF), determinaciones de la presión CEF, y las pruebas CT o MRI. Después del tratamiento primario, se requiere una profilaxis secundaria de por vida para prevenir la reaparición.

CriptosporidiosisCryptosporidium parvum es un parásito protozoo que se localiza en agua o tierra contaminada por heces. No se puede eliminar con desinfectantes como el cloro. El empleo de filtros de agua, o hervir el agua, pueden ayudar a prevenir la infección. El parásito también se transmite a través del sexo oral / anal. En 1993 en Milwaukee, Wisconsin, 100 personas fallecieron como resultado de un brote grave de criptosporidiosis procedente del agua municipal de la ciudad. La enfermedad tiene a ser más prolongada y severa en las personas inmunocomprometidas. La criptosporidosis afecta principalmente al sistema gastrointestinal. Los síntomas incluyen diarrea aguada, vómitos, dolores abdominales, inflamación estomacal, fatiga y fiebres leves; la diarrea prolongada puede ocasionar pérdida de peso. La diagnosis de la enfermedad puede resultar difícil porque muchas otras afecciones ocasionan síntomas parecidos. Además, la criptosporidiosis puede ser difícil de tratar; junto con los fármacos empleados contra el parásito, hay medicamentos que pueden ayudar a aliviar los síntomas.

La enfermedad por citomegalovirus (CMV) – El CMV es un herpetovirus que infecta a la mayoría de las personas durante la niñez. El virus permanece latente en el cuerpo y usualmente se desarrolla como enfermedad sólo en personas con sistemas inmunológicos debilitados. La enfermedad por CMV se da con mayor frecuencia en las personas con menos de 50 linfocitos CD4/mm3. La CMV puede causar retinitis, una inflamación de la retina que puede producir visión borrosa y en casos severos ceguera. Las personas con un número bajo de CD4 deben someterse regularmente a pruebas de vista y exámenes oculares. La CMV también puede afectar al sistema gastrointestinal y al esófago (colitis, esofagitis por el CMV), a los pulmones (neumonía por CMV), y al cerebro (encefalitis por CMV). Durante los años iniciales de la epidemia del SIDA, la enfermedad CMV resultaba difícil de tratar. Los fármacos sistémicos empleados ocasionaban efectos secundarios severos y requerían un cáteter para la infusión intravenosa. Hoy en día, existen fármacos orales e implantes oculares. Un tratamiento temprano y agresivo puede controlar la progresión de la enfermedad, pero no es capaz de erradicar la enfermedad. Las personas que han padecido un brote inicial de la enfermedad CMV requieren el tratamiento de mantenimiento de por vida para evitar reapariciones subsiguientes.

El virus del herpes simple (VHS) – El VHS es común en la población general, pero sus enfermedades pueden ser más severas, más frecuentes y más difíciles de tratar en las personas VIH positivas. Además, la infección por el VHS puede facilitar la transmisión del VIH. El VHS-1 generalmente ocasiona lesiones alrededor de la boca, mientras que el VHS-2 ocasiona lesiones genitales o anales; ambos pueden transmitirse sexualmente. El VHS también puede afectar al esófago, al cerebro (encefalitis o meningitis) y a los pulmones (neumonía por el VHS). El VHS produce ampollas rellenas de fluido que pueden ir acompañadas de picazón, sensaciones de ardor en la piel, inflamación y emisión de fluido. Las lesiones forman costras y desaparecen, pero el virus permanece latente en los nervios y puede reactivarse por varios factores, incluyendo el estrés, la fiebre o fluctuaciones hormonales. La reactivación del VHS puede venir señalada por una etapa prodrómica caracterizada por picazón o sensaciones cutáneas de molestia o ardor. El VHS puede ser tratado con medicamentos tópicos aplicados directamente en las lesiones o, en los casos más severos o recurrentes, con fármacos sistémicos orales.

Histoplasmosis - La histoplasmosis es una enfermedad ocasionada por la infección con el hongo Histoplasma capsulatum, el cual reside en la tierra y las heces de murciélago. En los EE.UU., es más común en los valles de los ríos Ohio y Mississippi. La enfermedad suele darse en personas con menos de 100 linfocitos/mm3. Las personas pueden infectarse al inhalar simientes en el aire, y la enfermedad afecta con mayor frecuencia a los pulmones. También puede afectar a la piel, al sistema gastrointestinal y al sistema nervioso central. Los síntomas incluyen fiebre, pérdida de peso, fatiga, tos seca, problemas respiratorios, salpullido, e inflamación de los nódulos linfáticos. La histoplasmosis se diagnostica con análisis del fluido pulmonar, de sangre u orina, o mediante biopsia. Es tratada con medicamentos antimicóticos.

