Boletin de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA

Este artículo fue publicado en octubre de 1997 en el Boletín de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA, por la Fundación anti-SIDA de San Francisco.

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Octubre de 1997 Contenido

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Informe del panel del Instituto Nacional de Salud de los EE.UU. (NIH) para definir los principios del tratamiento de la enfermedad VIH

Traducción oficial por los NIH
Adaptación para BETA por Christopher Gortner


Introducción

El año pasado ha proporcionado drásticos avances en la investigación sobre el SIDA. La disponibilidad de un mayor número de fármacos con potencias superiores ha permitido el desarrollo de estrategias terapéuticas que ocasionan la supresión completa o casi completa y prolongada de la replicación del VIH en las personas VIH positivas. Es crítico que estos avances científicos resulten disponibles a todos los médicos y pacientes de habla hispana, para poder tomar decisiones fundamentales sobre el empleo de los nuevos tratamientos.

El Departamento de Investigación sobre el SIDA del Instituto Nacional de Salud (siglas en inglés: NIH) organizó un comité formado por expertos y médicos para definir los principios del tratamiento de la enfermedad VIH. El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) y la Fundación de la familia de Henry J. Kaiser organizó un comité sobre las practicas clínicas.

Juntos, estos 2 comités presentaron los informes en que se basaen este resumen, aportando tanto una base científica como guías específicas para el tratamiento de las personas seropositivas. El objetivo de estos informes es ayudar a los médicos y sus pacientes a tomar decisiones fundamentales sobre las opciones de tratamientos de forma que: a) Se introduzca una terapia anti-viral antes de que el sistema inmunitario sea dañado; b) Se emplee la prueba de la carga viral como instrumento fundamental para determinar el riesgo individual hacia la progresión de la enfermedad y la reacción al tratamiento anti-viral; c) Se emplee las combinaciones de fármacos anti-virales para suprimir la replicación del VIH a niveles menores de los límites de detección de las técnicas más sensibles; d) Reforzar la necesidad de que los pacientes observen complicados regímenes anti-virales a través de comunicaciones frecuentes entre el médico y el paciente que incluyan la educación sobre las metas, estrategias y requerimientos del tratamiento anti-viral.

El comité del NIH cree firmemente que los nuevos fármacos anti-virales y las estrategias de tratamiento, cuando son empleados correctamente, pueden proveer gran beneficio a las personas seropositivas. Sin embargo, así como ha mejorado el entendimiento sobre la enfermedad VIH y se ha aumentado el número de fármacos beneficiosos, el tratamiento de las personas seropositivas también se ha tornado mucho más complejo. El comité ha expresado preocupaciones sobre el hecho de que estos nuevos tratamientos puedan resultar poco útiles para las personas si no son empleadas correctamente. Al ser empleadas o tomadas de forma incorrecta, podrían incluso comprometer el beneficio a largo plazo de otros fármacos anti-virales empleados en el futuro.


Resumen de los principios del tratamiento de la enfermedad VIH

  1. La enfermedad VIH es siempre dañina y la existencia de auténticas personas no progresivas, es decir, que no manifiestan síntomas o señales significativas de compromiso inmunitario es escasa.
  2. Las determinaciones periódicas de la carga viral y el número de los linfocitos CD4 son fundamentales para establecer el riesgo de sufrir la progresión de la enfermedad y para establecer el momento óptimo para iniciar o modificar el tratamiento anti-viral.
  3. Puesto que la progresión de la enfermedad varía en cada persona, las decisiones sobre tratamientos deben determinarse en forma individualizada, según el nivel de riesgo indicado por los valores de la carga viral y el número CD4.
  4. La meta del tratamiento anti-viral es la máxima supresión posible de la replicación del VIH
  5. El medio más eficaz para conseguir la supresión estable de la replicación es el inicio simultáneo de combinaciones de fármacos anti-virales potentes con los que el paciente no haya sido tratado anteriormente y que no produzcan resistencia opuesta o cruzada con otros fármacos de la misma clase.
  6. Cada uno de los fármacos usados en el tratamiento de combinación debe ser empleado siempre de acuerdo a las dosificaciones y horarios óptimos recomendados.
  7. Los fármacos anti-virales disponibles son limitados en cuanto a su cantidad y mecanismo de acción y se ha documentado resistencia opuesta entre ciertos fármacos específicos. Por lo tanto, cualquier tipo de cambio terapéutico aumentará las restricciones en futuras opciones terapéuticas.
  8. Las mujeres deben recibir el tratamiento anti-viral óptimo, independientemente de su estado de gravedad.
  9. Los mismos principios del tratamiento anti-viral se aplican tanto a los adultos como a los niños, aunque el tratamiento de los niños VIH positivos requiere consideraciones únicas farmacológicas, víricas e inmunológicas.
  10. Las personas con la infección por el VIH primaria deben ser tratadas con el tratamiento anti-viral para conseguir la supresión de la replicación del virus por debajo de los límites de detección.
  11. Las personas con cargas virales indetectables deben seguir siendo consideradas personas infecciosas y deben continuar practicando el sexo seguro, además de emplear conductas que prevengan la transmisión del virus y/o la adquisición de otros patógenos infecciosos.


