Boletin de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA

Este artículo fue publicado en octubre de 1997 en el Boletín de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA, por la Fundación anti-SIDA de San Francisco.

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Octubre de 1997 Contenido

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La leucoencefalopatía multifocal progresiva

por Mark Bowers
Traducción y adaptación por Christopher Gortner


El VIH es un miembro de la familia de retrovirus que frecuentemente infectan el tejido cerebral. El espectro de enfermedades cerebrales relacionadas con el VIH es amplio, y con frecuencia ocasionado por los efectos directos o indirectos de la propagación del VIH en el cerebro, o por varios virus, bacterias y hongos que ocasionan enfermedades oportunistas y afecciones complejas. Una de las afecciones más complejas y devastadoras es la leucencefalopatía multifocal progresiva (LMP).

La LMP raramente se manifesta durante la enfermedad VIH temprana; cuando ocurre, casi siempre afecta a personas en las etapas avanzadas de la enfermedad. Las personas con el SIDA padecen más infecciones por la LMP que cualquier otro grupo inmunocomprometido. En marzo de 1996, el Doctor Joseph Berger reportó sobre un estudio retrospectivo que evaluó la incidencia de la LMP en las personas con el SIDA en los EE.UU. Para el periodo de tiempo de 1981 a 1995, hasta el 5% de las personas con el SIDA desarrollaron la LMP como su primera enfermedad oportunista o la desarrollaron después de su diagnóstico inicial del SIDA. Menos del 89% sobrevivieron por más de 1 año después de su diagnóstico, pero el 11% sobrevivió más de 1 año además de experimentar una remisión completa o parcial.

La LMP es progresiva, puesto que hay una propagación continua de las lesiones cerebrales ocasionadas por el virus JC. Las anormalidades neurológicas incrementan con el tiempo, frecuentemente producidas por lesiones multifocales (localizadas en varias áreas del cerebro). Sin embargo, la persona con la LMP comúnmente manifiesta sólo 1 lesión en vez de varias. La LMP puede ocasionar demencia, pero va casi siempre acompañada por otras afecciones neurológicas. Un resultado característico de la enfermedad es la leucoencefalopatía, o degeneración de la materia blanca del cerebro.

Durante años, los neurólogos se han visto enfrentados por la falta de tratamientos eficaces contra la LMP, y por la rápida progresión de la enfermedad; el promedio de sobrevivencia desde la fecha del diagnóstico para la mayoría de las personas era de sólo 4 a 6 meses. La Doctora Dawn McGuire, del Programa Western NeuroAIDS del Centro Médico Davies en San Francisco, dice que hoy en día las cosas están cambiando. De acuerdo con McGuire, la restauración inmunitaria que frecuentemente es resultado del tratamiento anti-viral potente con un inhibidor de proteasa (TAIP) podría ejercer un efecto significativo sobre la incidencia de la LMP en las personas VIH positivas. Un estudio retrospectivo en Londres incluso descubrió que las personas que tomaban el monotratamiento con AZT manifestaban un riesgo reducido de desarrollar la LMP. McGuire aconseja a sus pacientes que "ignoren la literatura médica que [les] dice que estarán muertos en 4 meses." La mayoría de sus pacientes sobreviven por mucho más tiempo.

La LMP es una enfermedad particularmente difícil de estudiar. Casi dos tercios de las personas adultas en los EE.UU. están infectados por el virus JC, pero muy pocos desarrollan la LMP; las personas usualmente se tornan sintomáticas al sufrir un compromiso inmunitario severo y prolongado. La evaluación clínica de estas personas también es difícil. La Administración de los Fármacos y Alimentos de los EE.UU. (siglas en inglés: FDA) no ha aprobado el uso de cualquier fármaco como tratamiento específico de la LMP y no existe un estándar de cuidado médico en cuanto a la enfermedad. Además, los instrumentos diagnósticos no siempre distinguen entre la LMP y otras infecciones o deficiencias cerebrales potenciales. Por sí solo, el resultado de la prueba rutinaria del fluido encefalorraquídeo (FEC) no diagnostica concluyentamente la LMP, ni tampoco la excluye.

Hasta hace poco tiempo, se consideraba el tratamiento anti-LMP como "insatisfactorio". Sin embargo, hoy en día existe la esperanza de que el tratamiento anti-retroviral eficaz pueda prevenir la LMP, y varios fármacos nuevos parecen alentadores. Este artículo presenta información sobre el diagnóstico, evaluación clínica y tratamiento de la LMP.


