Boletin de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA

Este artículo fue publicado en el otoño de 2000 en el Boletín de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA, por la Fundación anti-SIDA de San Francisco.

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Otoño 2000 Contenido

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Cortando el paso:
Inhibidores de fusión

por L. Joel Martínez
Traducción de Esteban Ibisch

Cuadro: IF en desarrollo

La replicación del VIH requiere la fusión del virus con células humanas y su integración en el ADN celular. De manera parecida, los medicamentos actualmente aprobados tienen que penetrar en estas células para ejercer un efecto terapéutico.

Quizás porque esta batalla entre virus y medicamento ocurre en un ámbito celular, los expertos han anticipado desde hace tiempo el desarrollo de efectos secundarios a largo plazo. Estos efectos secundarios, como por ejemplo neuropatía periférica, pancreatitis, anemia y otros, han formado parte del cuadro clínico del VIH desde el principio, pero entonces se consideraron reacciones aisladas, asociadas con medicamentos específicos. Hoy en día, a medida que las personas VIH positivas disfrutan de una mayor longevidad, ha empezado a surgir una variedad más amplia de toxicidad fundamental, con una frecuencia desalentadora.

El descubrimiento sobre el modo de evitar que el VIH penetre en las células y las infecte es una estrategia vital. De hecho, la simplicidad del concepto cautiva. Si el virus no puede penetrar en las células que necesita para su ciclo de vida, entonces no puede reproducirse, y por lo tanto se acaba la pesadilla.

La idea de bloquear la fusión del VIH con las células tiene muchos beneficios; uno de ellos es evitar las interacciones inesperadas entre los medicamentos y las células. Estas interacciones todavía no se comprenden por completo, pero muchos científicos sospechan que están relacionadas con el aumento de anormalidades metabólicas como la acidosis láctica. En cualquier caso, asaltar a las células del cuerpo con más compuestos químicos no parece ser la mejor estrategia. Y por muy alentadora que parezca la idea de bloquear la fusión celular por el VIH, la verdad es que hasta hace muy poco tiempo nadie sabía cómo hacerlo.


Ensayos iniciales

El conocimiento sobre el modo en que el VIH usa las células ha mejorado considerablemente en los últimos años, pero a finales de 1980 el concepto del acceso vírico era todavía elemental. Los investigadores sabían que el VIH se acoplaba a una molécula llamada CD4 en la superficie de ciertas células inmunológicas especializadas, y que la presencia de este receptor identificaba a la célula como linfocito T CD4 o, más específicamente, como linfocito T CD4 +. Por lo tanto, lo único que los investigadores habían elucidado con certeza es que el primer paso para la infección de una célula por el VIH es el acoplamiento del virus a la molécula CD4. Con excepción de esta información básica, se conocía poco acerca del modo en que el virus penetraba en la célula.

Empleando esta limitada información, un grupo de científicos desarrolló la idea de inundar el cuerpo con moléculas CD4 "falsas" que se vinculasen al virus y evitaran el acomplamiento real de los linfocitos inmunológicos con el CD4. Aunque aparentemente ingenua, la idea era prometedora. En 1988, datos procedentes de estudios in vitro sugirieron que el CD4 recombinado (artificial) soluble podría competir de manera apropiada con el CD4 natural de los linfocitos y quizás lograría así prevenir la infección celular. Además, el CD4 soluble pareció ser sinérgico in vitro con zidovudina (AZT, Retrovir), el único fármaco aprobado en ese tiempo.

Pero en contraste radical con el éxito obtenido en los ensayos de laboratorio, el CD4 soluble resultó ser un fracaso total cuando se empleó en pacientes. No ejerció efecto antivírico alguno, y los ensayos siguientes confirmaron un fenómeno que desde entonces ha sido el obstáculo de varios esfuerzos terapéuticos, y es que las cepas del VIH desarrolladas en el laboratorio no siempre reaccionan como las cepas del cuerpo. Además, el CD4 soluble fue procesado tan rápidamente por el cuerpo que no se pudo sostener el nivel terapéutico necesario ni aun administrando el medicamento por vía intravenosa.

A pesar de la decepción por los resultados del CD4 soluble, se llevaron a cabo otros ensayos que trataban de interferir la fusión celular por el VIH, todos sin éxito. Algunos resultaron incluso dañinos, pero desde entonces se ha aprendido bastante sobre el modo en que el VIH logra acceder a las células.