Principios científicos

Principio 1

La enfermedad VIH es siempre dañina y la existencia de auténticas personas no progresivas que no manifiestan compromiso inmunitario significativo es escasa. A pesar de que un mínimo número de individuos infectados por el VIH no manifiestan señales de la enfermedad progresiva en ausencia del empleo del tratamiento anti-viral, no existe una forma definitiva de identificar de antemano a tales personas. Por lo tanto, todas las personas VIH positivas deben ser consideradas a riesgo de padecer la enfermedad progresiva. Los objetivos del tratamiento de la enfermedad VIH deben ser mantener las funciones inmunitarias en un estado de salud lo más normal posible; prevenir la progresión de la enfermedad; prolongar la supervivencia y preservar la calidad de vida, suprimiendo la replicación del VIH de una forma eficaz. Para conseguir estos objetivos, el tratamiento debe iniciarse siempre que sea posible antes de que la persona haya sufrido un deterioro irreversible y significativo de su sistema inmunitario.

Principio 2

Es vital emplear controles periódicos de la carga viral y de los números de los linfocitos CD4 para poder determinar el riesgo de progresión de la enfermedad en las personas seropositivas y para determinar el momento óptimo de iniciar o modificar los tratamientos anti-virales. Los valores de la carga viral permiten la especificación del riesgo relativo de padecer la progresión y el riesgo de mortalidad. Los valores de la carga viral también permiten establecer la eficacia de los tratamientos anti-virales en cada persona como individuo. Es opinión de los expertos que estos valores son componentes imprescindibles de las estrategias diseñadas para el empleo eficaz de los tratamientos anti-virales. El grado de compromiso inmunitario de una persona es indicado por el número CD4 que muestre en ese momento, el cual ayuda a establecer el riesgo que corre la persona de desarrollar enfermedades oportunistas específicas y otras afecciones de la enfermedad VIH.

2.1 - En el paciente recién diagnosticado se debe establecer una carga viral basal. Los valores virales obtenidos en los primeros seis meses después de la infección inicial no predicen de manera correcta el riesgo de progresión. En contraste, los niveles de VIH en el plasma se estabilizan aproximadamente de 6 a 9 meses después de la infección inicial y sí son indicativos del riesgo de progresión. Una vez establecido, el nivel del VIH el el plasma puede ser seguido durante meses a años en muchas personas. Sin embargo, las inmunizaciones e infecciones concurrentes pueden producir aumentos temporales en el nivel plasmático del VIH. Por esta razón, el valor obtenido aproximadamente en las 4 semanas siguientes a dichos episodios podría no reflejar de manera absoluta la verdadera carga viral basal de la persona. Para poder establecer una carga viral basal correcta, se deben tomar 2 muestras (con una diferencia de entre 1 ó 2 semanas). El establecimiento de 2 valores básicos sirve para reducir la variabilidad de la prueba empleada, debida a factores biológicos o técnicos.

2.2 - Los estudios sobre las personas seropositivas indican que los niveles de la carga viral aumentan gradualmente después de la infección. Un mayor ritmo de incremento está asociado con un mayor riesgo de padecer la progresión. Con pacientes individuales, el ritmo actual de cambio en el nivel VIH no es predecible, pero puede aumentar de manera repentina. Por lo tanto, se debe imponer un control regular del nivel del VIH para poder controlar el riesgo de la progresión.