Los síntomas

Los síntomas de la LMP no son exclusivos al mal. Los síntomas neurológicos frecuentemente relacionados con la LMP incluyen dificultades en los movimientos musculares y la coordinación, incluyendo la postura y el andar. Las personas afectadas pueden padecer debilidad muscular en un lado de su cuerpo, sugiriendo una lesión en el lado opuesto del cerebro. El campo visual de algunas personas puede reducirse y contener "cortes visuales" o faltas de visión. La enfermedad también puede afectar otros sentidos corporales.

Las lesiones de la LMP pueden afectar las funciones corticales, ocasionando afasia (disminución de la capacidad para hablar) y apraxia (incapacidad de coordinar movimientos a pesar de tener la fuerza para hacerlo). Las pérdidas de memoria, confusión, demencia y ataques también pueden ser ocasionados por las lesiones cerebrales de la LMP.

El inicio de la enfermedad varía. El deterioro físico y mental puede ser repentino, y la persona afectada requerir asistencia significativa con sus actividades diarias. Los cambios de personalidad pueden ser un desafío para los familiares y seres queridos. Ocasionalmente, la LMP se resuelve espontáneamente y entra en remisión. Varios informes alentadores indican que el empleo exitoso de la TAIP o el uso experimental de cidofovir (Visitide) son capaces de revertir el deterioro característico de la LMP. En algunos casos, la reacción al tratamiento ha resultado tan sorprendente que una persona aparentemente experimentó la desaparición de sus lesiones. Sin embargo, es difícil evaluar casos individuales cuando hasta el 10% de las personas diagnosticadas con la LMP se mejoran sin el uso de un tratamiento específico.


LMP: La enfermedad

Las fibras de los nervios que transportan mensajes desde y al cerebro están protegidas por una capa protectora. La mielina, o la capa de grasa y proteína que forma una cubierta viva para las fibras neurales, ayuda a acelerar la transmisión de información desde y al cerebro, y previene la pérdida o complicación de los mensajes corporales. Igual que la esclerosis múltiple, la LMP es una enfermedad que destruye la mielina (desmielinación) a través de la eliminación de las células que crean la materia neural protectora. Las lesiones de la LMP generalmente se desarrolla entre la materia gris y la materia subyacente blanca del cerebro. La desmielinación ocasiona las lesiones. Las lesiones cerebrales que definen la LMP pueden afectar los sistemas neurales motores y sensoriales en algunos casos y las capacidades intelectuales en otras.

Un teoría común sobre el virus JC es que se localiza en los riñones hasta que el sistema inmunitario decae. Cuando esto ocurre, el virus se descarga por la sangre y penetra el cerebro. Dentro del cerebro, infecta y destruye los oligodendrocitos, células neurales especializadas que componen la mielina cerebral. Es posible que la propagación del virus JC al cerebro esté mediada a través de las células B y que requiera que el virus sufra algunos cambios en su estructura. Se requiere más investigación para elucidar la patogénesis de la LMP.


El diagnóstico

Una de las dificultades para diagnosticar la LMP es que los síntomas del mal son parecidos a los de muchas otras enfermedades neurológicas. Una persona con la LMP puede padecer síntomas relacionadas con la toxoplasmosis o el infoma del sistema nervioso central (SNC).

La biopsia cerebral

La biopsia cerebral consiste en la extracción y evaluación de una muestra del tejido cerebral, y es considerada un estándar en el procedimiento de diagnóstico de la LMP. Una biopsia esterotáxica es un método preciso que permite la inserción del instrumento dentro de áreas profundas del cerebro empleando coordenadas tridimensionales. La Doctora McGuire recomienda que los médicos y sus pacientes discutan los riesgos que acompañan una biopsia cerebral en la clínica u hospital donde se administra el procedimiento. Con esta información, pueden decidir juntos si los riesgos del procedimiento son mayores que los beneficios. Se ha invertido una cantidad considerable de dinero en investigaciones que intentan descubrir métodos alternativos a la biopsia seguros y eficaces.

