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Informes clínicos Parte II: Mujeres Parte III: Epidemiología y prevención Este artículo fue publicado en noviembre de 1996 en el Boletín de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA, por la Fundación anti-SIDA de San Francisco. |
Informes de la XI Conferencia Internacional sobre el SIDAParte III: Epidemiologia y prevencionEpidemiología del SIDAEpidemiología nacional y mundial
Un nuevo reporte del Programa del SIDA de las Naciones Unidas presenta las estadísticas recientes sobre la epidemia mundial. Cada día, 8.500 personas son infectadas por el VIH, incluyendo 1.000 niños. Se estima que el número de personas que actualmente vivien con la enfermedad VIH o el SIDA es 21,8 billones, incluyendo 800.000 niños (4%) y 21 millones de adultos (96%); de los adultos, 12,2 millones son hombres (56%) y 8.8 millones son mujeres (40%). El calculo total de personas con el SIDA es de 7,7 millones. El número de muertes ocasionadas por el SIDA en 1995 fue de 1,3 millónes de personas. La incidencia estadounidense de la infección por el VIH varía significativamente según la raza/origen étnico y el género. La incidencia más alta ocurre entre los hombres negros, con 1 persona infectada de cada 350 infectado. Entre los hombres Latinos, la incidencia es de 1 persona de cada 650; en los hombres blancos, 1 de cada 1,800. Para las mujeres negras, la incidencia es de 1 en cada 1,000; las mujeres Latinas manifiestan una incidencia de 1 de cada 2,500. Las mujeres blancas tienen la incidencia más baja de todos los grupos estudiados, con 1 infección de cada 1,500 mujeres. United Nations Program on HIV/AIDS. World Health Organization. Rosenberg PS and others. Trends in HIV incidence in different transmission groups in the United States. Oral presentation and abstract. Tu.C. 572. Karon JM and others. Prevelance of HIV infection in the United States, 1984-1992. Journal of the American Medical Assosciation 276(2):126-131. July 10, 1996. Ward J and others. Trends in AIDS incidence in the United States, 1990-1994. Abstract Mo.C.332. Subtipos del VIH
Francine McCutchan, de la Fundación Henry M. Jackson, presentó un informe plenario sobre la diversidad genética del VIH y la clasificación revisada de los subtipos del grupo M del VIH; el grupo M incluye los subtipos de A a J. Se sabe que la recombinación entre subtipos puede ocurrir, y que todas las secuencias documentadas de los subtipos E y G son recombinantes. McCutchan concluyó que "los intercambios de materia genética entre los subtipos VIH podrían representar una estrategia de adaptación común, la cual ejercería significantes implicaciones funcionales y epidemiológicas." Mika Salimen, también de la Fundación Jackson, presentó un análisis genómico demostrando las recombinaciones de subtipos del VIH que pueden ocurrir in vivo en los humanos. Se ofreció un resumen de reportes que demostraron que los subtipos del VIH están localizados en la mayoría del mundo, y que se pueden encontrar múltiples subtipos en todos los continentes menos Australia y Antártica. La diversidad entre cepas es especialmente elevada en África, Asia y Europa. K.L. Irwin, del Centro de Hospital Bronx-Lebanon, reportó sobre el descubrimiento en la cuidad de Nueva York de cepas inusuales del VIH, incluyendo cepas de los subtipos A y C. De entre 40 personas VIH positivas examinadas, 8 manifestaron cepas que nunca se habían visto en los EE.UU. Además, recientemente una mujer africana en Los Angeles fue la primera persona en los EE.UU. infectada por una cepa del grupo O. La diversidad geográfica de los subtipos del VIH tiene implicaciones importantes para el desarrollo de una vacuna eficaz; la investigación actual está enfocada en las cepas del subtipo B, que son las predominantes en los EE.UU. Durante una discusión de foro abierto sobre la heterogeneidad de la transmisión heterosexual, Dale Hu de los Centros para la Prevención y Control de las Enfermedades (CDC) revisó datos que indican que es probable que algunos subtipos se transmitan más que otros. Anotó que las diferencias geográficas en las incidencias de transmisión podrían ser el resultado de múltiples factores, incluyendo variables de comportamiento y del huésped. Hu también indicó que la serofrecuencia del VIH