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Este artículo fue publicado en febrero de 1998 en el Boletín
de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA, por la Fundación anti-SIDA
de San Francisco.

Febrero de 1998 Contenido

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La medicina
complementaria alternativa: Opciones y decisiones
por Leslie Hanna
Adaptación y traducción por Christopher Gortner

Introducción
El empleo de la medicina complementaria alternativa (MCA), por personas de ambos
estados VIH, siempre ha sido un tema de controversia en los EE.UU. Tradicionalmente, las
personas apoyaban o se oponían a la MCA. Los proponentes expresaban críticas e incluso
sospechas del sistema médico "establecido", mientras que los oponentes
señalaban la falta de estudios controlados y datos científicos que justificarán la MCA
como práctica médica segura y eficaz. Ambos campos manifestaban opiniones que bordaban
el fanatismo.
Los tiempos han cambiado. Aunque carecemos de estudios estándar occidentales sobre
tratamientos específicos de la MCA, particularmente estudios entre la población VIH
positiva, algunos estudios actuales sí han proporcionado datos y resultados alentadores,
y otros están actualmente en marcha o bajo desarrollo.
Este artículo presenta un resumen de la MCA desde el punto de vista occidental.
También ofrece a las personas VIH positivas y sus médicos una guía para formar
decisiones sobre el empleo de MCA. Puesto que los datos sobre MCA son escasos o no
existen, una de las cosas más importantes que una persona VIH positiva y su médico
pueden hacer es formular métodos óptimos para evaluar y hacer sus decisiones sobre los
tratamientos de la MCA. En último término, serán las personas VIH positivas quienes
escojan los regímenes más apropiados para su caso individual. Las personas que toman
estas decisiones pueden beneficiarse si se consideran consumidores de productos de salud,
comparando valores, haciendo preguntas y comprando el producto sólo después de una
deliberación cuidadosa.

¿Qué es la MCA?
En los EE.UU, casi todas las opciones alternativas a la medicina occidental se conocen
colectivamente como medicina complementaria alternativa. Por esta razón, el término MCA
se refiere a una gran variedad de tratamientos, métodos y filosofías. La MCA incluye
sistemas alternativos de práctica médica (por ej., la medicina de Tíbet), sistemas
dietéticos (por ej., la dieta macrobiótica) técnicas de curación "manual"
(por ej., el masaje) y métodos que integran el cuerpo y la mente (por ej., la
biorretroalimentación). En general, el término alternativo significa el uso por
preferencia o el empleo único de algún(os) tipo(s) de MCA, por ejemplo de la medicina
China en vez de la medicina occidental. "Complementario" significa el uso
suplementario de MCA además de la medicina convencional occidental, como cuando una
persona VIH positiva toma una fórmula de hierbas junto con fármacos anti-retrovirales.
Cuando se trata de la enfermedad VIH, la MCA puede ser definida como cualquier
tratamiento que no está aprobado por la Administración de Fármacos y Alimentos de los
EE.UU. (FDA) o cualquier compuesto y/o instrumento aprobado por la FDA que se emplea en el
tratamiento de una afección y/o usado en dosis no aprobadas para ese compuesto.
Debido a la controversia ya mencionada, en la mayoría de las universidades médicas de
los EE.UU. no se enfatiza el estudio de los tratamientos de MCA, y no son ofrecidos en la
mayoría de los centros médicos, clínicas y hospitales del país. Además, aunque
algunos seguros médicos sí reembolsan los gastos de acupuntura y quiropráctica, por lo
general los tratamientos MCA no son reembolsados por las compañías de seguros médicos.
La seguridad y eficacia de muchos tratamientos MCA no han sido comprobadas rigurosamente
de acuerdo a los estándares científicos y médicos occidentales; por está razón,
muchos practicantes de la salud como médicos y enfermeros, además del público general,
no confían en la MCA como opción para mejorar o ayudar su estado de salud.
Sin embargo, la popularidad de MCA sigue aumentando en este país. De acuerdo con
artículos recientes publicados en revistas médicas como Archives of Family Medicine,
Annals of Internal Medicine, aproximadamente la mitad de todos los adultos en los
EE.UU. emplean alguna forma de MCA. (En el mundo entero, la Organización Mundial de Salud
reporta que el 80% de la población emplea alguna forma de tratamiento o modalidad
considerados como MCA en los EE.UU). El artículo de Archives of Family Medicine
dice que el 53% de las personas que usan MCA reportan este uso a sus médicos primarios, y
el artículo de Annals of Internal Medicine enfatiza la necesidad de que los
médicos inicien un dialogo con sus pacientes sobre la MCA. A su vez, los practicantes de
la medicina convencional se están familiarizando con la MCA. La edición de agosto de
1997 de Nature Medicine reporta que el 80% de los estudiantes actuales de medicina
en los EE.UU. están pidiendo más instrucción en el campo de la MCA.