El análisis del fluido encefalorraquídeo

El fluido encefalorraquídeo (FEC) de la persona con la LMP contiene una mayor cantidad de proteínas, incluyendo la proteína de la mielina en concreto, y la globulina inmunitaria. Sin embargo, ninguno de estos aumentos confirma el diagnóstico de la LMP. McGuire ha desarrollado una prueba de la reacción de la cadena de la polimerasa (PCR) que resulta al 92% sensible y específico para la detectar el DNA del virus JC. Existen otras pruebas comerciales con la misma sensibilidad. Algunos médicos consideran que los estudios radiológicos combinados con un resultado positivo de la prueba PCR de la FEC son suficientes para establecer un diagnósticos de la LMP, aunque un resultado PCR negativo no necesariamente significa que la persona no padezca la LMP.

Los análisis de sangre

Las pruebas PCR para detectar el virus JC no son muy útiles para el diagnóstico de la LMP, puesto que un tercio de todas las personas VIH positivas tienen anticuerpos al JC, y dos tercios de la población general ha sido expuesto durante alguna etapa de su vida al virus.

Estudios radiológicos

Durante un estudio clínico retrospectivo llevado a cabo por el Dr. Berger y sus colegas, las tomografías computerizadas (TC, o imágenes por rayos-X en serie) revelaron lesiones de baja densidad en la materia blanca cerebral que no distorsionaron la forma del cerebro, usualmente localizadas en la parte inferior del cerebro. Pero no todas las personas con la LMP manifiestan anormalidades en las TC, y muchos neurólogos dicen que la TC en sí provee demasiada poca información para diagnosticar la LMP, además de ser un procedimiento extremadamente caro.

La imagen por resonancia magnética (IRM, una técnica diseñada para proveer imágenes detalladas del cerebro sin el uso de rayos-X) es superior a la TC porque es capaz de localizar más lesiones en más personas. La IRM también es mejor para la evaluación de lesiones localizadas en la materia blanca, pero es más cara aún que la TC y requiere más tiempo. Además, la experiencia en sí puede ser claustrofóbica para algunas personas.

McGuire está de acuerdo en que resultados radiológicos consecuentes con la LMP en combinación con resultados PCR positivos proveen suficiente información para poder diagnosticar la LMP correctamente en la mayoría de los casos. Pero enfatiza que ella no se basaría sólo en los resultados radiológicos. Observa que raramente se publican los errores producidos por los estudios radiológicos, mientras que siempre se publican los éxitos. Este hecho en sí proporciona una perspectiva distorsionada del valor de los estudios radiológicos como instrumentos de diagnóstico únicos.

La autopsia

Históricamente, los investigadores que evalúan la incidencia de la LMP confían en la autopsia para poder determinar la cantidad correcta de personas afectadas por el mal. Puesto que el número de muertos con lesiones ocasionadas por el virus JC es mayor que el número de personas diagnosticadas definitivamente con la LMP, los patólogos especulan que un número significativo de casos de la LMP no es diagnosticado "en vida".


El tratamiento

El interés investigador reciente se ha enfocado en el tratamiento indirecto de la LMP con el tratamiento potente anti-retroviral con un inhibidor de proteasa. El Doctor David Clifford, de la Universidad de Washington en St. Louis, ha empezado a recopilar datos para una base de datos de casos médicos sobre el empleo de la TAIP en personas recientemente diagnosticadas con la LMP o con la LMP progresiva. Para el 7 de agosto de este año, Clifford tenía datos de 16 personas. La meta de la base de información es la observación; Clifford quiere documentar el empleo de la TAIP en las personas con la LMP, y evaluar el curso de la carga viral de VIH y cualquier complicación que pueda surgir. Clifford recomienda el uso del tratamiento anti-retroviral agresivo, y el control cuidadoso del nivel de la carga viral. Informalmente, observa que por lo general las personas que hoy en día desarrollaran la LMP parecen manifestar cargas virales detectables. Aconseja que los médicos y sus pacientes trabajen juntos para reducir la carga viral al nivel más bajo posible, y que compartan sus experiencias con él y con el Consorcio de Investigación NeuroSIDA (siglas en inglés: NARC). Se puede comunicar con el registro de la LMP a través de la red Internet al: http//www.neuro.wustl.edu/narc.