Los pasos de la fusión celular

Entre 1995 y 1997, los científicos aislaron ciertas substancias químicas conocidas como betaquimioquinas que parecían ejercer un efecto inhibidor sobre la replicación vírica. Estas quimioquinas, denominadas RANTES, MIP-1 alfa y MIP-1 beta, participaban en los procesos inflamatorios del cuerpo, mientras que otra proteína, llamada factor derivado estromal (SDF-1), participaba en la identificación y movilización de linfocitos para que estos se trasladaran al tejido inflamado. No se sabía por qué estas quimioquinas ejercían efectos inhibidores sobre la replicación del VIH; fue más tarde cuando se descubrió que las quimioquinas se acoplaban naturalmente con dos moléculas del linfocito CD4. Se determinó que el primer grupo de quimioquinas (RANTES, MIP-1 alfa y MIP-1 beta) se acoplaban a una molécula llamada CCR5 en la superficie del linfocito CD4. SDF 1 se acoplaba a otra molécula CD4 llamada CXCR4. Esta fue la primera señal de que las sustancias químicas naturales podrían interferir en la fusión vírica.

Parece un poco complicado, pero lo cierto es que cuando estas quimioquinas están presentes logran inhibir la replicación del VIH. No fue hasta más tarde que los científicos se dieron cuenta de que las quimioquinas ejercían su efecto inhibidor debido a que el VIH no solo tiene que ocupar la molécula CD4 para poder penetrar en una célula, sino que además debe acoplarse con uno de los receptores CCR5 y CXCR4. Cuando las quimioquinas se agregan en cantidades suficientes, ocupan todos los receptores y el VIH no puede completar su fusión.


El papel de los receptores secundarios

El acoplamiento al CD4 es por lo tanto el paso inicial en el proceso de fusión celular; el segundo paso es el acoplamiento posterior a la molécula CCR5 o CXCR4. Los científicos descubrieron entonces que CCR5 y CXCR4 se fijan a cepas diferentes del VIH. CCR5 es bien conocido hoy en día por su capacidad de fijación al virus "trópico M", o la cepa que no induce sincicio (masa de células), asociado principalmente con la infección inicial y la enfermedad temprana. CXCR4 se fija al virus de "trópico T", o inductor de sincicio, cepa asociada con la enfermedad avanzada. Al identificar dos pasos en la fusión celular – el acoplamiento a CD4 y a CCR5 o CXCR4 - muchos laboratorios en todo el mundo se lanzaron a buscar métodos destinados a interferir en la capacidad del virus para acoplarse a estos receptores.


Apoyo de la naturaleza

En las personas VIH positivas se ha descubierto que una clase de mutación.Todavía hay incertidumbres que subyacen al bloqueo o manipulación de los receptores secundarios. A fin de cuentas, desempeñan funciones naturales además de mediar en la fusión vírica. Si interferimos con ellos, ¿bloquearíamos parte de sus funciones celulares esenciales? Al mismo tiempo, se ha descubierto algo que anima a los científicos a seguir adelante. En el curso de evaluación de ciertos individuos que habían sido expuestos múltiples veces al virus pero nunca resultaron infectados, se observó que tales personas tenían mutaciones naturales que bloqueaban la manifestación de los receptores CCR5. Las personas con dos mutaciones y sin manifestación de CCR5 resultaron tener mayor protección contra la infección en sí; y en las personas VIH positivas se ha descubierto que una clase de mutación causa un defecto en los receptores de CCR5 y la progresión patogénica es más diferida que en las personas sin esta mutación (no se ha determinado el grado exacto de protección, ya que es posible que en ciertas circunstancias el VIH emplee otros receptores.) Las mutaciones en los receptores secundarios no parecen ser dañinos para la salud. Dos observaciones favorables también han surgido del estudio de estas personas: primero, el bloqueo o reducción del CCR5 posiblemente no perjudica a la función saludable de las células; y segundo, el CCR5 podría de hecho tener una función vital en la infección vírica de las células.

Los receptores probablemente desempeñan funciones vitales en el desarrollo fetal. Los científicos han desarrollado ratones genéticamente alterados que no manifiestan el receptor CXCR4, y, aunque los ratones no sobrevivieron lo suficiente, sus embriones desarrollaron anormalidades graves en el sistema inmunológico, el sistema cardiovascular, y el sistema nervioso central. Investigadores en Japón han demostrado que la eliminación del gen SDF-1, quimioquina que se acopla a CXCR4, también causa graves anormalidades en los ratones. Otros investigadores que han estudiado el receptor CXCR4 creen que éste podría ser esencial para el desarrollo fetal pero quizás no sea necesario después del nacimiento (Science, 280, p.825, 1998). Por lo tanto, continúan desarrollándose investigaciones acerca de posibles maneras de bloquear el CXCR4.