La popularización de MCA está afectando tanto a la práctica de la medicina clínica
como a la investigación biomédica. En 1992, los Institutos Nacionales de Salud (NIH)
crearon un departamento oficial dentro de su organización a cargo de investigar la
medicina alternativa. La Oficina de la Medicina Alternativa (OAM) ha enfrentado desafíos
desde su inicio en cuanto al cumplimiento de sus metas y a mantenerse en pie en la era de
recortes de presupuestos. A pesar de su meta tan importante, la OAM tiene poco poder en
cuanto a sus finanzas. En septiembre de 1994, la OAM repartió 2 premios financieros
destacados, uno de los cuales afectó directamente a las personas VIH positivas. La
Universidad Bastyr en Seattle recibió $840.000 para el estudio de tratamientos
alternativos para la enfermedad VIH. Además, la Fundación Médica de Minneapolis
recibió la misma cantidad de dinero para estudiar la MCA y el abuso de sustancias. Y el
año pasado, Batyr completó la inscripción en su estudio nacional sobre más de 170
tratamientos MCA que son empleados para la enfermedad VIH; se esperan resultados
preliminares dentro de poco tiempo.

El espectro de la MCA
Un informe de los NIH titulado La Medicina Alternativa: Abriendo horizontes médicos
contiene un resumen completo sobre los campos de la MCA además de algunas definiciones
operativas. El informe está basado en una reunión, el Seminario sobre la Medicina
Alternativa, llevado a cabo en 1992. El seminario fue ideado para facilitar las
discusiones entre miembros de la comunidad de MCA y la comunidad de investigación
biomédica. De acuerdo con la OAM, el informe representa "una serie de opiniones
provistas por participantes no gubernamentales en el seminario" en vez de una serie
de recomendaciones para la investigación. La OAM y los NIH piden que los lectores del
informe y personas interesadas en la MCA "no se sometan a los tratamientos descritos
sin la participación de un practicante o proveedor certificado de cuidado de la
salud."
Los sistemas alternativos de práctica médica aluden a los tipos de cuidado de
la salud que van desde el cuidado propio siguiendo los principios tradicionales de
curación hasta el cuidado provisto por un sistema de salud organizado y basado en
tradiciones o prácticas alternativas. Ejemplos incluyen la acupuntura y medicina
ambiental, la homeopatía, naturopatía, las prácticas rurales de Latino América, el
chamanismo, la medicina de Tibet, y la Medicina China Tradicional.
Las aplicaciones bioelectromagnéticas son el estudio de la forma en que los
organismos interaccionan con los campos electromagnéticos; ejemplos incluyen la
electroacupuntura, electroestimulación y los instrumentos de estimulación
neuromagnética, el tratamiento de luz azul y la luz artificial.
La dieta, nutrición y cambios de estilo de vida están relacionados con
información sobre cómo prevenir la enfermedad, mantener la salud e invertir los efectos
de la enfermedad crónica a través de la intervención dietética o nutritiva. Ejemplos
incluyen la dieta macrobiótica, los suplementos nutritivos y la ingestión de dosis
elevadas de vitaminas y minerales.
La medicina de hierbas se refiere a prácticas que usan plantas y productos de
plantas farmacéuticamente, y que en general son derivadas de tradiciones médicas
populares. Los compuestos comúnmente empleados incluyen la equinácea, el extracto de
biloba ginkgo, la raíz ginseng y el extracto de avellano.
La curación manual es el empleo de tacto y manipulación corporal con las manos
como instrumentos de diagnóstico y terapéuticos. Las técnicas incluyen el masaje, la
acupresión, la medicina quiropráctica, la Técnica de Alejandro, la osteopatía,
reflejología, terapia de zona, y el Método de Trager.
El control de cuerpo/mente es la exploración de la capacidad de la mente para
afectar el cuerpo, técnica basada en sistemas médicos tradicionales que enfatizan la
conexión entre el cuerpo y la mente.
Los tratamientos farmacológicos y biológicos incluyen medicamentos y vacunas
que no son aceptados por la medicina convencional, como el tratamiento celular y el
tratamiento con compuestos oxigenados, como el agua oxigenada y el ozono.