Durante varios años, las personas con la LMP han sido tratadas con arabinosida citosina (Ara-C), intravenosamente o por la administración del fármaco directamente dentro del FEC. La Doctora Caroline Britton, del Hospital Colombia-Presbyterian en la cuidad de Nueva York, llevó a cabo la mayoría de la investigación con el fármaco, y los resultados positivos crearon una impresión positiva de Ara-C como un tratamiento eficaz contra la LMP.

Un estudio reciente de Grupo de Estudios Clínicos contra el SIDA (ACTG 243) comparó las 2 vías de administración de Ara-C, en combinación con el mejor tratamiento anti-retroviral para el individuo comparado con el mejor tratamiento anti-retroviral por sí mismo. (Este estudio comenzó antes de la aprobación de los 4 inhibidores de proteasa, y por esta razón, muchos participantes no recibieron el tratamiento de combinación con un inhibidor de proteasa). Se suspendió el estudio después del tratamiento de 60 participantes. No se descubrieron diferencias estadísticas en los tiempos de sobrevivencia de los grupos, indicando que la participación era demasiada pequeña para determinar la eficacia de Ara-C, o que el fármaco no produjo beneficios. Sin embargo, ACTG 243 es un estudio importante porque muchos médicos eligieron tratar a sus pacientes con Ara-C a pesar de la escasa evidencia en su favor. También se han reportado casos aislados de personas que experimentaron mejoras clínicas al tomar combinaciones o alteraciones de Ara-C y alfa interferón, pero esta estrategia no ha sido investigada a través de un estudio clínico.

Las pruebas de laboratorio sugieren que cidofovir destruye varios virus relacionados con el JC. Los investigadores belgas Andrei, Snoeck, Vandeputte y DeClercq han publicado resultados alentadores que demuestran la eficacia anti-viral de cidofovir, y el Doctor Gary Blick, del Grupo Blick Médico en Greenwich, CT, ha publicado un reporte de caso que detalla el tratamiento exitoso con cidofovir de una persona con el SIDA diagnosticada con la LMP. A pesar de estos datos, la única forma de determinar si cidofovir es un tratamiento útil de la LMP es mediante un estudio clínico formal.

Otros fármacos que han sido empleados contra la LMP incluyen prednisona, aciclovir, vidarabina y arabinosida adenina. Se han combinado alfa interferón y beta interferón con otros fármacos o se han administrado como tratamiento único. Durante la Cuarta Conferencia sobre los Retrovirus y las Enfermedades Oportunistas, llevada a cabo en Washington DC del 22 al 26 de enero de 1997, el Doctor Justin McArthur y sus colegas de la Universidad John Hopkins reportaron sobre su estudio, el cual evaluó los efectos del alfa interferón sobre la sobrevivencia. Durante el estudio, los investigadores examinaron los expedientes médicos de 104 personas VIH positivas diagnosticadas con la LMP. Descubrieron que los pacientes que no recibieron tratamiento sobrevivieron por un promedio de 121 días comparado con 325 días para las personas tratadas con alfa interferón. Los investigadores concluyeron que el empleo de alfa interferón puede atrasar la progresión del mal, mejorar la sobrevivencia, y podría estar asociado con la remisión de la LMP relacionada con el VIH.


Estudios clínicos

Se ha diseñado un estudio piloto de cidofovir (ACTG 363), el cual se llevará a cabo bajo los auspicios del ACTG, NARC y Gilead Sciences, compañía fabricante del fármaco. La investigadora primaria, la Doctora Christina Marra, dice que se empleará la dosificación y horario de administración de cidofovir para el tratamiento de la retinitis por el citomegalovirus (CMV) durante este estudio. Los participantes recibirán 5 mg por kg. intravenosos de cidofovir 1 vez por semana durante 2 semanas, seguidos de 1 vez cada 2 semanas con un total de 13 dosis. El estudio durará 24 semanas. Se inscribirán personas cuya LMP fue diagnosticada a través de pruebas PCR de la FEC positivas más resultados estándar clínicos del IRM. Marra tiene como propósito evaluar cualquier cambio del nivel del DNA del virus JC en la FEC, para determinar si estos cambios reflejan una reacción clínica al tratamiento. También buscará evidencia del CMV en la FEC, ya que el CMV ocasiona inflamación cerebral (encefalitis) y cidofovir ejerce un efecto positivo contra la encefalitis. Las personas que resultan positivas para el CMV en su FEC no serán incluidas en el estudio de la LMP.