2.3 - Basándose en estudios de cómo se replica el VIH en una persona infectada, los niveles del VIH en el plasma deben descender a los pocos días de iniciar una combinación anti-viral eficaz. En los pacientes que manifiestan un rebrote de la carga viral, el nivel debe descender en un 1% del valor inicial a las 2 semanas del inicio del tratamiento, alcanzando un nivel menor óptimo (idealmente menor del límite de detección de la prueba empleada ) en aproximadamente 8 semanas. La personas con cargas virales iniciales altas pueden tardar más tiempo en experimentar dicha reducción óptima (hasta aproximadamente 16 semanas).

2.4 - Los rebrotes de la carga viral después de haber conseguido un nivel indetectable mediante el uso de un tratamiento anti-viral podría indicar el desarrollo de cepas virales resistentes a 1 o más de los fármacos, especialmente si este rebrote ocurre en el paciente que cumple rigurosamente con el tratamiento tal como se le recetó. Tanto si se ha conseguido la supresión de la carga

viral a las 16 semanas del tratamiento como si se ha alterado un tratamiento determinado, el nivel plasmático del VIH debe ser controlado regularmente para documentar la continuidad activa del régimen anti-viral elegido.

2.5 - Los valores del nivel plasmático del VIH pueden variar hasta 3 veces en ambos sentidos, en distintas muestras (obtenidas en pocos días aparte) en las personas estables. Es importante resaltar que la variabilidad es mayor cuanto menor sea el límite de sensibilidad de la prueba empleada. Por lo tanto, distintos valores con diferencias superiores a 0,5 logos en niveles plasmáticos muy bajos podrían no significar cambios biológicos o clínicos.

2.6 - Se debe obtener el número CD4 de todas las personas recién diagnosticadas.

2.7 - El número CD4 está sujeto a variabilidades significativas debido tanto a la metodología de laboratorio como a cambios corporales biológicos, y puede llegar a variar hasta un 30 % en muestras consecutivas, a pesar de la ausencia de cambios en el estado clínico de la persona. Por lo tanto, es importante controlar cambios a largo plazo en lugar de basar cualquier decisión sobre el tratamiento en una determinación CD4 específica.

2.8 - Aún no se sabe si un número determinado de los CD4 obtenido como reacción a un tratamiento anti-viral es equivalente a cierto grado de recuperación las funciones inmunitarias o si el mismo valor predice el riesgo de contraer enfermedades oportunistas que predicen los números CD4 obtienidos en ausencia de un tratamiento. La recuperación potencialmente incompleta del funcionamiento de los CD4 lleva consigo la preocupación de que el paciente permanezca susceptible al desarrollo de varias enfermedades oportunistas incluso cuando manifiesta números CD4 más altos. Hasta que exista información más contrastada, el comité aconseja que se continúen las medidas profilácticas incluso si aumenta el numero CD4 ( es decir, el inicio y continuación de la profilaxis debe ser basada en el nivel CD4 más bajo determinado).

2.9 - Las pruebas del antígeno p24, de la neopterina y del beta 2 microglobulina han sido utilizadas frecuentemente en el pasado para indicar el riesgo de progresión de la enfermedad. Estas pruebas son menos fiables que las pruebas de la carga viral y por lo tanto, no es necesario incluirlas como parte de la analítica rutinaria de los pacientes seropositivos.

Principio 3

Puesto que la progresión de la enfermedad es variable según el individuo, las decisiones sobre el tratamiento deben ser individualizadas, basándose en el nivel de riesgo indicado por el nivel plasmático del VIH y el número CD4. Las decisiones sobre cuándo iniciar el tratamiento anti-viral deben basarse en el riesgo de padecer la progresión y el grado de inmunodeficiencia. No existe una cantidad absoluta determinada de la replicación VIH a partir de la cual se pueda decir que la progresión no vaya a ocurrir en un futuro. Hoy en día, las recomendaciones para el inicio del tratamiento sugieren que se debe tener en cuenta que las clases disponibles de los fármacos anti-virales son limitadas. Cuando éstas resulten más numerosas y más eficaces, además de ser mejor toleradas, es probable que las indicaciones para el inicio del tratamiento anti-viral cambien también.

3.1 - Las decisiones de los médicos y sus pacientes sobre el inicio del tratamiento deben basarse en el nivel de la carga viral y el número CD4.

3.2 - Aún no hay evidencia suficiente para definir el grado de beneficio terapéutico en personas con niveles relativamente altos de linfocitos CD4 y niveles menores de la carga viral (por ejemplo, más de 500 linfocitos CD4 por mm3 y menos de 10.000 copias por ml). Sin embargo, informes recientes sobre la patogénesis de la enfermedad VIH predicen que el tratamiento podría resultar beneficioso en dichas personas. Para las personas con un menor riesgo de padecer la progresión, las decisiones sobre cuándo empezar el tratamiento deben incluir consideraciones sobre las posibles inconveniencias y toxicidades de los medicamentos actuales.