Reportes que en su mayoría son de casos individuales indican que algunos, si no
muchos, de estos métodos alternativos han sido empleados por personas VIH positivas. Sin
embargo, hay pocos datos que definan claramente qué tipos de MCA han sido empleados con
mayor frecuencia por la comunidad VIH positiva, y casi nada de información sobre los
beneficios o peligros de estos. Muchos de los tratamientos mencionados no han sido
sometidos a estudios clínicos rigurosos que determinen su seguridad y eficacia. Muchos
tampoco han sido aprobados por el FDA.

Breve historia del papel de la MCA en la epidemia del SIDA
Desde el principio de la epidemia del SIDA, las personas VIH positivas han empleado
diferentes formas de MCA. Inicialmente, la falta de información sobre la enfermedad
motivó el uso de diversos métodos alternativos. Como nadie sabía lo que significaba la
infección crónica por el VIH, no había tratamientos específicos. Esencialmente, casi
todo lo que una persona VIH positiva tomaba o empleaba para mejorar su salud era
considerado alternativo. Por ejemplo, el uso de dosis elevadas de vitamina C fue uno de
los primeros tipos de MCA empleados por la comunidad VIH positiva. Informes no confirmados
indicaban que la vitamina C ejercía un amplio efecto antiviral, y las personas empezaron
a tomar la vitamina en dosis altas por vía oral e intravenosa. Al final, no se reportó
un beneficio antiviral significativo.
El empleo de dinitro-cloro-benceno (DNCB), un fotoquímico que algunas personas se
aplican a la piel, por lo general sobre los brazos, con la creencia que el químico es
capaz de estimular la inmunidad celular, es uno de los tratamientos alternativos cuyo uso
se originó al principio de la epidemia. Otros tratamientos alternativos iniciales
incluyen ribavirina, sulfato dextrano, hipercina (también conocido en inglés como St.
Johns Wort y aprobado en algunos países europeos como tratamiento natural de la
depresión), la hipertermia y el Compuesto Q (todavía empleado hoy en día). Algunos de
estos tratamientos perdieron popularidad rápidamente, mientras que otros siguen en uso.
Muchos fueron evaluados a través de estudios clínicos y resultaron ineficaces. Sin
embargo, hoy en día hay personas que apoyan el uso de dosis altas de vitamina C, que se
someten a infusiones del Compuesto Q y se aplican el fotoquímico DNCB.
Con la aprobación por la FDA de 11 medicamentos anti-VIH para el tratamiento adulto y
5 para el tratamiento infantil, la situación ha cambiado drásticamente. También han
cambiado el papel y las opiniones sobre la MCA. Durante los últimos 15 años, el interés
en la MCA ha fluctuado en reacción a la aprobación o rechazo de varios fármacos
anti-VIH y avances alentadores o fracasos en la investigación biomédica.
Por ejemplo, en 1996, cuando se aprobó AZT, el primer fármaco aprobado para el
tratamiento del VIH, el interés de la comunidad y el público se enfocó temporalmente en
los tratamientos farmacológicos. Cuando resultaron obvios los límites de la eficacia de
AZT, resurgió el interés en los tratamientos alternativos - hasta la aprobación en 1989
de un segundo fármaco anti-VIH: ddI. Una vez más resurgió el interés por los
tratamientos farmacológicos. Y en 1993, cuando se publicaron los resultados iniciales y
decepcionantes del estudio Concorde, los cuales indicaron que la eficacia de AZT era muy
limitada en cuanto a la falta de progresión de la enfermedad y la prolongación de
supervivencia, el interés por la MCA volvió de nuevo.
Desde el principio del descubrimiento del SIDA, las personas VIH positivas y sus
activistas han demandado tanto más investigación clínica sobre la enfermedad como
acceso a tratamientos experimentales. El feroz apetito de la enfermedad, que provocó las
exigencias de la comunidad y los afectados, ha influido en la investigación biomédica y
los departamentos gubernamentales. Por ejemplo, la FDA cambió sus regulaciones para
permitir la importación individual de fármacos de otros países para el empleo personal.
Además, la FDA aceleró el estudio y la aprobación de fármacos experimentales, y
otorgó acceso amplio y más temprano a personas VIH positivas y personas con otras
enfermedades potencialmente mortales.