IF en desarrollo

CompuestoMecanismo de acciónEstado de desarrolloCompañía fabricante

T-20 (pentafusida)
Por inyección
subcutánea


Bloquea la fusión al coplarse
a gp41 durante la retracción
del mecanismo de "arponeo"
Fase IIITrimeris con Hoffmann-La Roche
T-1249
Por inyección subcutánea

Parecido a T-20. Trabaja en contra de virus resistente a
T-20.
Fase I-IITrimeris con Hoffmann-La Roche
C-34
De bajo peso molecular, puede ser
candidato para
medicamento oral.

Se acopla con el "pre-arponeo" formado por gp41 durante la fusiónPre-clínicoP. Kim, Howard Hughes Medical
Institute and Massachussetts
Institute of Technology
AMD3100
Bajo peso molecular,
intravenoso

Antagonista a CXCR4
pero no a CCR5. Sinérgico in vitro con T-20.
Fase IIAnorMED
Met-SDF-1 beta y
—AOP-RANTES

Antagonista a los receptores
de CCR5 y CXCR4.
Pre-clínicoHarvard Medical School y Universidad de Milán
SCH-C
Absorción oral en modelo animal

Antagonista a CCR5.Pre-clínicoSchering-Plough
PRO 543
Molécula diseñada para tratar y prevenir infección

Puede desarmar partícula vírica de Gp120Fase IIProgenics Pharmaceuticals
PRO 140Anti-CCR5 anticuerpo monoclonalFase I para finales del 2000.

Progenics Pharmaceuticals
PRO 367Se acopla a gp120 y descarga radiación mortal a células infectadas

Fase I-IIProgenics Pharmaceuticals
TAK-779Inhibidor molecular de CCR5 pero no de CXCR4Pre-clínicoAlbert Einstein College of Medicine,
Aaron Diamond Research Center,
Rockefeller University,
Howard Hughes Medical Institute,
State University of New York

 

 


Más preguntas por contestar

Aunque parece claro que el bloqueo de CCR5 puede jugar un papel importante en la inhibición de la infección de nuevas células por el VIH, todavía quedan dudas por resolver. Por ejemplo, ¿podría tal bloqueo resultar en un cambio por parte del virus hacia el uso de CXCR4, el receptor asociado con la enfermedad más avanzada y las cepas más virulentas? ¿O podría el bloqueo de los dos receptores ocasionar una evolución en el VIH que le predisponga a emplear otros receptores disponibles?

Durante la 7a Conferencia sobre los Retrovirus y Enfermedades Oportunistas, investigadores presentaron datos preliminares que indican que el bloqueo de CCR5 no promueve un cambio hacia el uso de CXCR4 por parte del VIH (abstractos S 17 y S 18, San Francisco 2000) y que es más probable que haya un cambio de CXCR4 a CCR5. La posibilidad de que el VIH pueda evolucionar y emplear otros receptores todavía existe, pero por ahora los científicos creen que tal cambio es poco probable (Science, 280, p.825, 1998).

Aunque todavía no se han elucidado todos los efectos potenciales de la interferencia con los receptores CCR5 o CXCR4, varios grupos han empezado a producir compuestos capaces de inhibir el acoplamiento del VIH a uno de los co-receptores o compuestos que manipulen su manifestación de quimioquinas. El Cuadro detalla compuestos actualmente bajo investigación.


Un enfoque diferente

Algunos investigadores han concentrado sus esfuerzos en la manipulación de los receptores secundarios y otros en interferir en el mecanismo que el VIH emplea para penetrar en la membrana de una célula. Compuestos como pentafusida (T-20), y su sucesor probable T-1249, funcionan al interferir en el denominado mecanismo de "horquilla" de una de las proteínas del VIH, que se despliega en forma de bisagra y se extiende para arponear la membrana celular. Luego se enrolla en sí mismo para permitir que el virus se acerque a la membrana. El efecto de los inhibidores farmacológicos como T-20 es semejante a la creación de una gran confusión en el momento preciso en que el mecanismo se despliega, la cual impide que vuelva a enrollarse en sí mismo.