3.3 - Las personas con niveles indetectables de la carga viral y números CD4 estables en ausencia del tratamiento corren un menor riesgo de padecer la progresión en un futuro cercano. Se desconoce el beneficio del tratamiento para dichas personas.

3.4 - En personas que se encuentran en las etapas avanzadas de la enfermedad (según evidencia clínica o números CD4 menores de 50 linfocitos por mm3), se han documentando beneficios resultantes del tratamiento anti-viral apropiado, tales como una disminución del riesgo de sufrir más progresión y la mortalidad. En estas personas, el tratamiento anti-viral puede ser beneficioso incluso cuando no produce incrementos CD4. Por lo tanto, se debe discontinuar el tratamiento anti-viral únicamente en los casos en que no se logre suprimir la replicación viral a un nivel aceptable, o si las toxicidades del tratamiento sobrepasan el beneficio clínico potencial, o si la supervivencia y la calidad de vida del paciente no van a mejorar con el tratamiento (personas que se encuentran en la fase terminal).

Principio 4

La meta del tratamiento es la supresión máxima de la replicación viral. La capacidad del VIH para desarrollar resistencia a los fármacos representa el mayor obstáculo para la eficacia a largo plazo del tratamiento anti-viral. Sin embargo, recientes evidencias clínicas indican que el desarrollo de la resistencia puede ser retrasada y quizás prevenida por el empleo lógico de combinaciones que incluyan los nuevos fármacos potentes que suprimen la replicación viral a niveles que no puedan ser detectados por las pruebas más sensibles. La ausencia de la replicación detectable disminuye la oportunidad de que el virus desarrolle mutaciones que puedan ocasionar cepas virales resistentes.

4.1 - Una vez que se ha tomado la decisión de iniciar el tratamiento anti-viral, la meta ideal es alcanzar la supresión máxima del nivel de replicación activa del VIH.

4.2 - Si no se puede alcanzar la supresión de la replicación a un nivel indetectable, la meta debe ser suprimir dicha replicación al menor nivel posible y por el mayor tiempo posible. La continuación de una replicación alta durante el tratamiento predispone al desarrollo más rápido de la resistencia y a la pérdida de beneficios clínicos. Sin embargo, según datos recientes, la supresión a niveles menores de 5.000 copias por mL sí indican un beneficio clínico de mayor duración y es considerada una reducción significativa para algunos niveles superiores.

4.3 - Las pruebas de la carga viral actuales contienen límites de sensibilidad parecidos. Actualmente se están desarrollando versiones más sensibles que probablemente serán comercializadas en un futuro cercano. Cuando estas pruebas resulten disponibles, entonces la meta del tratamiento anti-viral será la supresión máxima del nivel VIH a niveles menores de los límites de detección de las nuevas pruebas más sensibles.

4.4 - Aunque se logre la reducción al nivel indetectable de la carga viral, esto no significa que la enfermedad haya sido erradicada o que la replicación viral haya parado por completo. El VIH puede seguir replicándose en varios tejidos (como dentro de los nódulos linfáticos y el sistema nervioso central), aunque no se detecte en el plasma. Se están investigando estrategias para la erradicación potencial a través de estudios clínicos experimentales, pero las probabilidades de una cura futura para la enfermedad VIH todavía son inciertas.

Principio 5

La forma más eficaz de conseguir la supresión máxima de la replicación viral a un nivel estable es el empleo simultáneo de combinaciones de fármacos anti-VIH eficaces, con los cuales el paciente no haya sido tratado anteriormente y que no produzcan la resistencia opuesta con otros fármacos anti-virales que el paciente haya tomando previamente. La eficacia de un régimen dado de fármacos anti-virales no se define únicamente por el número de medicaciones empleadas. Los fármacos empleados en combinación deben mostrar evidencia de sinergia en sus actividades anti-virales, no deben ser antagonistas farmacológicamente, y no deben ocasionar una acumulación de toxicidades. Si existen opciones múltiples para el tratamiento de combinación, se deben emplear fármacos específicos, de tal forma que preserven las opciones terapéuticas futuras si el tratamiento inicial no llega a producir el resultado deseado. Siempre que sea posible, el tratamiento debe ser iniciado (o modificado) de manera lógica, con alternativas predefinidas en caso de que no se consiga la meta de una carga viral indetectable.

