Boletin de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA

Este artículo fue publicado en febrero de 1998 en el Boletín de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA, por la Fundación anti-SIDA de San Francisco.

BETA en espanol
Febrero de 1998 Contenido

Página principal

Comentarios
beta@sfaf.org

La medicina complementaria alternativa: Opciones y decisiones

por Leslie Hanna
Adaptación y traducción por Christopher Gortner


Introducción

El empleo de la medicina complementaria alternativa (MCA), por personas de ambos estados VIH, siempre ha sido un tema de controversia en los EE.UU. Tradicionalmente, las personas apoyaban o se oponían a la MCA. Los proponentes expresaban críticas e incluso sospechas del sistema médico "establecido", mientras que los oponentes señalaban la falta de estudios controlados y datos científicos que justificarán la MCA como práctica médica segura y eficaz. Ambos campos manifestaban opiniones que bordaban el fanatismo.

Los tiempos han cambiado. Aunque carecemos de estudios estándar occidentales sobre tratamientos específicos de la MCA, particularmente estudios entre la población VIH positiva, algunos estudios actuales sí han proporcionado datos y resultados alentadores, y otros están actualmente en marcha o bajo desarrollo.

Este artículo presenta un resumen de la MCA desde el punto de vista occidental. También ofrece a las personas VIH positivas y sus médicos una guía para formar decisiones sobre el empleo de MCA. Puesto que los datos sobre MCA son escasos o no existen, una de las cosas más importantes que una persona VIH positiva y su médico pueden hacer es formular métodos óptimos para evaluar y hacer sus decisiones sobre los tratamientos de la MCA. En último término, serán las personas VIH positivas quienes escojan los regímenes más apropiados para su caso individual. Las personas que toman estas decisiones pueden beneficiarse si se consideran consumidores de productos de salud, comparando valores, haciendo preguntas y comprando el producto sólo después de una deliberación cuidadosa.


¿Qué es la MCA?

En los EE.UU, casi todas las opciones alternativas a la medicina occidental se conocen colectivamente como medicina complementaria alternativa. Por esta razón, el término MCA se refiere a una gran variedad de tratamientos, métodos y filosofías. La MCA incluye sistemas alternativos de práctica médica (por ej., la medicina de Tíbet), sistemas dietéticos (por ej., la dieta macrobiótica) técnicas de curación "manual" (por ej., el masaje) y métodos que integran el cuerpo y la mente (por ej., la biorretroalimentación). En general, el término alternativo significa el uso por preferencia o el empleo único de algún(os) tipo(s) de MCA, por ejemplo de la medicina China en vez de la medicina occidental. "Complementario" significa el uso suplementario de MCA además de la medicina convencional occidental, como cuando una persona VIH positiva toma una fórmula de hierbas junto con fármacos anti-retrovirales.

Cuando se trata de la enfermedad VIH, la MCA puede ser definida como cualquier tratamiento que no está aprobado por la Administración de Fármacos y Alimentos de los EE.UU. (FDA) o cualquier compuesto y/o instrumento aprobado por la FDA que se emplea en el tratamiento de una afección y/o usado en dosis no aprobadas para ese compuesto.

Debido a la controversia ya mencionada, en la mayoría de las universidades médicas de los EE.UU. no se enfatiza el estudio de los tratamientos de MCA, y no son ofrecidos en la mayoría de los centros médicos, clínicas y hospitales del país. Además, aunque algunos seguros médicos sí reembolsan los gastos de acupuntura y quiropráctica, por lo general los tratamientos MCA no son reembolsados por las compañías de seguros médicos. La seguridad y eficacia de muchos tratamientos MCA no han sido comprobadas rigurosamente de acuerdo a los estándares científicos y médicos occidentales; por está razón, muchos practicantes de la salud como médicos y enfermeros, además del público general, no confían en la MCA como opción para mejorar o ayudar su estado de salud.

Sin embargo, la popularidad de MCA sigue aumentando en este país. De acuerdo con artículos recientes publicados en revistas médicas como Archives of Family Medicine, Annals of Internal Medicine, aproximadamente la mitad de todos los adultos en los EE.UU. emplean alguna forma de MCA. (En el mundo entero, la Organización Mundial de Salud reporta que el 80% de la población emplea alguna forma de tratamiento o modalidad considerados como MCA en los EE.UU). El artículo de Archives of Family Medicine dice que el 53% de las personas que usan MCA reportan este uso a sus médicos primarios, y el artículo de Annals of Internal Medicine enfatiza la necesidad de que los médicos inicien un dialogo con sus pacientes sobre la MCA. A su vez, los practicantes de la medicina convencional se están familiarizando con la MCA. La edición de agosto de 1997 de Nature Medicine reporta que el 80% de los estudiantes actuales de medicina en los EE.UU. están pidiendo más instrucción en el campo de la MCA.