A medida que la popularidad de la MCA continúa aumentando en los EE.UU., su papel en
el tratamiento del VIH también puede estar cambiando. Hoy en día, con la popularidad
actual del tratamiento farmacológico antiviral, es más probable que se esté empleando
MCA como tratamiento complementario en vez de alternativo. Además, puesto que existen
fármacos antivirales eficaces, las personas puedan estar más interesadas en el empleo de
MCA para el tratamiento de afecciones relacionadas con la enfermedad VIH que no reaccionan
al tratamiento anti-retroviral sumamente activo (TARSA), como por ejemplo, el síndrome de
desgaste. Se observó esta tendencia en julio de 1996, cuando durante la IX Conferencia
sobre el SIDA en Vancouver, los investigadores presentaron los primeros informes sobre la
amplia eficacia del TARSA, y así inauguraron esta nueva era de optimismo. Por primera
vez, las personas empezaron a pensar que quizás se pueda convertir la enfermedad VIH en
una enfermedad crónica pero controlable. Desde entonces, sin embargo, han surgido
informes preocupantes que sugieren que el TARSA no resulta eficaz en todas las personas
que lo toman. A pesar de esto, por lo general el tratamiento anti-retroviral nunca ha
resultado más alentador desde el punto de vista de muchos investigadores, proveedores de
servicios y personas VIH positivas.
Misha Cohen, OMD, LAC, una practicante de la medicina China en San Francisco,
compartió su opinión sobre el papel complementario de la MCA en la era del TARSA:
"En esta época de los inhibidores de proteasa, cargas virales indetectables y
aumentos de linfocitos T para algunas personas han surgido preguntas sobre
la necesidad de MCA . . . La MCA, especialmente la medicina China, es muy importante hoy
en día, [ya que] provee el apoyo inmunitario que el cuerpo necesita para tolerar años de
tratamiento con fármacos potencialmente tóxicos y combatir efectos secundarios. La
medicina China ha resultado muy eficaz para las personas VIH positivas."

La MCA, el VIH y el tratamiento individualizado
Con mayor frecuencia que en la medicina occidental, muchas formas de la MCA ponen gran
importancia en las consideraciones del cuerpo entero como entidad. El control óptimo de
la enfermedad VIH requiere individualización; este principio es uno que la mayoría de la
comunidad VIH positiva comparte. Por ejemplo, el uso temprano de los inhibidores de
proteasa puede resultar ineficaz para algunas personas. Otra razón para la popularidad
continua de la MCA entre las personas VIH positivas es la individualización que esta
medicina permite. Pero la MCA no es para todos: hay que discutirla con otros pacientes y
proveedores; y la MCA óptima generalmente precisa de personalización. El método
personal, por ejemplo, es imprescindible para la medicina China. Durante el proceso
diagnóstico, el practicante puede pasar horas hablando con la persona sobre asuntos tan
personales como su forma de dormir, sus sueños, su sentido de bienestar y sus
sentimientos. Hay que comparar este método con los minutos frecuentemente otorgados al
paciente por el médico occidental, y la presión que este breve tiempo ejerce sobre ambos
para presentar el problema de salud y llegar a un acuerdo en cuanto al tratamiento.
Hoy en día, la meta del MCA en el tratamiento anti-VIH es idear el mejor régimen de
combinación posible para la persona. Probablemente, esto incluye la combinación de
fármacos anti-retrovirales occidentales (y posiblemente otros tipos de medicamentos) con
la forma apropiada de MCA. De esta manera, la MCA tiene un papel útil y de apoyo en el
régimen individualizado para el cuidado de la salud.

¿Quién usa MCA hoy en día?
A través del curso de la epidemia del SIDA, algunos estudios han intentando definir la
población que usa MCA. Como ya se ha mencionando, el uso cambia con la aprobación de
fármacos alentadores, etc. Los resultados de estudios sugieren que un número
significativo de personas VIH positivas usan o han usado alguna forma de MCA (por ej., el
42% de los pacientes femeninos de una clínica en Vancouver en 1996; el 30% de las mujeres
de la clínica del SIDA de UCSF, en 1989). Durante la IX Conferencia Internacional, Judith
Berrier y sus colegas del Centro Médico de Mt. Sinai en Nueva York analizaron datos de
casi 1.300 participantes en el Estudio Interagencia del VIH y la Mujer (WIHS), un estudio
de múltiples centros sobre el curso natural de la enfermedad VIH femenina. Más de la
mitad de estas mujeres reportaron el uso de alguna forma de MCA, pero muchas menos de la
mitad (el 30%) discutieron la MCA con su proveedor de salud primario. Los investigadores
concluyeron provisionalmente que las mujeres VIH positivas son más propensas que los
hombres a probar o emplear MCA regularmente, pero pueden ser menos propensas a discutir
este uso con sus médicos. Un descubrimiento significativo y recurrente es que las
personas que emplean MCA frecuentemente no lo discuten con su proveedor de salud
principal. Se espera que los resultados del estudio Bastyr ayuden a aclarar quién usa
MCA, qué formas usa, y cómo las usa. Por ahora, se sabe que la medicina China es
consistentemente una de las modalidades alternativas más empleadas por la comunidad VIH
positiva.