5.1. - El empleo de una combinación para el inicio o cambio del tratamiento debe elegirse cuidadosamente, puesto que influenciará las demás opciones para el tratamiento eficaz, en caso de que la combinación elegida no produzca la supresión eficaz del VIH.

5.2 - Las personas sin historial de uso del tratamiento anti-VIH tienen mayor oportunidad de experimentar la supresión máxima del virus a través del empleo de combinaciones anti-virales.

5.3 - Ninguno de los fármacos anti-virales actuales disponibles, incluso los inhibidores de proteasa más potentes, son capaces de producir una supresión duradera y significativa de la replicación viral si son empleados como agente único (monotratamiento). Por lo tanto, el monotratamiento ya no es una opción recomendable. Una excepción es el uso del AZT según el estudio ACTG 076, donde el fármaco se emplea específicamente para reducir el riesgo de transmisión perinatal en las mujeres embarazadas con números CD4 altos, niveles bajos de la carga viral y que aun no hayan decidido tomar un tratamiento anti-viral.

5.4 - Algunos de los fármacos anti-virales, como lamivudina (3TC) o los inhibidores de la transcriptasa inversa no nucleósidos (nevirapina o delavirdina), son potentes, pero el virus es capaz de desarrollar resistencia rápidamente a ellos, y por esta razón, no deben ser empleados en regímenes que resulten en la supresión incompleta de la carga viral.

5.5.- Hoy en día, la supresión estable de la replicación viral a un nivel indetectable se consigue con mayor facilidad a través del empleo de 2 inhibidores nucleósidos de la transcriptasa inversa en combinación con un inhibidor de proteasa potente. En las personas sin historial de uso del tratamiento anti-viral, se ha observado la supresión al nivel indetectable a través de la combinación de sólo 2 inhibidores de la transcriptasa inversa en combinación con un fármaco no nucleósido (por ejemplo, AZT + ddI + Nevirapina). Sin embargo, el papel que juegan estas combinaciones como tratamientos iniciales tiene que ser mejor definido antes de poder recomendarlos como estrategias de primera línea. Además, estas combinaciones resultan menos eficaces en personas que hayan sido tratadas anteriormente. En el caso de personas previamente tratadas que reaccionan inicialmente a estas combinaciones, manifestando reducciones en su replicación viral, la supresión es a menudo transitoria y el beneficio clínico limitado.

5.6 - El empleo de la combinación de 2 anti-virales puede considerase como una opción para algunos médicos y sus pacientes. Es importante reconocer que ninguna combinación de 2 nucleósidos análogos ha demostrado capacidad para suprimir y estabilizar la replicación viral. Aunque la reducción inicial en el nivel del VIH después del tratamiento pueda ser alentadora, la duración de tal reacción por más de 24 a 48 semanas durante estudios controlados ha resultado decepcionante. Además, el desarrollo de cepas resistentes debido al uso de regímenes que no logran suprimir la replicación viral comprometen las opciones futuras del tratamiento. Incluso en pacientes sin antecedente del tratamiento anti-viral, el uso de un análogo no nucleósido con otro nucleósido no es recomendado debido al riesgo de ocasionar el desarrollo de cepas resistentes al no nucleósido, el cual es muy elevado para regímenes que no logran suprimir la carga viral por completo. Existen ciertas combinaciones de 2 inhibidores de proteasa que han producido supresión de la carga viral durante pequeños estudios clínicos. Sin embargo, dada la limitada experiencia actual, por ahora no se debe considerar un régimen de sólo 2 inhibidores de proteasa con un tratamiento de primera línea.

5.7 - Cuando se está considerando un cambio en el tratamiento anti-viral de un paciente previamente tratado es esencial revisar su historial de uso de los fármacos anti-VIH. Los fármacos que se elijan como componentes del nuevo régimen no deben ocasionar resistencia opuesta con los fármacos anteriormente usados.

5.8 - Cuando se cambia un régimen subóptimo, es importante cambiar más de un componente del régimen. El añadir o cambiar sólo un fármaco de un régimen, incluso uno muy potente, predispone al desarrollo de la resistencia viral hacia ese nuevo fármaco.