en las mujeres no está relacionada de manera cercana con el subtipo que predomina en una región, y que las incidencias de transmisión vertical son similares para todos los subgrupos. Además, "actualmente no existen datos prospectivos definitivos que demuestren diferencias en las capacidades infecciosas de los subtipos del VIH 1." Sin embargo, Luis Soto Ramírez, de la Escuela de Medicina Pública de Harvard, presentó datos que demostraban que las cepas aisladas de los subtipos C y E se replican a un nivel más elevado en las células Langerhans. Investigadores previos han propuesto que ciertas cepas del VIH tienen más tendencia a infectar las células Langerhans a través de la penetración vaginal. McCutchen F and others. HIV genetic diversity. Abstract Mo.02. Salimen O and others. Continouos in vivo recombination between HIV-1 strains of genetic subtypes A and C. Abstract Tu.A. 511. Irwin K and others. Unusual HIV serotypes in a Bronx community with high HIV prevalance: a sentinel study for monitoring HIV genetic diversity in North America. Abstract We.C. 345. Hu D. Do HIV strain differences have a significant effect on HIV transmission and epidemiology? Abstract We.C.451. Soto Ramirez L and others. Differential growth of HIV-1 subtypes in Langerhans cells: relation to transmission route. Abstract Tu.A. 370. PrevenciónIntervenciones preventivas exitosas
Entre el periodo de 1990 a 1993, se redujo substancialmente la incidencia de la infección por el VIH entre mujeres embarazadas en Uganda. Esta reducción representó uno de los éxitos más importantes reportados en Vancouver. Alex Opio y sus colegas del Ministerio de Salud en Uganda estudiaron mujeres de 15 a 49 años a través de 6 clínicas prenatales. Entre 1990 a 1993 y 1994 a 1995, la serofrecuencia del VIH se redujo en un total de 29% (21% a 15%); entre las mujeres jóvenes de entre 15 a 19 y 20 a 24 años de edad, la reducción de la serofrecuencia resultó mayor, de un 35% (17% a 11% y 26% a 17%, respectivamente). También se redujo la incidencia de comportamientos sexuales de alto riesgo. De las 5.488 mujeres entrevistadas, 68% reportaron cambios en su comportamiento sexual, incluyendo monogamia, abstinencia y el empleo de preservativos. Sin embargo, la incidencia del comportamiento arriesgado se diferenció dramáticamente entre las áreas rurales y urbanas; 63% de las mujeres que vivían en áreas urbanas reportaron el uso de preservativos contra 24% en las áreas rurales. En contraste, sólo 6% de las mujeres rurales reportaron haber tenido sexo con una pareja "no regular" en los últimos 5 años, comparado contra 69% de las mujeres en la cuidad de Kampala. Kenrad Nelson, de la Universidad John Hopkins, reportó sobre un estudio de cambios en el comportamiento de hombres jóvenes en la provincia de Chang Mia en el norte de Tailandia. En 1991, 1993 y 1995, Nelson y sus colegas entrevistaron a 4.311 hombres de 21 años estacionados en el campamento militar tailandés (El ejército selecciona reclutas a través de un sorteo de la población general de hombres de esta edad). La serofrecuencia del VIH se redujo de 10,% en 1991 a 12,5% en 1993, con una reducción adicional de 6.7% en 1995. Entre hombres que no tuvieron contacto sexual comercial (prostitución) antes de 1992, el índice de serofrecuencia resultó de 0,7%. En 1995, 15,2% de los hombres reportaron un antecedente de una enfermedad transmitida sexualmente (ETS), comparado con 42,2% en 1991. Entre 1991 y 1995, el número de hombres que reportaron haber tenido contacto sexual comercial se redujo de 80% a 63,8%, y el empleo de preservativos durante el contacto sexual comercial incrementó de 61% a 92,5%. La frecuencia de contacto sexual con una novia estable incrementó de 23,1% a 28,1%, pero el uso de preservativos con esa novia resultó poco común, en 31,9%. Entre 1990 y 1991, el Ministerio de Salud Pública Tailandés implementó una "campaña de 100%" para promocionar el uso de preservativos a través de los medios de comunicación, mejorar la distribución de preservativos en establecimientos de sexo comercial e implementar sanciones legales contra aquéllos establecimientos que no enforzaban el uso de los preservativos. Nelson dijo que el éxito del programa fue "inesperado" y sugirió que las intervenciones para el público general podrían resultar más exitosas para prevenir la transmisión del VIH que la educación de salud que se enfoca en el comportamiento individual. Asiime-Okiror G and others. Declines in HIV prevelance in Ugandan pregnant women and its relationship to HIV incidence and risk reduction. Abstract Mo. C. 905. Nelson K and others. Behavioral dynamics of declining HIV infection rates among young men in Nothern Thailand. Abstract We.C.3521. Transmisión del VIH entre la juventud