Las sustancias de la MCA empleadas hoy en día por personas VIH positivas incluyen
dosis altas de vitaminas, minerales y de suplementos antioxidantes (por ej., de las
vitaminas C, E o B, de niacina, selenio, zinc, beta caroteno, y cisteína n-acetilo o
NAC). Un obstáculo al uso de dosis masivas de micronutrientes son los trastornos
gastrointestinales, entre otros efectos secundarios específicos a los nutrientes. Cuando
se trata de tomar de dosis altas, o de tomar suplementos de vitaminas y minerales en dosis
masivas (o sea dosis mucho mayores a aquellas recomendadas para el uso diario por la FDA),
hay poca evidencia científica concluyente sobre sus beneficios y bastante evidencia en su
contra, ya que parece que algunos efectos perjudiciales son posibles. Por ejemplo, dosis
masivas de zinc pueden impedir las funciones inmunitarias, además de ocasionar trastornos
gastrointestinales. Las dosis masivas de calcio pueden causar estreñimiento e impedir las
funciones renales. Hay información específicamente escrita para personas VIH positivas
sobre estos temas. (Consulte el apéndice al final de este artículo.)
Las medicinas de hierbas o medicinas botánicas (por ej., SVP-30, el melón amargo,
aloe vera, muérdago, ajo, extracto de semillas de pomelo, hipericina y Glycyrrhiza
glabra) también son populares. Se cree que las hierbas Chinas en las mezclas de
hierbas tradicionales ayudan a aliviar síntomas y fortalecer el sistema inmunitario; los
efectos secundarios pueden ocurrir pero son infrecuentes. Actualmente, algunos estudios
están evaluando los efectos anti-VIH de varias fórmulas de hierbas Chinas. Durante un
pequeño estudio, otro compuesto botánico, el aceite del árbol del té (extraído de una
planta australiana llamada melaleuca de la testosterona y disponible en tiendas que venden
productos nutritivos y "buyers clubs" de los) aparentemente resultó
exitoso como tratamiento de la candidiasis oral refractaria. Otros tipos de MCA que se
emplean hoy en día son los biológicos (por ej., DHEA; las fracciones del timo; el
cartílago de tiburón; y Peptida T); los farmacológicos (por ej., DNCB, agua oxigenada y
naltrexona) y los homeopáticos (compuestos listados en Materia Médica).
El síndrome de desgaste y la inmunoterapia son 2 áreas del cuidado anti-VIH donde la
MCA suscita un gran interés. Las personas continúan tomando hormonas como los esteroides
anabólicos y preparaciones de testosterona, además de DHEA oral, junto con el ejercicio
con pesas, para mantener o recuperar su masa muscular. Actualmente, hay interés en
compuestos como la talidomida, la cual parece inhibir citoquinas implicadas en el
síndrome de desgaste. La marijuana también es una forma alternativa popular (y
polémica) de luchar contra el desgaste; dentro de poco tiempo, se iniciará el primer
estudio clínico sobre la marijuana y sus efectos potenciales como tratamiento de las
complicaciones de la enfermedad VIH.
Como inmunoterapia, algunas personas se han administrado las inyecciones de un
anticuerpo monoclónico de ratón llamado Citolin, para mejorar la actividad de ciertos
linfocitos inmunitarios. Sin embargo, Citolin es caro, puede causar anafilaxis, y no ha
demostrado gran beneficio.
La popularidad de diferentes tipos de MCA ha cambiado con los años, y el listado de
los tratamientos alternativos empleados por la comunidad VIH positiva sigue creciendo y
cambiando. A pesar de esto, la mayoría de los tratamientos todavía no ha sido estudiada
para determinar su eficacia y seguridad.

La investigación: Buscando datos inteligentes sobre la MCA
Aunque son pocos los estudios específicos sobre la MCA, vale la pena buscar
información sobre los tratamientos de interés potencial. Existen más datos sobre
algunas formas de MCA en las que creen muchas personas, incluyendo los médicos. Hay
estudios in vitro de compuestos o tratamientos como NAC, los cuales pueden ser
revisados teniendo siempre presente la advertencia de que todo dato obtenido a través de
ensayo de laboratorio no puede pronosticar lo que pasará si el compuesto es ingerido o
aplicado al cuerpo humano.