La popularización de MCA está afectando tanto a la práctica de la medicina clínica como a la investigación biomédica. En 1992, los Institutos Nacionales de Salud (NIH) crearon un departamento oficial dentro de su organización a cargo de investigar la medicina alternativa. La Oficina de la Medicina Alternativa (OAM) ha enfrentado desafíos desde su inicio en cuanto al cumplimiento de sus metas y a mantenerse en pie en la era de recortes de presupuestos. A pesar de su meta tan importante, la OAM tiene poco poder en cuanto a sus finanzas. En septiembre de 1994, la OAM repartió 2 premios financieros destacados, uno de los cuales afectó directamente a las personas VIH positivas. La Universidad Bastyr en Seattle recibió $840.000 para el estudio de tratamientos alternativos para la enfermedad VIH. Además, la Fundación Médica de Minneapolis recibió la misma cantidad de dinero para estudiar la MCA y el abuso de sustancias. Y el año pasado, Batyr completó la inscripción en su estudio nacional sobre más de 170 tratamientos MCA que son empleados para la enfermedad VIH; se esperan resultados preliminares dentro de poco tiempo.


El espectro de la MCA

Un informe de los NIH titulado La Medicina Alternativa: Abriendo horizontes médicos contiene un resumen completo sobre los campos de la MCA además de algunas definiciones operativas. El informe está basado en una reunión, el Seminario sobre la Medicina Alternativa, llevado a cabo en 1992. El seminario fue ideado para facilitar las discusiones entre miembros de la comunidad de MCA y la comunidad de investigación biomédica. De acuerdo con la OAM, el informe representa "una serie de opiniones provistas por participantes no gubernamentales en el seminario" en vez de una serie de recomendaciones para la investigación. La OAM y los NIH piden que los lectores del informe y personas interesadas en la MCA "no se sometan a los tratamientos descritos sin la participación de un practicante o proveedor certificado de cuidado de la salud."

Los sistemas alternativos de práctica médica aluden a los tipos de cuidado de la salud que van desde el cuidado propio siguiendo los principios tradicionales de curación hasta el cuidado provisto por un sistema de salud organizado y basado en tradiciones o prácticas alternativas. Ejemplos incluyen la acupuntura y medicina ambiental, la homeopatía, naturopatía, las prácticas rurales de Latino América, el chamanismo, la medicina de Tibet, y la Medicina China Tradicional.

Las aplicaciones bioelectromagnéticas son el estudio de la forma en que los organismos interaccionan con los campos electromagnéticos; ejemplos incluyen la electroacupuntura, electroestimulación y los instrumentos de estimulación neuromagnética, el tratamiento de luz azul y la luz artificial.

La dieta, nutrición y cambios de estilo de vida están relacionados con información sobre cómo prevenir la enfermedad, mantener la salud e invertir los efectos de la enfermedad crónica a través de la intervención dietética o nutritiva. Ejemplos incluyen la dieta macrobiótica, los suplementos nutritivos y la ingestión de dosis elevadas de vitaminas y minerales.

La medicina de hierbas se refiere a prácticas que usan plantas y productos de plantas farmacéuticamente, y que en general son derivadas de tradiciones médicas populares. Los compuestos comúnmente empleados incluyen la equinácea, el extracto de biloba ginkgo, la raíz ginseng y el extracto de avellano.

La curación manual es el empleo de tacto y manipulación corporal con las manos como instrumentos de diagnóstico y terapéuticos. Las técnicas incluyen el masaje, la acupresión, la medicina quiropráctica, la Técnica de Alejandro, la osteopatía, reflejología, terapia de zona, y el Método de Trager.

El control de cuerpo/mente es la exploración de la capacidad de la mente para afectar el cuerpo, técnica basada en sistemas médicos tradicionales que enfatizan la conexión entre el cuerpo y la mente.

Los tratamientos farmacológicos y biológicos incluyen medicamentos y vacunas que no son aceptados por la medicina convencional, como el tratamiento celular y el tratamiento con compuestos oxigenados, como el agua oxigenada y el ozono.

Reportes que en su mayoría son de casos individuales indican que algunos, si no muchos, de estos métodos alternativos han sido empleados por personas VIH positivas. Sin embargo, hay pocos datos que definan claramente qué tipos de MCA han sido empleados con mayor frecuencia por la comunidad VIH positiva, y casi nada de información sobre los beneficios o peligros de estos. Muchos de los tratamientos mencionados no han sido sometidos a estudios clínicos rigurosos que determinen su seguridad y eficacia. Muchos tampoco han sido aprobados por el FDA.