El Doctor John de Wit, de la Universidad de Utrecht, presentó los resultados de una sesión plenaria que indica que un elevado número de hombres jóvenes homosexuales continúa practicando el sexo arriesgado y resultando infectado por el VIH. En su estudio de hombres homosexuales menores de 30 años que viven en Amsterdam, 40% reportaron haber tenido el sexo anal sin protección durante los 6 meses anteriores. De Wit recomendó la aplicación de intervenciones preventivas que incluyen entrenamientos sobre la motivación, además de componentes educativos. Un estudio realizado en Boston por George Seage y sus colegas obtuvo resultados similares. Los investigadores reclutaron 508 hombres a través de bares y clubs gay, campos universitarios y centros de salud. El promedio de edad de los participantes resultó de 23,3 años; 2,4% era VIH positivo al inicio del estudio. Durante su primera entrevista, 26% de los hombres reportaron haber tenido sexo anal sin protección (sin preservativo); 30% reportaron este comportamiento durante su segunda entrevista. Aquéllos que reportaron el comportamiento en las 2 entrevistas manifestaron más tendencia al alcoholismo, a usar cocaína e inhalantes de nitrato ("poppers") y a tener más parejas sexuales durante los 6 meses anteriores al estudio. M.J. Rotheram-Borus y sus colegas, de la Universidad de California en Los Ángeles, presentaron resultados de un análisis patrocinado por los CDC sobre estudios de las incidencias de transmisión y comportamientos arriesgados entre hombres jóvenes homo y bisexuales. Las incidencias de serofrecuencia del VIH en áreas urbanas resultaron de 9,4% a 17,9%. Los hombres jóvenes que participaron en estos estudios habían recibido información sobre cómo prevenir la infección por el VIH y habían reducido algunos de sus comportamientos de alto riesgo, pero el uso de los preservativos suguió siendo esporádico (empleados en 77% de los contactos sexuales reportados) y el uso de drogas resultó práctica común (alcohol 99%, cocaína/crack 28%, drogas intravenosas 3%.) El Doctor Dennis Osmond y sus colegas, de la Universidad de California en San Francisco, presentaron resultados del estudio continuo denominado El Estudio de la Salud de los Hombres Jóvenes. El ciclo actual del estudio incluye 523 hombres homo y bisexuales de 18 a 29 años de edad. Durante el ciclo de 1993 a 1994, el índice del VIH decayó a 1,4%, y permaneció a este nivel durante 1995 y 1996. Los investigadores también descubrieron que la inci-dencia del comportamiento de alto riesgo permaneció estable durante el curso del estudio. Osmond anotó que una incidencia de 1,4% por año podría resultar en la seroconversión de 30% de los hombres antes de que cumplan los 40 años. "Estamos viendo la próxima generación de la epidemia del SIDA en este cohorte," dijo Osmond. De Wit J. The epidemic of HIV among young gay men. Abstract Mo.03. Seage G and others. Predictors of consistent unprotected anal intercourse in the Boston Young Men's Study. Abstract We. C.560. Rotheram-Borus M and others. Continued high-risk of HIV, continued positive changes to interventions: paradoxical dilemmas for gay and bisexual male youth. Abstract We.C.445. Osmond D and others. HIV seroconversion rates in the San Francisco Young Men's Health Study: 1993-1996. Abstract We.C.562. Métodos de prevención femenina