También existen datos sobre casos particulares o aislados. Los partidarios de la
medicina de hierbas, por ejemplo, señalan que, a pesar de la falta de estudios clínicos
occidentales modernos, la eficacia potencial y toxicidad de muchas hierbas han sido
estudiadas por cientos o miles de años en otras culturas. Finalmente, incluso los
estudios occidentales más conservadores pueden contener fallos irremediables. Por esta
razón, todo estudio bien sea occidental, controlado por placebo, grande, pequeño,
de observación o retrospectivo debe ser interpretado críticamente.
Por lo general, la literatura médica sobre la MCA y el VIH indica que algunos
antioxidantes y tratamientos nutricionales estudiados como elementos complementarios de
los regímenes anti-VIH parecen ser beneficiosos. Por ejemplo, las personas VIH positivas
que tomaron una vitamina múltiple al día experimentaron menos progresión al SIDA,
aunque también manifestaron números CD4 bajos. Sin embargo, durante el Estudio Cohorte
Multicentro sobre el SIDA (MACS), el uso de dosis altas de zinc pareció ser
inmunosupresor, y fue asociado con la aceleración de la progresión al SIDA. En Malawi,
el uso de suplementos de la vitamina A por mujeres VIH positivas embarazadas pareció
reducir el riesgo de la transmisión perinatal, y en otro estudio toxicómanos VIH
positivos con deficiencias de vitamina A experimentaron aumentos en la incidencia de
mortalidad, comparado con aquellos que no tenían deficiencia. Y aunque la vitamina C es
considerada beneficiosa, y muchas personas VIH positivas toman grandes cantidades de esta;
y a pesar del hecho que varios estudios in vitro sugieren que la vitamina C (ácido
ascórbico) es capaz de suprimir la replicación del VIH en los linfocitos CD4, no se han
llevado a cabo estudios controlados humanos que comprueben la verdadera utilidad de los
suplementos de vitamina C.
Algunas hierbas pueden resultar beneficiosas y otras peligrosas. La acupuntura puede
ser útil para algunas afecciones (por ej., náusea) pero no para todas (por ej., la
neuropatía periférica). El yoga y otras formas de movimiento terapéutico parecen
reducir el estrés, aliviar la depresión y mejorar la calidad de vida, además de reducir
reacciones inflamatorias innecesarias del sistema inmunitario. El ejercicio con pesas
también parece ser un aspecto importante de la lucha contra el síndrome de desgaste y la
reducción general de masa corporal, ya que construye masa muscular y reservas de
proteínas. Otras modalidades de MCA por ej., DNCB han demostrado poco
beneficio incluso después de haber sido sometidas a estudio.
También hay datos disponibles de otros países. Estudios chinos y alemanes indican que
algunas formas de MCA son eficaces para tratar ciertas afecciones médicas. Por ejemplo,
la hierba St. Johns Wort (Hypericum perforatus) fue estudiada clínicamente y
aprobada en Alemania para el tratamiento de la depresión moderada a leve. Hay que
recordar que cuando se están evaluando datos procedentes de estudios extranjeros, es
importante prestar atención al diseño del estudio y a la metodología, ya que podrían
ser distintos a los empleados en los EE.UU.
Durante los últimos años, el NIH ha financiado más de 40 proyectos sobre
tratamientos alternativos. Pronto resultarán disponibles datos sobre los mismos. En
agosto de 1997, PharmaPrint Inc. de Irvine, California presentó una solicitud a la FDA
para la aprobación de un nuevo fármaco bajo investigación (en inglés: solicitud IND).
Aunque las solicitudes IND no están relacionadas específicamente con el SIDA, la
solicitud de PharmaPrint es importante porque la aprobación del FDA sentaría un
precedente para las futuras solicitudes de compañías que fabriquen fármacos naturales.
Además, muchos estudios sobre la MCA ya están en marcha o a punto de comenzar en varios
locales gubernamentales, clínicas y hospitales. Para mayor información sobre estudios
clínicos en los EE.UU., llame al Servicio de Información sobre Estudios Clínicos del
SIDA (ACTIS) al 1-800-TRIALS-A.

Los riesgos y beneficios potenciales de la MCA
Los conceptos básicos de seguridad y eficacia son críticos cuando se está evaluando
un tratamiento MCA. La seguridad esencialmente significa que el beneficio es mayor que el
riesgo para la salud, cuando se emplea el tratamiento correctamente. La eficacia se
refiere a la posibilidad de que el tratamiento otorgue beneficio al ser empleado
correctamente. Algunas formas de MCA, como el masaje o la meditación, suponen poco o
ningún riesgo para el paciente. Los beneficios, incluyendo el efecto placebo,
pueden ser poderosos y reales. En cualquier caso, tanto el paciente como el proveedor
deben asegurase de que el tratamiento "no resulte dañino [al paciente]."
