La lucha continua:
Tratamiento
en Latino Américapor Cindra Feurer Traducción por Christopher
Gortner Este artículo es reproducido del inglés con permiso
de HIVPlus, edición junio/julio 2000. Todos los derechos reservados
por Liberation Publications Con
este grito de batalla, activistas latinos contra el SIDA han salido de su aislamiento
para exigir el acceso a los medicamentos. Durante el pasado año grupos
en Centro América, Sur América, y el Caribe han organizado manifestaciones
en las calles y en las cortes, desafiando e incluso demandando a sus gobiernos
para que provean el tratamiento al medio millón de personas que se calcula
están infectadas por el VIH en Latino América. Aunque algunos gobiernos
se han sometido a estas demandas, otros continúan negándose a proveer
los servicios médicos más básicos a sus ciudadanos VIH positivos,
además de aplicar leyes discriminatorias contra los mismos.
"El
mundo activista se ha despertado. Grupos de personas con SIDA se han unido para
conseguir acceso a los medicamentos," relata Jairo Pedraza, delegado en los
EE.UU. para el comité internacional del programa ONUSIDA. "Está
caliente el tema, como decimos."
Sólo
un 15% de las personas VIH positivas en Latinoamérica tiene acceso actualmente
al tratamiento, de acuerdo con cifras no oficiales recopiladas por agencias internacionales
y organizaciones no gubernamentales. En el hemisferio sur, el promedio de ingresos
mensuales totales son tan solo una fracción del precio del cóctel
anti-VIH con tres fármacos, cuyo costo se calcula en $1.600 al mes en los
EE.UU. y Europa. Muchos de los gobiernos centro y suramericanos carecen incluso
de presupuesto para el tratamiento anti-VIH. Entre éstos está
Honduras, que cuenta con la mitad de los casos de infección por el VIH
en Centroamérica. En Guatemala y Chile se hacen sorteos con subastas limitadas
de fármacos. Dado este abismo en cuidado médico, algunos grupos
sin ánimo de lucro han intentado rellenar el vacío importando
y distribuyendo fármacos donados o comprando fármacos al por mayor
con descuento en el mercado abierto. En muchos países, los residentes
necesitados intentan cruzar fronteras – de Nicaragua a Costa Rica, de Bolivia
a Argentina – para comprar medicamentos anti-VIH en el mercado negro o comprar
formulaciones genéricas de cuestionable calidad. Para la mayoría
de las personas VIH positivas en estos países, sin embargo, dichas fuentes
están fuera de alcance. Los más afortunados son aquellos con trabajos
fijos que residen en países como Argentina, Brasil y Panamá, donde
se proveen los medicamentos anti-VIH a través de programas nacionales de
salud, seguro social, o seguro privado. Incluso bajo estas circunstancias no hay
garantía de que el gobierno pueda seguir proveyendo un fármaco dado
de manera consistente. Además, el SIDA representa un estigma en Latinoamérica
y se han documentado muchos casos de trabajadores que perdieron sus trabajos al
descubrirse su estado seropositivo. En respuesta a estos dilemas, los
activistas han incrementando su visibilidad y han logrado varios triunfos fundamentales.
Por ejemplo, en 1997 en Costa Rica, los activistas demandaron al gobierno para
que proveyera el tratamiento de combinación a todo costarricense VIH positivo.
Hoy en día, la seguridad social de Costa Rica provee los mejores servicios
y tratamiento anti-VIH de cualquier país en Centro y Sur América,
asegura Victor Cortez de la Asociación de Derechos Humanos en Agua Buena,
un grupo activista del SIDA en Costa Rica. En la Cuidad de Panamá,
un grupo activista llamado PROBIDSIDA bloqueó una carretera principal durante
12 horas después de que una corte legal negara a los panameños VIH
positivos acceso a los fármacos antirretrovíricos. A principios
de este año, el gobierno finalmente se sometió a sus demandas y
una nueva ley en Panamá garantiza el tratamiento a todo residente VIH positivo.