Principio 6

Cada uno de los fármacos anti-virales de los regímenes de combinación debe ser empleados de acuerdo con las dosificaciones e intervalos óptimos. El tratamiento de combinación debe ser iniciado con todos los fármacos al mismo tiempo (o de forma ideal, con un intervalo de 1 ó 2 días entre uno y otro). La introducción paulatina de un solo fármaco aumenta la probabilidad de que el tratamiento no reduzca la carga viral al nivel indetectable, permitiendo así la acumulación de mutaciones que pueden conferir resistencia opuesta a diversos fármacos anti-virales.

6.2 - El tratamiento de combinación debe mantenerse en las dosis recomendadas. Después de iniciar el tratamiento, se debe evitar la reducción de dosis de cualquier fármaco del régimen o su suspensión. Es menos probable que se desarrollen resistencias si se suspende temporalmente el régimen por completo que si se reducen la dosis o se suspende un solo fármaco. En caso de que se produzca resistencia debida al uso de dosis irregulares, es poco probable que el tomar posteriormente las dosis recomendadas suprima la replicación viral.

6.3.- El cumplimiento del régimen anti-viral por parte del paciente es critico para el éxito del tratamiento. Si se emplean fármacos en dosis inadecuadas o sólo intermitentemente, el riesgo de desarrollar cepas virales resistentes se incrementa de manera significativa. Para que el paciente pueda cumplir con el régimen tal como fue recetado, el médico debe proveer extensa educación sobre las metas y la lógica del tratamiento antes de iniciarlo, además de establecer una colaboración activa y continua entre médico y paciente una vez que se haya iniciado el tratamiento.

6.4.- Las personas con condiciones de vida inestables o con escasos recursos de apoyo social pueden experimentar particulares dificultades en cuanto al seguimiento de los regímenes anti-virales. Si las circunstancias impiden su cumplimiento es improbable que el tratamiento sea beneficioso a largo plazo para el paciente, además de incrementar el riesgo de desarrollar la resistencia. Por lo tanto, es importante asegurar que los pacientes disfruten del entorno apropriado y de apoyo social, con objecto de facilitar el seguimiento del tratamiento anti-viral. Los proveedores de salud deben trabajar con sus pacientes seropositivos para asegurarse de que pueden seguir un determinado régimen anti-viral. Los médicos también deben hacer esta selección basándose en casos individuales y no considerar que un grupo en particular (como por ejemplo, los toxicómanos) va a ser incapaz de cumplir con el tratamiento.

Principio 7

Los fármacos anti-virales son limitados en número y por mecanismo de acción. Se han documentado resistencias opuestas entre algunos fármacos específicos. Por lo tanto, cualquier cambio en el tratamiento anti-viral reduce las oportunidades futuras. Cada decisión que se tome para alterar el régimen actual limitará al paciente. Por esta razón, es importante no suspender o eliminar un régimen prematuramente. Aún no se sabe definitivamente si las consecuencias patogénicas de un nivel determinado de la replicación viral mientras se está tomando un tratamiento es equivalente al mismo nivel en una persona no tratada. Sin embargo, los datos disponibles actualmente sugieren que este hecho es real. Por lo tanto, el nivel específico de replicación continua mientras se esté tomando un tratamiento que no hay ocasionado reducciones al nivel indetectable debe servir como indicación de la urgencia con la que se debe proceder a un cambio de régimen.

7.1.- Los incrementos de la carga viral que ocurren en una persona que esté tomando un régimen potente pueden ser ocasionados por varios factores. La identificación del factor responsable es importante. Los incrementos pueden indicar el desarrollo de cepas virales resistentes, un cumplimiento incompleto, mala absorción, alteraciones del metabolismo de los fármacos debido a cambios fisiológicos o interacciones, o una enfermedad intercurrente.

7.2.- Antes de cambiar un régimen en base a un aumento del nivel de la carga viral es importante repetir la prueba para confirmar el resultado y evitar un cambio innecesario basado en un valor erróneo (la presencia de una enfermedad intercurrente o el incumplimiento al régimen).

7.3.- En el paciente que haya experimentado la reducción de su carga viral al nivel indetectable, se debe implementar un cambio de régimen actual sólo cuando su carga viral vuelva a resultar detectable (repetidamente, y en ausencia de factores como el cumplimiento incompleto o enfermedades intercurrentes). En un paciente que previamente no haya experimentado previamente la reducción a un nivel indetectable, el aumento de su carga viral debe indicar la consideración de un cambio de su régimen.