Pero por otro lado, otras formas de MCA, como la medicina de hierbas, pueden ser
dañinas y por esta razón deben ser empleadas cuidadosamente. Por ejemplo, los Centros
para el Control y Prevención de las Enfermedades en los EE.UU. (CDC) han reportado
muertes asociadas con el uso de efedrina o mau haung, hierba común a varios tés y
formulaciones de hierbas. El uso de algunas hierbas, incluyendo algunos tés de Mate o de
Kombucha, el aceite de margosa y el té de hierba Gordoloba, ha sido asociado con
toxicidad e incluso mortalidad. Además es importante, especialmente para aquellas
personas VIH positivas que toman regímenes de fármacos antivirales, reconocer que muchas
hierbas y vitaminas, al igual que los fármacos anti-VIH, son metabolizados por el hígado
y descargados a través del riñón. Existen interacciones potenciales entre hierbas y
fármacos que pueden resultar tóxicas e incluso mortales para los sistemas metabólico y
excretor del cuerpo. Además, las mujeres VIH positivas embarazadas corren riesgos
adicionales que deben ser evaluados y considerados de antemano en consultas regulares con
un médico experimentado en la combinación de medicina occidental y MCA.
Hay pocas evidencias concluyentes sobre la eficacia de muchas de las formas de MCA,
particularmente en cuanto al tratamiento de la enfermedad VIH. Uno de las cosas más
importantes que una persona puede hacer es minimizar sus riesgos potenciales. Para
asesorar la seguridad y eficacia del tratamiento, se puede consultar con el proveedor
médico bien sea el médico occidental o practicante de MCA sobre su
conocimiento del tratamiento y cualquier riesgo asociado o documentado sobre este.

Otras consideraciones de la MCA: Credenciales y gastos
Puesto que el practicante de MCA tiene un papel importante (o como en el caso del
masaje, el papel primario) en la seguridad y eficacia del tratamiento, sería útil
evaluar de sus credenciales. Primero, se debe consultar la agencia estatal o local que
regula y/o ejerce autoridad sobre la MCA y sus practicantes. Los comités médicos locales
o estatales, otros comités o agencias reglamentarios de salud, y los departamentos de
asuntos del consumidor pueden ser buenas fuentes de información sobre la educación y
licenciatura de un practicante específico, además de proveer un listado de quejas
presentadas contra el practicante, si las hubiera. Muchas formas de MCA también disfrutan
de representación por parte de organizaciones profesionales y nacionales que pueden
proveer información sobre la licenciatura requerida por un estado específico y los
requisitos para la certificación del practicante, además de asuntos legislativos.
Otros proveedores médicos y pacientes actuales del practicante pueden dar referencias
e información. Finalmente, se debe preguntar al practicante directamente sobre su
capacitación, educación, licenciatura, etc. Hay que determinar su método de trabajo y
evaluar su disponibilidad para explicar aspectos técnicos, riesgos y/o beneficios
potenciales del tratamiento que provee. También se debe visitar la consulta u oficina del
practicante para determinar la calidad de su servicio. Es importante que el practicante
sea honesto. Las preguntas de pacientes potenciales deben ser contestadas abiertamente, ya
que la comunicación es un aspecto importante y continuo de la MCA eficaz.
Puesto que muchos tratamientos considerados como MCA no son reembolsados por los
seguros médicos, se deben considerar los riesgos y beneficios desde el punto de vista
financiero. Con frecuencia hay que pagar directamente al practicante, y algunos
tratamientos no son económicos. Por estas razones, es importante preguntar primero si el
practicante tiene experiencia en cuanto al reembolso por seguro médico, y si no lo tiene,
si provee cuidado gratuito o de bajo costo a las personas VIH positivas.

Trabajando juntos: La relación entre médico y paciente
En los EE.UU. y la mayoría del mundo occidental, la MCA todavía lleva algo de
estigma, aunque la evidencia sugiere que tanto médicos como pacientes están más
abiertos que nunca al concepto de la MCA. Puesto que el interés en esta forma de medicina
está creciendo, además de ser relevante y potencialmente beneficiosa
particularmente para la enfermedad VIH ahora es el momento apropiado de que tanto
médicos como pacientes reconozcan la MCA y desarrollen una manera de incorporarla a su
régimen de tratamiento anti-VIH.