Los mexicanos, colombianos y brasileños también han logrado el derecho
legal de tener acceso al cuidado anti-VIH. Pero hay que estar alerta, advierte
Pedraza. Como crítico con años de experiencia, él señala
que con frecuencia no se llevan a cabo tales mandatos, a pesar de su legalidad,
y que se requiere esfuerzo para que los gobiernos cumplan con las leyes. En
El Salvador, activistas del SIDA han sido tenaces en su lucha para obtener servicios
de salud fundados por el gobierno. Después de haber agotado toda comunicación,
el grupo ATLACATL pidió ayuda a la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos en Washington D.C. A finales de febrero, la Comisión ordenó
que el gobierno salvadoreño empezara a proveer medicamentos anti-VIH y
cuidado médico a los 26 salvadoreños que presentaron la petición.
Esta decisión podría abrir la puerta a otras peticiones parecidas. En
otros países, grupos anti-SIDA sin ánimo de lucro han elaborado
iniciativas y establecido redes locales y nacionales para conseguir el acceso
al tratamiento. Algunos de estos grupos se han organizado en contra de compañías
de seguro y gobiernos; otros están trabajando para anular o cambiar leyes
comerciales que no permiten la producción local o genérica de fármacos
anti-VIH. A pesar de sus esfuerzos, tales grupos no pueden realizar por completo
el objetivo de proveer tratamientos continuados al gran número de personas
que los necesitan. Esta meta se hace particularmente difícil porque muchos
países carecen de la infraestructura necesaria para el cuidado de salud,
y los abastos de fármacos donados o a precio reducido suministrados por
los EE.UU. o Canadá, o por compañías farmacéuticas,
no llegan con regularidad. Afortunadamente, la situación está
empezando a cambiar. Los activistas del tratamiento y organizaciones no gubernamentales
han avanzado en sus objetivos, junto con agencias internacionales de salud como
ONUSIDA y USAID. Hace tan solo un año, el dinero asignado a Latinoamérica
se destinaba exclusivamente a la prevención del SIDA; hoy en día
ya se dedican fondos al tratamiento. Con vista al futuro, la Organización
de Salud Panamericana (en inglés: PAHO), un grupo miembro de la ONU, tiene
planes de implementar una reserva flexible de dinero para cubrir necesidades estratégicas
de salud pública y una nueva iniciativa que asegure mayor acceso a los
medicamentos y a otras necesidades en Centro y Sur América, y el Caribe.
Cuando se haya recaudado el dinero suficiente, PAHO trabajará con un grupo
aliado, Grupo Técnico Horizontal, para negociar con las compañías
farmacéuticas la compra al mayor de medicamentos anti-VIH, a precios reducidos
para Latinoamérica. Para
poder beneficiarse de la reserva flexible, los gobiernos tendrán que declarar
el VIH/SIDA como prioridad nacional y presentar un plan exhaustivo de tratamiento
para luchar contra la epidemia, lo cual algunos gobiernos se han negado a hacer.
Rafael Mazin, asesor nacional sobre el SIDA para PAHO, lo presenta así:
"No estamos hablando de miles de millones de dólares. Estamos hablando
de millones. Estamos hablando de millones de dólares que podrían
salvarles la vida a muchas personas." La reserva flexible únicamente
se empleará para la compra de medicamentos aprobados por ONUSIDA pero también
permitirá que los gobiernos ahorren en gastos relacionados con el SIDA.