El sarcoma de Kaposi (SK) – Durante los primeros años de los 80, el SK resultó ser la EO de mayor ocurrencia temprana que señalaba el inicio del SIDA. El SK del SIDA es más agresivo que la forma del SK observada previamente en hombres mayores de origen mediterráneo o del este de Europa. La incidencia del SK es más elevada en los hombres homosexuales VIH positivos y parece ser una enfermedad transmitida sexualmente. Se descubrió recientemente que el SK está asociado con – y seguramente ocasionado por – un herpetovirus llamando VHSK o VHH-8. Se cree que las citoquinas (mensajeros químicos) y factores del crecimiento juegan un papel importante en el desarrollo de la enfermedad. El SK consiste en el crecimiento anormal de las vesículas sanguíneas y linfáticas. Se caracteriza por lesiones planas o elevadas de color marrón rojizo sobre la piel o en las membranas mucosas, y puede afectar a órganos internos como los pulmones, el hígado, el sistema gastrointestinal y los nódulos linfáticos. Se han empleado muchos tratamientos diferentes contra el SK, y no hay cura definitiva. Entre los tratamientos destaca la crioterapia y la radiación de las lesiones, además de una extensa gama de opciones quimioterapéuticas y modulaciones inmunológicas.

El linfoma - El linfoma es cáncer del sistema linfático. Los linfomas no Hodkin o de las células B están asociados con mayor frecuencia con la enfermedad VIH, y se caracterizan por la multiplicación incontrolada de ciertas células blancas inmunes. La enfermedad usualmente afecta a personas con menos de 75 linfocitos CD4/mm3. No se ha establecido su causa, pero parece estar asociada con el virus del Epstein-Barr. El linfoma puede afectar a los nódulos linfáticos, al sistema gastrointestinal, al hígado, y a la médula ósea. Los síntomas pueden incluir inflamación de los nódulos linfáticos, fiebre, fatiga, pérdida de peso, dolor, y crecimiento anormal del bazo y hígado. El linfoma primario del sistema nervioso central afecta al cerebro y a la columna vertebral, ocasionando síntomas que incluyen confusión, dolor de cabeza, ataques, fatiga, debilidad, pérdida de memoria, trastornos del habla y la visión, y cambios de personalidad. Los métodos diagnósticos incluyen el empleo de la tomografía axial computerizada (TAC), la imagen por resonancia magnética (IRM), y la biopsia cerebral. El tratamiento consiste generalmente en quimioterapia y/o radiación; sin embargo, no hay cura para el linforma y con frecuencia resulta mortal.

Microsporidiosis – La microsporidiosis es causada por un parásito que reside en el agua contaminada. También puede transmitirse a través del sexo oral / anal. Tanto las personas VIH positivas como las negativas pueden ser infectadas, pero la enfermedad tiende a ser más severa y difícil de tratar en las personas VIH positivas. La microsporidiosis normalmente afecta al sistema gastrointestinal, ocasionando síntomas que incluyen diarrea, náusea, inflamación estomacal, dolor abdominal, pérdida rápida de peso, y deshidratación. Puesto que estos síntomas se parecen a los de muchas otras enfermedades, la microsporidiosis puede resultar difícil de diagnosticar. Los métodos diagnósticos incluyen análisis de muestras de heces, endoscopia y/o biopsia. La enfermedad puede afectar a los ojos, el hígado, los riñones, y el cerebro.

Molusco contagioso – El molusco es una afección cutánea ocasionada por el virus de la varicela. Es más común y recurre con mayor frecuencia a medida que se debilita el sistema inmunológico. La enfermedad se caracteriza por lesiones elevadas de color carne, con un centro blando. Las lesiones se manifiestan normalmente en la cara y la garganta, pero también pueden aparecer en los brazos, las piernas y el área anogenital. El tratamiento consiste en crioterapia o cirugía.

La enfermedad del complejo por Mycobacterium Avium (CMA) - La enfermedad por CMA es ocasionada por Mycobacterium avium o Mycobacterium intracellulare, dos especies de bacterias localizadas en agua, alimentos y tierra contaminada. Las personas VIH positivas con menos de 50 linfocitos CD4/mm3 corren un riesgo más elevado de contraerla. La bacteria del CMA infecta el sistema gastrointestinal y/o los pulmones. Desde allí, la bacteria puede diseminarse a la corriente sanguínea, afectando casi a cualquier órgano del cuerpo. Los síntomas pueden incluir fiebre, fatiga, pérdida de peso, sudores nocturnos, diarrea, dolores abdominales, e inflamación de los nódulos linfáticos. El diagnóstico se realiza mediante análisis de sangre o biopsia. Igual que la tuberculosis por Mycobacterium, la bacteria del CMA puede volverse resistente a un fármaco rápidamente, así que el tratamiento requiere una combinación de al menos dos fármacos. El tratamiento de mantenimiento de por vida es necesario para prevenir la recurrencia. Otras especies de micobacteria atípicas, entre ellas Mycobacterium kansasii y Mycobacterium xenopi, también pueden infectar a las personas VIH positivas.

La leucoencefalopatía multifocal progresiva (LMP) – La LMP es ocasionada por el papilomavirus JC, común en los adultos saludables pero que usualmente sólo ocasiona enfermedad en personas inmunocomprometidas. La LMP suele desarrollarse en personas con SIDA avanzado. La enfermedad es el resultado de la degeneración de la capa mielínica que protege las fibras de los nervios. La LMP produce lesiones cerebrales y es progresiva. Los síntomas incluyen debilidad, ataques cerebrales, dificultades de habla, de movimiento, de equilibrio y visión, pérdida de memoria, y cambios en el estado mental. Puesto que los síntomas son parecidos a los de otras afecciones, la diagnosis puede resultar difícil, y puede requerir análisis con TAC y/o IRM, y biopsia cerebral. No existen tratamientos eficaces para la LMP y la enfermedad resulta mortal en la mayoría de los casos.