Por su parte, el médico debe saber que varios estudios indican que una proporción
significativa de personas VIH positivas emplean algún tipo de tratamiento considerado
como alternativo o complementario, aunque pocos lo discuten directamente con sus médicos.
El médico debe reconocer que quizás sus propios pacientes estén empleando MCA e
informarse sobre las opciones disponibles y los tratamientos de mayor interés para el
paciente VIH positivo. También deben reconocer que toda mejora de comunicación entre
médico y paciente sobre los compuestos y/o métodos empleados para tratar la enfermedad
facilita el cuidado del paciente y el diagnóstico de síntomas relacionados con efectos
secundarios de compuestos, además de proveer advertencias sobre interacciones potenciales
con fármacos. El control cuidadoso y regular del paciente y sus síntomas es prioritario:
el médico debe asegurarse de que el paciente está recibiendo una atención segura,
óptima e individualizada.
Teniendo esto en cuenta, la MCA todavía presenta desafíos tanto para el médico como
para su paciente VIH positivo. El paciente puede investigar y llegar a conclusiones
independientes sobre un tratamiento alternativo potencial, e incluso considerar al
tratamiento como esencial a su supervivencia. El médico que quiere proveer cuidado
diligente puede mirar con reservas la MCA, reservas que van desde preocupaciones sobre
asuntos legales a falta de comodidad en el uso de medicamentos no aprobados e incluso a
ser reacio a recomendar cualquier tratamiento que carezca de datos clínicos occidentales
sobre su seguridad o eficacia.
Este asunto puede ser complejo, pero médico y paciente pueden beneficiarse de las
discusiones si tienen una relación cooperativa. Hoy en día, cada vez más personas VIH
positivas están tomando un papel activo en su tratamiento, a pesar de la incertidumbre
actual sobre la patogénesis de la enfermedad y la eficacia a largo plazo del tratamiento
anti-retroviral. En su informe "Médico, paciente y el VIH", la agencia Project Inform elucida este dilema: "Muchas
personas VIH positivas descubren que el tomar un papel más activo [en su cuidado de
salud] se convierte en una forma fundamental de luchar contra su enfermedad. Pero este
descubrimiento también puede cambiar la dinámica tradicional entre médico y
paciente."
Por su parte, las personas VIH positivas deben aprender todo lo que pueden por sí
mismas y buscar un médico cuyo estilo sea apropiado para ellas (por ejemplo, algunas
personas quieren un médico que se considera como colaborador; otras quieren un médico
autoritario o una combinación de ambos, etc.) La persona puede mejorar la comunicación
si apunta sus preguntas claves antes de la consulta médica y comenta sus opiniones sobre
el tratamiento con un sentido de respeto mutuo, ya que pueden surgir desacuerdos
iniciales, especialmente en cuanto al empleo de un tratamiento alternativo no aprobado.
Idealmente, la discusión llevará a la comprensión entre ambos. En algunos casos, la
discusión hasta puede revelar alternativas u opciones inesperadas.
Project Inform dice que debido a las incertidumbres del tratamiento anti-VIH actual, el
médico y su paciente tienen que mantenerse flexibles, y participar en discusiones
profundas que en último término forman parte del diseño de un régimen eficaz de
tratamiento.

Conclusión
La MCA ofrece muchas opciones, lo cual explica en parte su constante popularidad entre
la comunidad VIH positiva. Hoy en día, en la era de entusiasmo sobre la eficacia relativa
del TARSA, el papel de la MCA parece ser más complementario o suplementario.
Sin embargo, la persona que empieza a experimentar incrementos en su carga viral,
especialmente la que ya ha tomado todas las opciones de tratamiento aprobadas, es más
propensa a buscar alternativas, incluyendo tratamientos considerados como MCA. Y si TARSA
resulta insuficiente para más personas, es probable que la MCA recupere su popularidad
anterior como tratamiento anti-VIH. A la inversa, cuando resulten disponibles más
fármacos anti-retrovirales de mayor potencia, es posible que el interés en la MCA
disminuya.
Por ahora, a medida que la MCA se hace más aceptable al público y el interés en ella
aumenta, fortaleciendo la voluntad política de investigar este fenómeno, se espera al
diseño y la realización de mejores estudios clínicos, los cuales solo pueden ser un
paso adelante para las personas VIH positivas.
Leslie Hanna es editora asistente de BETA en inglés
Christopher Gortner es el editor de BETA en español y Noticias Positivas en español e
inglés

Apéndice selecto
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Revisado el 20 de febrero 1998
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