Breve historia del papel de la MCA en la epidemia del SIDA

Desde el principio de la epidemia del SIDA, las personas VIH positivas han empleado diferentes formas de MCA. Inicialmente, la falta de información sobre la enfermedad motivó el uso de diversos métodos alternativos. Como nadie sabía lo que significaba la infección crónica por el VIH, no había tratamientos específicos. Esencialmente, casi todo lo que una persona VIH positiva tomaba o empleaba para mejorar su salud era considerado alternativo. Por ejemplo, el uso de dosis elevadas de vitamina C fue uno de los primeros tipos de MCA empleados por la comunidad VIH positiva. Informes no confirmados indicaban que la vitamina C ejercía un amplio efecto antiviral, y las personas empezaron a tomar la vitamina en dosis altas por vía oral e intravenosa. Al final, no se reportó un beneficio antiviral significativo.

El empleo de dinitro-cloro-benceno (DNCB), un fotoquímico que algunas personas se aplican a la piel, por lo general sobre los brazos, con la creencia que el químico es capaz de estimular la inmunidad celular, es uno de los tratamientos alternativos cuyo uso se originó al principio de la epidemia. Otros tratamientos alternativos iniciales incluyen ribavirina, sulfato dextrano, hipercina (también conocido en inglés como St. John’s Wort y aprobado en algunos países europeos como tratamiento natural de la depresión), la hipertermia y el Compuesto Q (todavía empleado hoy en día). Algunos de estos tratamientos perdieron popularidad rápidamente, mientras que otros siguen en uso. Muchos fueron evaluados a través de estudios clínicos y resultaron ineficaces. Sin embargo, hoy en día hay personas que apoyan el uso de dosis altas de vitamina C, que se someten a infusiones del Compuesto Q y se aplican el fotoquímico DNCB.

Con la aprobación por la FDA de 11 medicamentos anti-VIH para el tratamiento adulto y 5 para el tratamiento infantil, la situación ha cambiado drásticamente. También han cambiado el papel y las opiniones sobre la MCA. Durante los últimos 15 años, el interés en la MCA ha fluctuado en reacción a la aprobación o rechazo de varios fármacos anti-VIH y avances alentadores o fracasos en la investigación biomédica.

Por ejemplo, en 1996, cuando se aprobó AZT, el primer fármaco aprobado para el tratamiento del VIH, el interés de la comunidad y el público se enfocó temporalmente en los tratamientos farmacológicos. Cuando resultaron obvios los límites de la eficacia de AZT, resurgió el interés en los tratamientos alternativos - hasta la aprobación en 1989 de un segundo fármaco anti-VIH: ddI. Una vez más resurgió el interés por los tratamientos farmacológicos. Y en 1993, cuando se publicaron los resultados iniciales y decepcionantes del estudio Concorde, los cuales indicaron que la eficacia de AZT era muy limitada en cuanto a la falta de progresión de la enfermedad y la prolongación de supervivencia, el interés por la MCA volvió de nuevo.

Desde el principio del descubrimiento del SIDA, las personas VIH positivas y sus activistas han demandado tanto más investigación clínica sobre la enfermedad como acceso a tratamientos experimentales. El feroz apetito de la enfermedad, que provocó las exigencias de la comunidad y los afectados, ha influido en la investigación biomédica y los departamentos gubernamentales. Por ejemplo, la FDA cambió sus regulaciones para permitir la importación individual de fármacos de otros países para el empleo personal. Además, la FDA aceleró el estudio y la aprobación de fármacos experimentales, y otorgó acceso amplio y más temprano a personas VIH positivas y personas con otras enfermedades potencialmente mortales.

A medida que la popularidad de la MCA continúa aumentando en los EE.UU., su papel en el tratamiento del VIH también puede estar cambiando. Hoy en día, con la popularidad actual del tratamiento farmacológico antiviral, es más probable que se esté empleando MCA como tratamiento complementario en vez de alternativo. Además, puesto que existen fármacos antivirales eficaces, las personas puedan estar más interesadas en el empleo de MCA para el tratamiento de afecciones relacionadas con la enfermedad VIH que no reaccionan al tratamiento anti-retroviral sumamente activo (TARSA), como por ejemplo, el síndrome de desgaste. Se observó esta tendencia en julio de 1996, cuando durante la IX Conferencia sobre el SIDA en Vancouver, los investigadores presentaron los primeros informes sobre la amplia eficacia del TARSA, y así inauguraron esta nueva era de optimismo. Por primera vez, las personas empezaron a pensar que quizás se pueda convertir la enfermedad VIH en una enfermedad crónica pero controlable. Desde entonces, sin embargo, han surgido informes preocupantes que sugieren que el TARSA no resulta eficaz en todas las personas que lo toman. A pesar de esto, por lo general el tratamiento anti-retroviral nunca ha resultado más alentador desde el punto de vista de muchos investigadores, proveedores de servicios y personas VIH positivas.