El mecanismo e impacto exitoso de T-20 han sido bien establecidos por los estudios clínicos y T-20 probablemente será el primer fármaco inhibidor de la fusión aprobado por la FDA. Los estudios de fase III ya están en pie, pero a pesar de sus beneficios aparentes T-20 no está exento de problemas. Su fabricación es complicada y el compuesto consiste en un péptido grande de 36 aminoácidos que, bajo su formulación actual, requiere inyecciones subcutáneas dos veces al día y no permite el desarrollo de una formulación oral. Y la resistencia a T-20 por el virus ha sido tan bien documentada que es probable que, como en el caso de los demás antirretrovíricos actuales, habrá que tomarlo en combinación con otros fármacos. En cuanto a sus ventajas, T-20 podría funcionar contra todas las cepas del VIH, ya que todas emplean el mismo mecanismo para llevar a cabo su fusión celular. Además, datos clínicos provisionales indican que T-20 podría ser sinérgico con otros inhibidores de fusión bajo desarrollo (consulte el Cuadro).

El tema de la disponibilidad de T-20 mediante un programa de acceso expandido1  ha estado al frente de la agenda de muchas organizaciones activistas. Durante una reunión con las compañías fabricantes de T-20 - Trimeris y Roche Pharmaceuticals – los representantes señalaron que estaban considerando un programa de acceso expandido.

Sin embargo, dificultades en la fabricación y suministro del fármaco podrían limitar la duración y el alcance de tal programa. Una nueva formulación del compuesto que permitirá menos inyecciones está actualmente bajo investigación entre participantes de los primeros estudios, y se ha notificado que hay algunos avances en cuanto a la producción más eficaz de T-20.

A pesar de esto, hasta el momento, las fuentes oficiales de Trimeris no se han comprometido a dar detalles específicos sobre un programa de acceso expandido, lo cual es trágico para las personas que no pueden construir un régimen viable sin T-20. Trimeris asegura que ha sugerido a la FDA la inclusión de una sección en su propuesta de estudio en fase III que incluya a personas con tratamiento antirretrovírico previo. El diseño de dicha sección permitiría el mejor tratamiento disponible, determinado mediante pruebas genotípicas y fenotípicas y basado en el estado clínico y en el historial de cada paciente. Para acceder al estudio, los participantes tendrán que tener una carga vírica de al menos 5.000 copias/mL, pero no habrá límites en cuanto al número de linfocitos CD4.

Aunque este estudio ayudará a muchos que necesiten regímenes de tercera o cuarta línea, no es un sustituto para un programa de acceso expandido, en el cual todos los que requieran el fármaco tendrán oportunidad de acceder al mismo. Incluso si la FDA aprueba el protocolo tal como ha sido propuesto, los residentes en partes del país donde no haya estudios clínicos de T-20 serán excluidos y no tendrán acceso a un fármaco único que, en algunos casos, podría salvarles la vida.


Mas allá de la fusión en la membrana

Otras investigaciones sobre los inhibidores de fusión han proporcionado nuevas e intrigantes observaciones que podrían proveer una idea sobre el futuro de esta clase de fármacos. Varios grupos están desarrollando moléculas más pequeñas que permitan la formulación de inhibidores de fusión orales, y por lo menos una compañía está desarrollando un compuesto que no solo se acopla al virus sino que aporta además una dosis letal de radiación a células infectadas.

Un investigador que atrajo atención durante la reciente 7a CROI es el Doctor Peter S. Kim, del Instituto Whitehead de Investigación Biomédica del Instituto de Tecnología de Massachusetts e Instituto Médico Howard Hughes. Kim y su equipo fueron los primeros en identificar lo que parece ser una parte vulnerable de una de las proteínas externas fundamentales del VIH, la glicoproteína (gp) 41. Esta proteína es expuesta transitoriamente durante el proceso de fusión pero se cree que su enlace bloquearía la fusión vírica. Además es posible que la gp41 se pueda bloquear con un compuesto de bajo peso molecular actualmente bajo desarrollo y con la posibilidad de presentarse como fármaco oral. Gp41 es una proteína conservada; en otras palabras, no varía de virus a virus ni de cepa a cepa. Kim y sus colegas han empleado cristalografía por rayos X para descifrar su estructura. El proceso de identificación de moléculas capaces de funcionar contra gp41 acaba de empezar, pero podría llegar a representar uno de los campos de investigación más importantes para el futuro del tratamiento anti-VIH.

En conclusión, los inhibidores de fusión podrían ser la próxima arma anti-VIH. Desdichadamente, casi todas las investigaciones al respecto son recientes y con excepción de T-20 el desarrollo y aprobación de medicamentos eficaces tomará tiempo.

L. Joel Martínez trabaja en el Centro del SIDA en Houston, Texas.

Revisado el 5 de enero 2001


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