7.4.- El desarrollo de la toxicidad o intolerancia a los fármacos es otra razón importante para considerar un cambio de régimen. En algunos casos, estas manifestaciones pueden ser transitorias y se puede continuar el régimen, controlando la evolución de los factores negativos. Cuando se requiere un cambio debido a intolerancia o toxicidad continua, se deben elegir fármacos anti-virales en base a su eficacia y ausencia de toxicidades similares. En esta situación es razonable sustituir un fármaco por otro (preferiblemente de la misma clase y de la misma fuerza anti-viral) y continuar con los demás componentes del régimen.

Principio 8

Las mujeres deben recibir el tratamiento anti-viral óptimo, al margen de su estado de gravedad. El uso del tratamiento anti-viral en las mujeres seropositivas que se encuentran en la etapa avanzada de la enfermedad contiene consideraciones importantes y únicas. Existe un cierto número de mujeres cuyo diagnóstico de la enfermedad VIH se descubre durante el embarazo. En este caso, o bien cuando la mujer, siendo consciente de su enfermedad, se queda embarazada, las decisiones sobre el tratamiento deben tomar en cuenta el estado actual y futuro de la madre, así como la prevención de la transmisión perinatal para asegurar la salud del feto. Las recomendaciones sobre el tratamiento para la mujer embarazada se basan en la creencia de que el tratamiento es beneficioso para que la madre mantenga su salud durante el embarazo, al menos que existan efectos adversos tanto maternos como fetales que supere el beneficio potencial del tratamiento.

8.2 - No hay datos de estudios clínicos a largo plazo sobre el uso de los anti-virales durante el embarazo. Dado que el primer trimestre del embarazo es el más vulnerable (particularmente durante las primeras 8 semanas), es aconsejable retrasar el inicio de la terapia hasta los 14 meses del embarazo siempre que sea posible.

8.3- Las mujeres que ya estén tomando un tratamiento anti-viral en el momento en que se descubre el embarazo deben continuar su tratamiento. La preocupación sobre posibles complicaciones en el desarrollo del feto debido al tratamiento puede llevar a algunas mujeres a considerar la suspensión del tratamiento anti-viral hasta las 14 semanas de gestación. Sin embargo, de momento no hay datos suficientes que apoyen o rechacen esta preocupación. Si se suspende por cualquier causa el tratamiento, se deben suspender todos los fármacos simultáneamente. Igualmente, deben ser iniciados de nuevo simultáneamente.

8.4 - El tratamiento de la mujer embarazada que no experimente reducciones de la carga viral a indetectable probablemente ocasionará el desarrollo de mutaciones resistentes y limitará las posibilidades de que la mujer reaccione favorablemente al tratamiento de combinación en el futuro. Asimismo, el desarrollo de resistencia durante el embarazo puede limitar la posibilidad de que el tratamiento disminuya el riesgo de transmisión perinatal si es administrado intraparto o al neonato.

8.5 - La transmisión del virus al bebé puede ocurrir con cualquier nivel de carga viral. Sin embargo, las mujeres con cargas virales elevadas tienden a padecer un mayor riesgo de transmitir el virus a su hijo. El empleo único de zidovudina (AZT), o en combinación con otros anti-virales, ha demostrado su eficacia para disminuir el riesgo de transmisión perinatal, independientemente de la carga viral materna. Por lo tanto, a todas las mujeres embarazadas se las debe ofrecer el régimen de AZT solo o en combinación con otros fármacos, al margen de su carga viral.

Principio 9

Los mismos principios del tratamiento anti-viral adulto deben aplicarse a los niños seropositivos, aunque el tratamiento infantil requiere consideraciones especiales farmacológicas, víricas e inmunológicas. La mayor parte de la investigación científica que apoya los principios anteriores se realizó a partir de estudios con adultos. Sin embargo, es poco probable que los principios fundamentales básicos de la enfermedad por VIH resulten diferentes para los niños seropositivos. De hecho, los datos disponibles de estudios infantiles indican que los mismos principios virales fundamentales son aplicables y las aproximaciones para los tratamientos óptimos son probablemente similares. Desgraciadamente, no todos los fármacos anti-virales que han demostrado eficacia en combinación para los adultos están disponibles en fórmulas infantiles (particularmente para los niños menores de 2 años). Además, aún quedan por completar estudios farmacodinámicos sobre el empleo de algunos fármacos anti-virales en los menores. Por esta razón, es importante investigar y desarrollar tratamientos eficaces anti-virales para niños y definir los elementos farmacológicos específicos por edad. Los fármacos anti-virales que se emplean deben administrarse únicamente si sus elementos farmacológicos han sido definidos según la edad del paciente. El uso de fármacos anti-virales no investigadas puede resultar en toxicidades indeseables, además de carecer de beneficio clínico o viral. El criterio específico que se emplea para tomar decisiones sobre cuándo iniciar el tratamiento en los adultos no se puede aplicar directamente a los recién nacidos y niños. Los niveles absolutos de plasma durante los primeros años de vida son frecuentemente mayores que los niveles de los adultos que han sido infectados por periodos de tiempo similares, y la determinación de una "carga viral básica" se demora mucho más en los niños VIH positivos.