Misha Cohen, OMD, LAC, una practicante de la medicina China en San Francisco, compartió su opinión sobre el papel complementario de la MCA en la era del TARSA: "En esta época de los inhibidores de proteasa, cargas virales indetectables y aumentos de linfocitos T – para algunas personas – han surgido preguntas sobre la necesidad de MCA . . . La MCA, especialmente la medicina China, es muy importante hoy en día, [ya que] provee el apoyo inmunitario que el cuerpo necesita para tolerar años de tratamiento con fármacos potencialmente tóxicos y combatir efectos secundarios. La medicina China ha resultado muy eficaz para las personas VIH positivas."


La MCA, el VIH y el tratamiento individualizado

Con mayor frecuencia que en la medicina occidental, muchas formas de la MCA ponen gran importancia en las consideraciones del cuerpo entero como entidad. El control óptimo de la enfermedad VIH requiere individualización; este principio es uno que la mayoría de la comunidad VIH positiva comparte. Por ejemplo, el uso temprano de los inhibidores de proteasa puede resultar ineficaz para algunas personas. Otra razón para la popularidad continua de la MCA entre las personas VIH positivas es la individualización que esta medicina permite. Pero la MCA no es para todos: hay que discutirla con otros pacientes y proveedores; y la MCA óptima generalmente precisa de personalización. El método personal, por ejemplo, es imprescindible para la medicina China. Durante el proceso diagnóstico, el practicante puede pasar horas hablando con la persona sobre asuntos tan personales como su forma de dormir, sus sueños, su sentido de bienestar y sus sentimientos. Hay que comparar este método con los minutos frecuentemente otorgados al paciente por el médico occidental, y la presión que este breve tiempo ejerce sobre ambos para presentar el problema de salud y llegar a un acuerdo en cuanto al tratamiento.

Hoy en día, la meta del MCA en el tratamiento anti-VIH es idear el mejor régimen de combinación posible para la persona. Probablemente, esto incluye la combinación de fármacos anti-retrovirales occidentales (y posiblemente otros tipos de medicamentos) con la forma apropiada de MCA. De esta manera, la MCA tiene un papel útil y de apoyo en el régimen individualizado para el cuidado de la salud.


¿Quién usa MCA hoy en día?

A través del curso de la epidemia del SIDA, algunos estudios han intentando definir la población que usa MCA. Como ya se ha mencionando, el uso cambia con la aprobación de fármacos alentadores, etc. Los resultados de estudios sugieren que un número significativo de personas VIH positivas usan o han usado alguna forma de MCA (por ej., el 42% de los pacientes femeninos de una clínica en Vancouver en 1996; el 30% de las mujeres de la clínica del SIDA de UCSF, en 1989). Durante la IX Conferencia Internacional, Judith Berrier y sus colegas del Centro Médico de Mt. Sinai en Nueva York analizaron datos de casi 1.300 participantes en el Estudio Interagencia del VIH y la Mujer (WIHS), un estudio de múltiples centros sobre el curso natural de la enfermedad VIH femenina. Más de la mitad de estas mujeres reportaron el uso de alguna forma de MCA, pero muchas menos de la mitad (el 30%) discutieron la MCA con su proveedor de salud primario. Los investigadores concluyeron provisionalmente que las mujeres VIH positivas son más propensas que los hombres a probar o emplear MCA regularmente, pero pueden ser menos propensas a discutir este uso con sus médicos. Un descubrimiento significativo y recurrente es que las personas que emplean MCA frecuentemente no lo discuten con su proveedor de salud principal. Se espera que los resultados del estudio Bastyr ayuden a aclarar quién usa MCA, qué formas usa, y cómo las usa. Por ahora, se sabe que la medicina China es consistentemente una de las modalidades alternativas más empleadas por la comunidad VIH positiva.