Christopher Elias, del Comité de Población en Bangkok, Tailandia, habló sobre la importancia de desarrollar métodos para prevenir la transmisión del VIH que sean controlables por las mujeres. Elias anotó que "la violación (o sexo forzado), el miedo ocasionado por la violencia doméstica o el abandono económico y las dificultades en cuanto al uso de los preservativos limitan de una manera significante el empleo de muchas de las opciones preventivas disponibles a las mujeres." También anotó que hay una necesidad urgente de productos no contraceptivos, además de métodos que puedan ser empleados por parejas hetero y homosexuales para el sexo anal. Elias presentó datos relacionados con la eficacia y aceptabilidad del preservativo femenino interno y el desarrollo de varios productos microbicidas. Los microbicidas vaginales podrían funcionar al proveer una barrera física contra la penetración del VIH dentro de las células mucosas, además de neutralizar químicamente al VIH y/u otros microbios. Los compuestos intravaginales, incluyendo los geles y supositorios, también podrían funcionar al afectar la acidez del ambiente vaginal o al inhibir la replicación del VIH (por ej., geles que contienen PMPA y 3TC, que se encuentran bajo estudio). Durante otra sesión, Elias presentó resultados de entrevistas con mujeres en Nueva York, Abidjan, Bangkok y Zimbabwe. Descubrió que 40% de las mujeres entrevistadas querían productos protectores contra la infección, 13% para protección del embarazo, y 44% para ambas. Sesenta por ciento (60%) a 90% de las mujeres habían intentando con diferentes niveles de éxito convencer a sus parejas sexuales masculinos de la importancia de usar preservativos. Durante 2 sesiones sobre los microbicidas, varios investigadores presentaron datos sobre productos actualmente en desarrollo. Entre estos productos están incluidos C31G (un antibiótico, antiviral, antimicótico), el gel F-5, que contiene el antibiótico gramicidina, y varios productos nuevos que contienen Nonoxinola 9, el espermicida/ microbicida más empleado en la formulación de lubricantes y productos contraceptivos. Micheal Bergeron de Quebec, Canadá, discutió sobre la posibilidad de combinar un gel con AZT u otro antiretroviral. La eficacia podría resultar incrementada y la toxicidad reducida al envolver el ingrediente activo en liposomas, los cuales son absorbidos por las células mucosas, y podrían ayudar a eliminar cualquier virus que penetara la barrera física del gel. Muchos de los nuevos productos se encuentran en estudios fase I de seguridad, y Elias anotó que no se espera la disponibilidad comercial de estos productos hasta finales de esta década. Elias C. Female controlled methods to prevent sexual transmission of HIV. Abstract Tu.08. Elias C and others. Women's preferances regarding the formulation of over-the-counter vaginal spermicides. Abstract Th.C.322. Bergeron M and others. Microbicidal gel to prevent the sexual transmission of HIV. Abstract We.A.512. Perriens J. Recommendations on the development of vaginal microbicides. Abstract Th.C.325. El control de los ETS es un factor importante para la prevención del VIHVarias presentaciones de la conferencia se enfocaron en la relación entre las enfermedades transmitidas sexualmente y la transmisión del VIH. La Doctora Judith Wasserheit, de los CDC, presentó un resumen de estudios que evaluaron la incidencia del VIH, su susceptibilidad y capacidad infecciosa. Wasserheit eportó que desde 1989, estudios múltiples en 4 continentes han demostrado que las personas con ETS ulcerativas (que causan úlceras) y no ulcerativas corren un riesgo de 2 a 5 veces mayor de contraer el VIH. Estimó que en algunas áreas con una incidencia elevada de las ETS, hasta la mitad de las infecciones por el VIH pueden ser atribuidas a la presencia de otras ETS. Anotó que la conexión entre la transmisión del VIH y las ETS es biológicamente posible, puesto que las úlceras ocasionadas por las ETS son un punto de entrada perfecto para el VIH, la inflamación cervical ocasiona la diseminación del VIH, y el número de linfocitos es más elevado en las secreciones de mujeres con ETS no ulcerativas. Richard Hayes y sus colegas, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, reportaron los resultados de un estudio que intentó determinar el impacto del control de las ETS sobre el VIH. Se evaluaron 12.000 adultos en el área rural de Tanzania durante 2 años. Seis de las comunidades estudiadas implementaron programas para el control de las ETS que incluyeron el tratamiento agresivo contra los males, el establecimiento de clínicas, y la disponibilidad de fármacos anti ETS. Hayes reportó una reducción de 42% en la incidencia de infecciones por el VIH en las comunidades que desarrollaron estos programas de