La neumonía por Pneumocystis carinii (PCP) – Varios informes sobre la neumonía PCP en hombres homosexuales resultaron ser la primera señal de la epidemia subsiguiente del SIDA. Durante la etapa temprana de la epidemia, la PCP era la causa principal de mortalidad. La enfermedad es causada por un patógeno llamado Pneumocystis carinii que tiene características tanto de un protozoo como de un hongo. El organismo suele infectar a la mayoría de las personas durante la niñez, pero sólo ocasiona enfermedad si el sistema inmunológico está severamente debilitado. La PCP usualmente afecta a las personas con menos de 200 linfocitos CD4/mm3. Por lo general, el organismo infecta los pulmones, ocasionando neumonía. Los síntomas incluyen fiebre, tos seca, problemas respiratorios, fatiga, sudores nocturnos, y pérdida de peso. El organismo también puede infectar otros órganos, incluyendo los nódulos linfáticos, el sistema gastrointestinal, y el hígado. La PCP se diagnostica a través de cultivos de esputo, rayos X del pecho, o mediante broncoscopia con biopsia. El control de la PCP es uno de los éxitos en la lucha contra la epidemia, y actualmente existen varias opciones para su tratamiento y profilaxis.

ToxoplasmosisToxoplasma gondii es un parásito encontrado en heces de gato, tierra, y carne contaminada. Las personas VIH positivas no deben preparar carne cruda ni limpiar cajas de gato sin tomar precauciones apropiadas. La toxoplasmosis tiene más tendencia a desarrollarse en personas con menos de 100 linfocitos/mm3. La enfermedad puede afectar a muchos órganos, incluyendo los pulmones, los ojos, el corazón, y el sistema gastrointestinal. Sin embargo, el área más común es el cerebro (encefalititis toxoplásmica). Los síntomas incluyen dolor de cabeza, fiebre, ataques cerebrales, mareo, náusea, trastornos de visión, de habla y movimiento, cambios en el estado mental, y coma. La encefalitis toxoplásmica puede ser difícil de diagnosticar debido a su semejanza con otras enfermedades cerebrales; los métodos diagnósticos incluyen análisis de sangre, pruebas TAC y IRM, y biopsia cerebral. Algunos de los fármacos empleados para prevenir la PCP y el CMA también pueden prevenir la toxoplasmosis.

Tuberculosis (TB) - La tuberculosis por Mycobacterium es ocasionada por una bacteria que se disemina por el aire. La infección por TB no equivale a tener la enfermedad TB activa. Se estima que las personas VIH positivas infectadas por la bacteria son 100 veces más propensas a desarrollar TB activa que las personas VIH negativas. La TB es la causa más común de mortalidad en la población VIH positiva a nivel mundial. Las personas VIH positivas son más propensas a desarrollar TB diseminada y extrapulmonar (enfermedad en otros órganos aparte de los pulmones). La enfermedad también puede afectar a los nódulos linfáticos, los huesos, los riñones, y al cerebro. Los síntomas de TB incluyen tos con esputo, esputo sanguinoliento, fiebre, fatiga, y pérdida de peso. La infección por TB puede detectarse mediante la prueba cutánea, y la enfermedad activa se diagnostica con cultivos de esputo y rayos X del pecho. Si una persona resulta positiva a la prueba cutánea, se puede prevenir el desarrollo de la enfermedad activa empleando una combinación de medicamentos. Hay que tratar la TB activa por un período de al menos 6 meses. La resistencia a los fármacos puede desarrollarse rápidamente si el tratamiento no es constante y completo. La TB multirresistente requiere el tratamiento prolongado con una cantidad mayor de fármacos.

El virus de la varicela zóster (Herpes zoster) – El herpes zóster es causado por el virus de la varicela zóster (VVZ). La VVZ ocasiona la varicela infantil, enfermedad caracterizada por un salpullido de ampollas rojizas que pican. Después de padecer el brote inicial, el virus permanece de forma latente en los nervios y puede reactivarse si el sistema inmunológico está debilitado. La reactivación puede ocasionar el herpes zóster (o culebrilla), enfermedad caracterizada por ampollas dolorosas rellenas de fluido que brotan a lo largo de la vía neuronal. La culebrilla es una señal temprana y común de la progresión de la enfermedad VIH. Antes de la erupción, se puede experimentar una etapa prodrómica caracterizada por dolor, picazón, malestar y fiebre. El VVZ puede diseminarse y afectar a los pulmones, el hígado, los ojos y el cerebro. Una erupción de culebrilla puede continuar con neuralgia post-herpética, o dolor neuronal. El herpes zóster es más difícil de tratar en las personas VIH positivas y puede resultar crónico.

Revisado el 22 de febrero 1999


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