Las sustancias de la MCA empleadas hoy en día por personas VIH positivas incluyen dosis altas de vitaminas, minerales y de suplementos antioxidantes (por ej., de las vitaminas C, E o B, de niacina, selenio, zinc, beta caroteno, y cisteína n-acetilo o NAC). Un obstáculo al uso de dosis masivas de micronutrientes son los trastornos gastrointestinales, entre otros efectos secundarios específicos a los nutrientes. Cuando se trata de tomar de dosis altas, o de tomar suplementos de vitaminas y minerales en dosis masivas (o sea dosis mucho mayores a aquellas recomendadas para el uso diario por la FDA), hay poca evidencia científica concluyente sobre sus beneficios y bastante evidencia en su contra, ya que parece que algunos efectos perjudiciales son posibles. Por ejemplo, dosis masivas de zinc pueden impedir las funciones inmunitarias, además de ocasionar trastornos gastrointestinales. Las dosis masivas de calcio pueden causar estreñimiento e impedir las funciones renales. Hay información específicamente escrita para personas VIH positivas sobre estos temas. (Consulte el apéndice al final de este artículo.)

Las medicinas de hierbas o medicinas botánicas (por ej., SVP-30, el melón amargo, aloe vera, muérdago, ajo, extracto de semillas de pomelo, hipericina y Glycyrrhiza glabra) también son populares. Se cree que las hierbas Chinas en las mezclas de hierbas tradicionales ayudan a aliviar síntomas y fortalecer el sistema inmunitario; los efectos secundarios pueden ocurrir pero son infrecuentes. Actualmente, algunos estudios están evaluando los efectos anti-VIH de varias fórmulas de hierbas Chinas. Durante un pequeño estudio, otro compuesto botánico, el aceite del árbol del té (extraído de una planta australiana llamada melaleuca de la testosterona y disponible en tiendas que venden productos nutritivos y "buyer’s clubs" de los) aparentemente resultó exitoso como tratamiento de la candidiasis oral refractaria. Otros tipos de MCA que se emplean hoy en día son los biológicos (por ej., DHEA; las fracciones del timo; el cartílago de tiburón; y Peptida T); los farmacológicos (por ej., DNCB, agua oxigenada y naltrexona) y los homeopáticos (compuestos listados en Materia Médica).

El síndrome de desgaste y la inmunoterapia son 2 áreas del cuidado anti-VIH donde la MCA suscita un gran interés. Las personas continúan tomando hormonas como los esteroides anabólicos y preparaciones de testosterona, además de DHEA oral, junto con el ejercicio con pesas, para mantener o recuperar su masa muscular. Actualmente, hay interés en compuestos como la talidomida, la cual parece inhibir citoquinas implicadas en el síndrome de desgaste. La marijuana también es una forma alternativa popular (y polémica) de luchar contra el desgaste; dentro de poco tiempo, se iniciará el primer estudio clínico sobre la marijuana y sus efectos potenciales como tratamiento de las complicaciones de la enfermedad VIH.

Como inmunoterapia, algunas personas se han administrado las inyecciones de un anticuerpo monoclónico de ratón llamado Citolin, para mejorar la actividad de ciertos linfocitos inmunitarios. Sin embargo, Citolin es caro, puede causar anafilaxis, y no ha demostrado gran beneficio.

La popularidad de diferentes tipos de MCA ha cambiado con los años, y el listado de los tratamientos alternativos empleados por la comunidad VIH positiva sigue creciendo y cambiando. A pesar de esto, la mayoría de los tratamientos todavía no ha sido estudiada para determinar su eficacia y seguridad.


La investigación: Buscando datos inteligentes sobre la MCA

Aunque son pocos los estudios específicos sobre la MCA, vale la pena buscar información sobre los tratamientos de interés potencial. Existen más datos sobre algunas formas de MCA en las que creen muchas personas, incluyendo los médicos. Hay estudios in vitro de compuestos o tratamientos como NAC, los cuales pueden ser revisados teniendo siempre presente la advertencia de que todo dato obtenido a través de ensayo de laboratorio no puede pronosticar lo que pasará si el compuesto es ingerido o aplicado al cuerpo humano.

También existen datos sobre casos particulares o aislados. Los partidarios de la medicina de hierbas, por ejemplo, señalan que, a pesar de la falta de estudios clínicos occidentales modernos, la eficacia potencial y toxicidad de muchas hierbas han sido estudiadas por cientos o miles de años en otras culturas. Finalmente, incluso los estudios occidentales más conservadores pueden contener fallos irremediables. Por esta razón, todo estudio – bien sea occidental, controlado por placebo, grande, pequeño, de observación o retrospectivo – debe ser interpretado críticamente.