control, comparado con las comunidades que no los implementaron. Los investigadores señalan que, puesto que el gasto de tratar contra un caso de ETS en los EE.UU. es de $12,70, o $350 por caso prevenido del VIH, el gasto del programa de control resulta muy económico. Wasserheit J. Heterogeneity of heterosexual transmission: the role of other STDs. Abstract We.C.453. Gilson L and others. Cost-effectiveness of improved STD treatment services as a preventive intervention against HIV in Mwanza region, Tanzania. Abstract Mo.C.444. Incidencia del VIH entre los toxicómanosGarry Stimson y sus colegas, del Centro de Investigación sobre las Drogas y el Comportamiento Saludable de la Universidad de Londres, analizaron incidencias mundiales de la diseminación del uso de drogas intravenosas, empleando datos provistos por la Organización Mundial de Salud, el Programa Internacional de los EE.UU. para el Control de las Drogas, e informes publicados y no publicados de investigadores y agencias. Stimson y sus colegas reportaron que el uso de las drogas intravenosas (UDI) ocurre en todas las partes del mundo, en países con condiciones económicas, políticas y religiosas muy variadas. En 1992, 52 países reportaron infecciones por el VIH asociados con el UDI; para 1996, el número de infecciones había incrementado a 81 países. Los investigadores anotaron que la diseminación del UDI puede ser rápida, y está asociada con métodos regionales e internacionales de comunicación y formas de viajar, cambios en la producción y distribución de las drogas, y factores culturales, económicos, legales y políticos. Don Des Jarlais, del Centro Médico Beth Israel, Holly Hagan, del Departamento de Salud del condado King y Seattle, y Samuel Friedman, del NDRI Inc., en la ciudad de Nueva York, presentaron un análisis sobre datos de seroincidencia (nuevas infecciones por el VIH) resultantes de estudios sobre toxicómanos de 15 cuidades diferentes, incluyendo Amsterdam, Baltimore, Katmandu, Londres, Lund, Glasgow, Montreal, New Haven, Nueva York, Sydney, Tacoma, Toronto, Vancouver y Gales. Descubrieron que, en general, las personas que vivían en áreas de baja serofrecuencia y participaban en programas para el intercambio de jeringas sucias por jeringas limpias (PIJ) manifestaban una incidencia menor de infecciones por el VIH (0 a 2 casos por cada 100 personas/años [PA]). Se observó una incidencia moderada (2 a 4 casos por P/A) en áreas de serofrecuencia moderada a elevada (6% a 20% o más); incidencias comunes en esta categoría incluyen 1.5 por 100 PA en la cuidad de Nueva York, 3 por 100 PA en New Haven, y 4 por 100 PA en Amsterdam. Una excepción fue Montreal, con una incidencia de 13 por 100 PA. Des Jarlais anotó que antes de la aplicación de los PIJ en Nueva York (1992 a 1993), la incidencia era de 2,5 por 100 PA y sugirió que ahora que hay datos disponibles sobre la serofrecuencia y la eficacia de los PIJ entre esta población, la investigación debe enfocarse en preguntas de "segunda generación", como el efecto de las redes sociales de los PIJ, el impacto de la salud/enfermedad mental sobre el comportamiento arriesgado de los toxicómanos, el nivel óptimo de servicios y los horarios de los PIJ, los efectos de cambios en el mercado de las drogas, y asuntos legales y políticos que afectan la implementación de los PIJ. Trong Thi Xuan Lieu del Comité del SIDA de la cuidad de Ho Chi Minh presentó un ejemplo de la rápida elevación de la serofrecuencia entre los toxicómanos que viven en áreas que carecen de programas preventivos adecuados. El primer caso de la infección por el VIH se documentó en Vietnam en 1990, y el primer caso del SIDA en 1993. Desde entonces, las incidencias de la serofrecuencia del VIH han incrementado rápidamente, particularmente entre toxicómanos y prostitutas. Lieu y sus colegas analizaron datos obtenidos desde los 1980 en la cuidad de Ho Chi Minh, recogidos de hospitales, centros de salud de distritos, centros del tratamiento contra las drogas, y bancos de sangre. Al final de 1995, se habían documentado 1.669 casos de la enfermedad VIH; entre éstos, 91% eran hombres y 93% toxicómanos. Entre los toxicómanos, el índice de serofrecuencia ha incrementado de 1% (1992) a 25% (1993) a 34% (1994) a 44% (1995). Stimson G and others. Continued global diffusion of injection drug use has major implications for spread of HIV-1 infection. Abstract Th.C.420. Des Jarlais D and others. HIV incidence among syringe exchange participants: the international data. Abstract Tu.C.322. Lieu T and others. Rising HIV infection rates and STD prevelance heralds AIDS epidemic in Vietnam. Abstract Mo.C.455. Eficacia de los programas para el intercambio de jeringas