Por ejemplo, se podrá cobrar a precio reducido la prueba de la carga vírica
que ahora cuesta alrededor de $200 por prueba en los EE.UU. En la actualidad,
la mayoría de los países tienen que enviar la prueba a un laboratorio
diagnóstico en el extranjero, lo cual resulta caro. Brasil -
que tiene el mayor número de casos del VIH en Latinoamérica - es
un participante crítico en la reserva flexible. Alrededor de 470.000 brasileños
han resultado VIH positivos desde finales de 1997, y desde el pasado abril, alrededor
de 70.000 han recibido tratamiento. PAHO está ahora en negociaciones con
el gobierno brasileño y las compañías farmacéuticas
para resolver el asunto del acceso a los medicamentos. Con el diseño actual
de la reserva, cuantos más medicamentos se ordenen, más económico
es el precio. Se han utilizado reservas parecidas para distribuir inoculaciones
y hay planes de emplearlas para proveer medicamentos contra la malaria y la tuberculosis. A
pesar de esto, por ahora los oficiales de PAHO no han dicho cuándo resultará
disponible la reserva para la compra de medicamentos anti-VIH y esto impacienta
a los activistas. A fin de cuentas, como indica Pedraza, cada día de espera
representa un día más de muerte o enfermedad. "Para los que
vivimos con el SIDA, queremos la reserva mañana – a las 8 a.m." Varios
gobiernos, principalmente Brasil, Venezuela, Argentina y Panamá, proveen
fármacos anti-VIH a residentes a través de negociaciones directas
con las compañías farmacéuticas. Los países que tienen
que cumplir con las leyes de patente pueden presentar directamente sus solicitudes
a la compañía farmacéutica correspondiente para obtener un
permiso para fabricar y vender una formulación genérica de un determinado
fármaco. También es posible conceder al gobierno que lo solicite
una licencia obligatoria que permita la fabricación local y/o la importación
de un fármaco requerido. Los países sin reglas de patente
también pueden fabricar formulaciones genéricas de medicamentos,
y muchas naciones
latinoamericanas lo hacen legalmente. Por ejemplo, Brasil fabrica formulaciones
genéricas de AZT, ddI, ddC, d4T, y ganciclovir (para el tratamiento del
citomegalovirus) a precios más económicos de los importados. Los
activistas afirman que la capacidad nacional de un país de producir medicamentos
localmente o importar productos alternativos menos caros es crucial para la competencia
y la reducción de precios en el mercado. De acuerdo con Richard Stern,
director de Agua Buena en Costa Rica, el problema yacente es que muchos gobiernos
Centroamericanos no han prestado la atención necesaria al problema del
SIDA para tomar tales pasos. En cuanto a otras enfermedades, Stern asegura: "Si
el gobierno presenta una solicitud [de fabricación] a un laboratorio [local],
ese laboratorio intentará encontrar la forma de producir el medicamento
genéricamente." ¿Qué tiene que pasar para que el
SIDA sea considerado una prioridad? Más acción política y
más riesgo, dicen expertos como Pedraza. "Tenemos que ejercer presión
sobre el gobierno. Porque a fin de cuentas, es responsable de la atención
médica de sus ciudadanos." ¡Recicle
sus medicamentos!Las siguientes organizaciones en los EE.UU. recopilan
medicamentos anti-VIH para donar al extranjero. Cada organización tiene
sus propias reglas; la mayoría pide que se entreguen medicamentos con sus
botellas originales de receta (ellos removerán el nombre del paciente y
del médico de la etiqueta). Llame a los números de teléfono
correspondientes o comuníquese por correo electrónico para mayor
información.
AIDS Empowerment Treatment International (AIDSETI)
202-473-6637
www.aidseti.org
Centros de recopilación:
African AIDS Network – San Francisco, CA. 415-440-3722
lwildes@aidseti.org AID for
AIDS – Nueva York, NY 212-337-8043 aid4aids@aol.com
Being ALIVE – West Hollywood, CA.
310-289-2551
progvoldir@aol.com
Whitman
Walker Clinic – Washington, DC 202-745-6149
mrelf@wwc.org
Asociación de Derechos Humanos de Agua Buena – Centro América
attn: Gloria Guevara (Albany, CA)
510-841-1644
reynolds@rorl.uscf.edu
AIDS
Medical Relief for Cuba - New York, NY 212-594-7741
babaluaye@aol.com
International AIDS Empowerment – El Paso, TX
888-767-8474
skiprosenthal@usa.com
Revisado
el 5 de enero 2001 |