Por lo general, la literatura médica sobre la MCA y el VIH indica que algunos antioxidantes y tratamientos nutricionales estudiados como elementos complementarios de los regímenes anti-VIH parecen ser beneficiosos. Por ejemplo, las personas VIH positivas que tomaron una vitamina múltiple al día experimentaron menos progresión al SIDA, aunque también manifestaron números CD4 bajos. Sin embargo, durante el Estudio Cohorte Multicentro sobre el SIDA (MACS), el uso de dosis altas de zinc pareció ser inmunosupresor, y fue asociado con la aceleración de la progresión al SIDA. En Malawi, el uso de suplementos de la vitamina A por mujeres VIH positivas embarazadas pareció reducir el riesgo de la transmisión perinatal, y en otro estudio toxicómanos VIH positivos con deficiencias de vitamina A experimentaron aumentos en la incidencia de mortalidad, comparado con aquellos que no tenían deficiencia. Y aunque la vitamina C es considerada beneficiosa, y muchas personas VIH positivas toman grandes cantidades de esta; y a pesar del hecho que varios estudios in vitro sugieren que la vitamina C (ácido ascórbico) es capaz de suprimir la replicación del VIH en los linfocitos CD4, no se han llevado a cabo estudios controlados humanos que comprueben la verdadera utilidad de los suplementos de vitamina C.

Algunas hierbas pueden resultar beneficiosas y otras peligrosas. La acupuntura puede ser útil para algunas afecciones (por ej., náusea) pero no para todas (por ej., la neuropatía periférica). El yoga y otras formas de movimiento terapéutico parecen reducir el estrés, aliviar la depresión y mejorar la calidad de vida, además de reducir reacciones inflamatorias innecesarias del sistema inmunitario. El ejercicio con pesas también parece ser un aspecto importante de la lucha contra el síndrome de desgaste y la reducción general de masa corporal, ya que construye masa muscular y reservas de proteínas. Otras modalidades de MCA – por ej., DNCB – han demostrado poco beneficio incluso después de haber sido sometidas a estudio.

También hay datos disponibles de otros países. Estudios chinos y alemanes indican que algunas formas de MCA son eficaces para tratar ciertas afecciones médicas. Por ejemplo, la hierba St. John’s Wort (Hypericum perforatus) fue estudiada clínicamente y aprobada en Alemania para el tratamiento de la depresión moderada a leve. Hay que recordar que cuando se están evaluando datos procedentes de estudios extranjeros, es importante prestar atención al diseño del estudio y a la metodología, ya que podrían ser distintos a los empleados en los EE.UU.

Durante los últimos años, el NIH ha financiado más de 40 proyectos sobre tratamientos alternativos. Pronto resultarán disponibles datos sobre los mismos. En agosto de 1997, PharmaPrint Inc. de Irvine, California presentó una solicitud a la FDA para la aprobación de un nuevo fármaco bajo investigación (en inglés: solicitud IND). Aunque las solicitudes IND no están relacionadas específicamente con el SIDA, la solicitud de PharmaPrint es importante porque la aprobación del FDA sentaría un precedente para las futuras solicitudes de compañías que fabriquen fármacos naturales. Además, muchos estudios sobre la MCA ya están en marcha o a punto de comenzar en varios locales gubernamentales, clínicas y hospitales. Para mayor información sobre estudios clínicos en los EE.UU., llame al Servicio de Información sobre Estudios Clínicos del SIDA (ACTIS) al 1-800-TRIALS-A.


Los riesgos y beneficios potenciales de la MCA

Los conceptos básicos de seguridad y eficacia son críticos cuando se está evaluando un tratamiento MCA. La seguridad esencialmente significa que el beneficio es mayor que el riesgo para la salud, cuando se emplea el tratamiento correctamente. La eficacia se refiere a la posibilidad de que el tratamiento otorgue beneficio al ser empleado correctamente. Algunas formas de MCA, como el masaje o la meditación, suponen poco o ningún riesgo para el paciente. Los beneficios, incluyendo el efecto ‘placebo’, pueden ser poderosos y reales. En cualquier caso, tanto el paciente como el proveedor deben asegurase de que el tratamiento "no resulte dañino [al paciente]."