Durante una discusión abierta sobre los programas para el intercambio de jeringas (PIJ), varios investigadores presentaron nuevos datos. Algunos obtuvieron resultados que demuestran que los toxicómanos que usan los PIJ manifiestan una incidencia mayor de la infección por el VIH. Por ejemplo, Julie Bruneau y sus colegas de la Universidad de Montreal en Quebec, evaluaron a 1,599 toxicómanos por un promedio de 15.4 meses. El índice basal de serofrecuencia resultó de 10,7%. La evaluación de este grupo reveló que el resultar VIH positivo estaba asociado con el uso reciente de un PIJ. Cuando los investigadores dividieron a las personas que usaban los PIJ entre varios niveles de frecuencia de uso, descubrieron que tanto las personas de uso exclusivo y no exclusivo de los PIJ manifestaban un riesgo más elevado de contraer el VIH, comparado con las personas que no usaban los PIJ. Sin embargo, se anotó que estos resultados no pueden ser empleados para argumentar que el uso de los PIJ incrementa el riesgo de contraer el VIH, puesto que los PIJ podrían atraer toxicómanos de alto riesgo en sí, particularmente aquéllos que viven en áreas donde la venta farmacéutica de las jeringas es legal y donde lod toxicómanos que se sienten menos aislados socialmente prefieren comprar sus propias jeringas que usar un PIJ. Chris Archibald y sus colegas del Centro VIH/SIDA y ETS de Salud Canadá evaluaron a 89 toxicómanos VIH positivos y 192 toxicómanos VIH negativos en Vancouver. Se clasificó al 57% de los participantes como personas que usaban los PIJ frecuentemente (PUF, más de 1 vez por semana). Las PUF y no PUF resultaron parecidas en edad, género, origen étnico, nivel de educación y estado VIH. Entre los hombres, las PUF manifestaron más tendencia a inyectarse más de 4 veces por día, inyectarse cocaína y compartir jeringas. Entre las mujeres, las PUF manifestaron más tendencia a tener una fuente de ingresos ilegal (siendo la prostitución la fuente más común), de inyectarse en "galerías", y carecer de vivienda estable. Los investigadores concluyeron que factores asociados con la inestabilidad pronostican la frecuencia del uso de los PIJ entre esta población. Anotaron que "tal hecho podría explicar la asociación aparentemente paradójica entre los PIJ y la infección por el VIH." David Vlahov, de la Universidad Johns Hopkins, enfatizó la diferencia entre la eficiencia de los PIJ (las jeringas estériles no contribuyen a la transmisión del VIH) y su eficacia (¿Cuántas infecciones por el VIH previenen los PIJ?). Añadió que hay muchos factores potenciales que probablemente contribuyen a la eficacia relativa de los PIJ, incluyendo localización, el tamaño y/o restricciones del programa, y otras actividades preventivas realizadas en conjunto con los PIJ. Vlahov anotó que es importante determinar si los PIJ tienden a atraer toxicómanos con más predisposición a cambiar su comportamiento. Otro investigador sugirió que los PIJ pequeños, de labor intensiva, podrían resultar más eficaces para atraer toxicómanos que quieran cambiar su comportamiento. Este tipo de programa también ayudaría a los trabajadores a dedicar más tiempo y atención a personas individuales. Bruneau J and others. Increased HIV seroprevelance and seroincidence associated with participation in needle exchange programs: unexpected findings from the Saint-Luc cohort study in Montreal. Abstract Tu.C.323. Archibald C and others. Needle exchange program attracts high-risk IDUs. Abstract Tu.C. 320. Vlahov D. Invited commentary. Tu.C.325. El Doctor Harvey Bartnof ha sido miembro del Comité de Consejo Científico de la Fundación del SIDA de San Francisco desde 1987. Leslie Hanna es la editora asistente de BETA en inglés. Liz Highleyman es en el equipo editorial de BETA en inglés. Christopher Gortner es el editor asistente de BETA en español y Noticias Positivas. Revisado el 7 de enero 1997 |