Marra advierte que tiene reservas sobre el empleo de cidofovir. Los efectos secundarios, como la iritis (inflamación ocular) y la hipotonía (tensión reducida en el globo ocular), pueden ser severos, y complicaciones resultantes del fármaco surgieron en el 7,3% de personas que participaron en un estudio anterior de cidofovir. Los participantes del estudio multi-centro de Marra serán controlados cuidadosamente para evitar el desarrollo de estas complicaciones. También se controlará a los participantes en el desarrollo de toxicidad hepática (se documentó proteína en la orina del 31% de los participantes anteriores, y la creatinina serológica resultó elevada en el 8%) y en las reducciones de sus índices de sangre (los números de neutrofilos decayeron a menos de 750 células por mm3 en el 31% de los participantes anteriores). Para más información sobre lugares donde se realizará este estudio, llame gratis en los EE.UU. al Servicio de Información sobre los Estudios Clínicos del SIDA (ACTIS), teléfono 800-874-2572.

Pharmacia y Upjohn, la compañía extranjera de Gilead, llevará a cabo un estudio sobre la eficacia y seguridad de cidofovir para la LMP en personas VIH positivas europeas. Será un estudio doble-ciego, controlado por placebo, con una fase de extensión de indicación abierta. El estudio comparará 6 meses de tratamiento con cidofovir o placebo, administrado a partir de la fecha del diagnóstico de la LMP o durante la progresión de la enfermedad. Al final del estudio, se proveerá el fármaco gratuito a todos los participantes que lo quieran.

A través del Programa del Western NeuroAIDS, el Doctor McGuire está investigando el empleo de un inhibidor de topoisomerasa para el tratamiento de la LMP. El fármaco topotecan inhibe una enzima que participa en la formación del DNA activo. El FDA aprobó topotecan como tratamiento secundario del cáncer metastático de los ovarios. El fármaco es administrado intravenosamente por un catéter central continuamente por 21 días, con un descanso de 7 días entre cada infusion. Topotecan penetra el cerebro, y la exposición prolongada al fármaco permite su funcionamiento correcto a nivel celular. Los efectos secundarios incluyen la supresión de la médula ósea (el 81%), náusea (el 74,8%), vómitos (el 55,5%), diarrea (el 39,3%) y pérdida del cabello (el 59,3%). También se está investigando el fármaco como un tratamiento del sarcoma de Kaposi del SIDA y del linfoma no Hodgkin’s. Para más información, comuníquese con el Programa Western NeuroAIDS al 415-565-6368.

NARC tiene planes preliminares de investigar un inhibidor de la topoisomerasa denominado campotecina amino-9. El neurooncólogo John Henson del Hospital General de Massachusetts está desarrollando el estudio.


Conclusión y direcciones futuras

El pronóstico actual de las personas con la LMP no es tan incierto como hace 2 años. Quizás el mayor adelanto en el tratamiento de este mal ha sido la reducción en la incidencia de personas diagnosticadas, la cual es atribuida al empleo de la TAIP. Es muy posible que las combinaciones potentes de fármacos anti-retrovirales protejan a las personas VIH positivas del desarrollo de la LMP. Además, se han descubierto nuevos métodos para diagnosticar la LMP sin tener que emplear la biopsia esterotáctica cerebral. Los doctores McGuire y Marra creen que las pruebas cuantitativas PCR para detectar el DNA del virus JC en el fluido encefalorraquídeo resultarán útiles para controlar la eficacia de los tratamientos anti-LMP. Aunque el tratamiento estándar del mal, Ara-C, no resultó eficaz bajo la investigación rigurosa, es posible que los inhibidores de la topoisomerasa como topotecan sí sean eficaces. El fármaco anti-CMV cidofovir demuestra efectos bastantes alentadores y tiene bastante apoyo de la comunidad médica e investigadora. Debido a la reducción en la incidencia de personas diagnosticadas con la LMP, los estudios clínicos se rellenarán lentamente. Esto en sí es ocasión para celebrar.

Gracias a Christina Marra, MD, Dawn McGuire, MD, Sally Nuessle, PharmD y David Clifford, MD, por sus comentarios y/o revisión de este artículo.Cualquier error e omisión de información es responsabilidad del autor.

Mark Bowers es editor gerente del Departamento de Tratamiento y Activismo de la Fundación del SIDA en San Francisco.


Apéndice

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Revisado el 16 de diciembre 1997


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