Pero por otro lado, otras formas de MCA, como la medicina de hierbas, pueden ser dañinas y por esta razón deben ser empleadas cuidadosamente. Por ejemplo, los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades en los EE.UU. (CDC) han reportado muertes asociadas con el uso de efedrina o mau haung, hierba común a varios tés y formulaciones de hierbas. El uso de algunas hierbas, incluyendo algunos tés de Mate o de Kombucha, el aceite de margosa y el té de hierba Gordoloba, ha sido asociado con toxicidad e incluso mortalidad. Además es importante, especialmente para aquellas personas VIH positivas que toman regímenes de fármacos antivirales, reconocer que muchas hierbas y vitaminas, al igual que los fármacos anti-VIH, son metabolizados por el hígado y descargados a través del riñón. Existen interacciones potenciales entre hierbas y fármacos que pueden resultar tóxicas e incluso mortales para los sistemas metabólico y excretor del cuerpo. Además, las mujeres VIH positivas embarazadas corren riesgos adicionales que deben ser evaluados y considerados de antemano en consultas regulares con un médico experimentado en la combinación de medicina occidental y MCA.

Hay pocas evidencias concluyentes sobre la eficacia de muchas de las formas de MCA, particularmente en cuanto al tratamiento de la enfermedad VIH. Uno de las cosas más importantes que una persona puede hacer es minimizar sus riesgos potenciales. Para asesorar la seguridad y eficacia del tratamiento, se puede consultar con el proveedor médico – bien sea el médico occidental o practicante de MCA – sobre su conocimiento del tratamiento y cualquier riesgo asociado o documentado sobre este.


Otras consideraciones de la MCA: Credenciales y gastos

Puesto que el practicante de MCA tiene un papel importante (o como en el caso del masaje, el papel primario) en la seguridad y eficacia del tratamiento, sería útil evaluar de sus credenciales. Primero, se debe consultar la agencia estatal o local que regula y/o ejerce autoridad sobre la MCA y sus practicantes. Los comités médicos locales o estatales, otros comités o agencias reglamentarios de salud, y los departamentos de asuntos del consumidor pueden ser buenas fuentes de información sobre la educación y licenciatura de un practicante específico, además de proveer un listado de quejas presentadas contra el practicante, si las hubiera. Muchas formas de MCA también disfrutan de representación por parte de organizaciones profesionales y nacionales que pueden proveer información sobre la licenciatura requerida por un estado específico y los requisitos para la certificación del practicante, además de asuntos legislativos.

Otros proveedores médicos y pacientes actuales del practicante pueden dar referencias e información. Finalmente, se debe preguntar al practicante directamente sobre su capacitación, educación, licenciatura, etc. Hay que determinar su método de trabajo y evaluar su disponibilidad para explicar aspectos técnicos, riesgos y/o beneficios potenciales del tratamiento que provee. También se debe visitar la consulta u oficina del practicante para determinar la calidad de su servicio. Es importante que el practicante sea honesto. Las preguntas de pacientes potenciales deben ser contestadas abiertamente, ya que la comunicación es un aspecto importante y continuo de la MCA eficaz.

Puesto que muchos tratamientos considerados como MCA no son reembolsados por los seguros médicos, se deben considerar los riesgos y beneficios desde el punto de vista financiero. Con frecuencia hay que pagar directamente al practicante, y algunos tratamientos no son económicos. Por estas razones, es importante preguntar primero si el practicante tiene experiencia en cuanto al reembolso por seguro médico, y si no lo tiene, si provee cuidado gratuito o de bajo costo a las personas VIH positivas.


Trabajando juntos: La relación entre médico y paciente

En los EE.UU. y la mayoría del mundo occidental, la MCA todavía lleva algo de estigma, aunque la evidencia sugiere que tanto médicos como pacientes están más abiertos que nunca al concepto de la MCA. Puesto que el interés en esta forma de medicina está creciendo, además de ser relevante y potencialmente beneficiosa – particularmente para la enfermedad VIH – ahora es el momento apropiado de que tanto médicos como pacientes reconozcan la MCA y desarrollen una manera de incorporarla a su régimen de tratamiento anti-VIH.

Por su parte, el médico debe saber que varios estudios indican que una proporción significativa de personas VIH positivas emplean algún tipo de tratamiento considerado como alternativo o complementario, aunque pocos lo discuten directamente con sus médicos. El médico debe reconocer que quizás sus propios pacientes estén empleando MCA e informarse sobre las opciones disponibles y los tratamientos de mayor interés para el paciente VIH positivo. También deben reconocer que toda mejora de comunicación entre médico y paciente sobre los compuestos y/o métodos empleados para tratar la enfermedad facilita el cuidado del paciente y el diagnóstico de síntomas relacionados con efectos secundarios de compuestos, además de proveer advertencias sobre interacciones potenciales con fármacos. El control cuidadoso y regular del paciente y sus síntomas es prioritario: el médico debe asegurarse de que el paciente está recibiendo una atención segura, óptima e individualizada.