Sin embargo, la necesidad de un tratamiento anti-viral eficaz de primera línea es mayor para los niños que para los adultos, lo cual sugiere que la mayoría, si no todos los niños seropositivos, deben ser tratados con regímenes de combinación eficaces. La mayor susceptibilidad de los niños al desarrollo de enfermedades oportunistas, particularmente la neumonía por Pneumocystis carinii, incluso cuando manifiestan números mayores de linfocitos CD4, indica que los criterios generales sobre cuándo empezar un tratamiento no son adecuados para los niños.

Principio 10

Las personas con la infección primaria (inicial) por el VIH deben ser tratadas con el tratamiento de combinación para reducir la replicación viral a un nivel inferior del límite de detección. Varios estudios sobre la patogénesis del VIH ofrecen apoyo teórico sobre los beneficios del tratamiento anti-viral en aquellas personas diagnósticadas con la infección primaria y la información que se va acumulando a partir de pequeños estudios es congruente con estas predicciones. Se ha sugerido que el empleo de tratamiento anti-viral durante la infección primaria puede preservar las funciones del sistema inmunitario, reduciendo el alto nivel de replicación viral y el compromiso inmunitario que ocurre durante este periodo, además de reducir potencialmente el nivel basal de la carga viral. Sin embargo, estos datos aún no han sido comprobados. Por otra parte, se ha sugerido que la mejor oportunidad para erradicar el VIH se da con la iniciación de una potente combinación anti-viral durante la infección primaria, cuando las defensas inmunológicas se encuentran activadas.

El comité cree que aunque se desconocen los beneficios efectivos a largo plazo del empleo de la combinación anti-viral eficaz durante la infección primaria, es un tema que merece la investigación continua. Por lo tanto, aconseja a las personas que padecen de la infección primaria que se inscriban en un estudio clínico apropiado. Cuando esto no sea posible, el comité cree que se debe administrar un tratamiento de combinación con el objeto de suprimir la replicación viral. El comité también cree que el tratamiento anti-viral debe continuarse indefinidamente hasta que las investigaciones clínicas aporten datos sobre la duración apropiada del tratamiento de la infección primaria.

Principio 11

Todas las personas VIH positivas, incluso aquellas con niveles indetectables de carga viral, deben ser consideradas como infecciosas y deben recibir asesoría para evitar comportamientos de riesgo relacionados con la transmisión o adquisición del VIH y de otros patógenos infecciosos. No hay evidencia de que los niveles indetectables de la carga viral reducen el riesgo de transmitir el virus. Además, las personas VIH positivas que no observan las precauciones del sexo seguro y otros comportamientos que reducen el riesgo de la transmisión tienen mayor posibilidad de contraer cepas virales resistentes. Las personas seropositivas y las personas seronegativas pueden transmitir diversas enfermedades graves (como, por ejemplo, la hepatitis B y C y enfermedades venéreas como el herpes, el papilomavirus humano, la sífilis, gonorrea, el chancro y la clamidia) y a su vez pueden ser expuestas a diversas infecciones capaces de producir serias complicaciones en las personas inmunocomprometidas, como el citomegalovirus y el herpetovirus 8 (también conocido como el VHSK, el virus humano del sarcoma de Kaposi). Por lo tanto, todas las personas seropositivas, incluso las que están tomando el tratamiento de combinación anti-viral deben recibir una educación continua para mantener su salud y evitar comportamientos de riesgo asociados con la transmisión de patógenos.

BETA quiere extender su aprecio al Señor Carlos Biendicho López, cuyo esfuerzo a través de la red Internet descubrió estos principios en español. Muchas gracías, Carlos.

Revisado el 16 de diciembre 1997


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