Teniendo esto en cuenta, la MCA todavía presenta desafíos tanto para el médico como para su paciente VIH positivo. El paciente puede investigar y llegar a conclusiones independientes sobre un tratamiento alternativo potencial, e incluso considerar al tratamiento como esencial a su supervivencia. El médico que quiere proveer cuidado diligente puede mirar con reservas la MCA, reservas que van desde preocupaciones sobre asuntos legales a falta de comodidad en el uso de medicamentos no aprobados e incluso a ser reacio a recomendar cualquier tratamiento que carezca de datos clínicos occidentales sobre su seguridad o eficacia.

Este asunto puede ser complejo, pero médico y paciente pueden beneficiarse de las discusiones si tienen una relación cooperativa. Hoy en día, cada vez más personas VIH positivas están tomando un papel activo en su tratamiento, a pesar de la incertidumbre actual sobre la patogénesis de la enfermedad y la eficacia a largo plazo del tratamiento anti-retroviral. En su informe "Médico, paciente y el VIH", la agencia Project Inform elucida este dilema: "Muchas personas VIH positivas descubren que el tomar un papel más activo [en su cuidado de salud] se convierte en una forma fundamental de luchar contra su enfermedad. Pero este descubrimiento también puede cambiar la dinámica tradicional entre médico y paciente."

Por su parte, las personas VIH positivas deben aprender todo lo que pueden por sí mismas y buscar un médico cuyo estilo sea apropiado para ellas (por ejemplo, algunas personas quieren un médico que se considera como colaborador; otras quieren un médico autoritario o una combinación de ambos, etc.) La persona puede mejorar la comunicación si apunta sus preguntas claves antes de la consulta médica y comenta sus opiniones sobre el tratamiento con un sentido de respeto mutuo, ya que pueden surgir desacuerdos iniciales, especialmente en cuanto al empleo de un tratamiento alternativo no aprobado. Idealmente, la discusión llevará a la comprensión entre ambos. En algunos casos, la discusión hasta puede revelar alternativas u opciones inesperadas.

Project Inform dice que debido a las incertidumbres del tratamiento anti-VIH actual, el médico y su paciente tienen que mantenerse flexibles, y participar en discusiones profundas que en último término forman parte del diseño de un régimen eficaz de tratamiento.


Conclusión

La MCA ofrece muchas opciones, lo cual explica en parte su constante popularidad entre la comunidad VIH positiva. Hoy en día, en la era de entusiasmo sobre la eficacia relativa del TARSA, el papel de la MCA parece ser más complementario o suplementario.

Sin embargo, la persona que empieza a experimentar incrementos en su carga viral, especialmente la que ya ha tomado todas las opciones de tratamiento aprobadas, es más propensa a buscar alternativas, incluyendo tratamientos considerados como MCA. Y si TARSA resulta insuficiente para más personas, es probable que la MCA recupere su popularidad anterior como tratamiento anti-VIH. A la inversa, cuando resulten disponibles más fármacos anti-retrovirales de mayor potencia, es posible que el interés en la MCA disminuya.

Por ahora, a medida que la MCA se hace más aceptable al público y el interés en ella aumenta, fortaleciendo la voluntad política de investigar este fenómeno, se espera al diseño y la realización de mejores estudios clínicos, los cuales solo pueden ser un paso adelante para las personas VIH positivas.

Leslie Hanna es editora asistente de BETA en inglés

Christopher Gortner es el editor de BETA en español y Noticias Positivas en español e inglés


Apéndice selecto

Abrams Di. Dealing with alternative therapies for HIV. Chapter 8, pp.111-128, in the Medical Management of AIDS, 3rd edition. MA Sande and PA Volderbing, eds. WB Saunders Company, Philadelphia, PA 1992.

Berrier J and others. Use of complementary/alternative therapies by HIV+ women: the women’s interagency HIV study (WIHS). XI International Conference on AIDS. Vancouver, BC. July 1996. Abstract Th.D.5120.

Gorman C. Vitamin overload? Time: 84. November 10, 1997.

Jonas WB. Researching alternative medicine. Nature Medicine 3(8): 824-827. August 1997.

Project Inform Discussion Paper #3. Doctor, patient and HIV: building a cooperative relationship. San Francisco.

Romeyn M. Nutrition and HIV: A New Model for Treatment. Jossey-Bass Publishers, San Francisco. 1995.

Standish LJ. Alternative medicine in HIV/AIDS: current state of the science and justification for research. February 1996.

Revisado el 20 de febrero 1998

 


Sobre SIDA | Tratamiento | Prevención | Política | La Fundación | Voluntarios | Donaciones In English | Buscar | El Mapa del Sitio | Comentarios | La Página Principal