Boletin de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA

Este artículo fue publicado en octubre de 1997 en el Boletín de Tratamientos Experimentales Contra el SIDA, por la Fundación anti-SIDA de San Francisco.

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Octubre de 1997 Contenido

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La diarrea

por Mark Bowers
Adaptación y traducción por Christopher Gortner


La diarrea es la mayor causa de morbidez y mortalidad en el mundo entero. También es una afección común de la enfermedad VIH. En un artículo de la revista Scientific American, la Doctora Christiana Surawicz relata que aproximadamente un 80% de las personas con el SIDA padecen diarrea. Existen muchas causas potenciales de la diarrea, incluyendo infecciones bacterianas y parasíticas comunes, además de enfermedades oportunistas insólitos como la criptosporidiosis, microsporidiosis, el complejo de Mycobacterium avium (CMA) y la colitis por el citomegalovirus (CMV). La diarrea puede ocurrir como resultado de un curso de tratamiento con antibióticos, puede ser un efecto secundario de los varios fármacos empleados para tratar la enfermedad VIH o puede simplemente acompañar la enfermedad en sí, particularmente durante la infección primaria por el virus. Varios expertos creen que la diarrea que ocurre durante la etapa avanzada de la enfermedad VIH es el resultado de cambios en la forma que el sistema gastrointestinal absorbe los nutrientes. Estos cambios podrían ser componentes importantes del desarrollo del desgaste. En todos los casos, la diarrea es un síntoma obvio de una afección subyacente.

Hay que determinar la causa de la diarrea antes de iniciar un tratamiento. Existen varios fármacos antidiarreicos, cada uno apropiado para ciertas circunstancias. En algunos casos, se pueden escoger métodos alternativos para controlar la diarrea leve. Medicamentos disponibles sin receta pueden aliviar ciertos casos limitados de diarrea. Los casos severos y/o crónicos de diarrea casi siempre requieren una atención médica inmediata. Las estrategias aceptadas como tratamientos estándar incluyen el control de la deshidratación y de los desequilibrios de electrocitos que pueden resultar de la diarrea severa. Este artículo relata más información sobre estos asuntos.


¿Qué es la diarrea?

La diarrea consiste en un mayor contenido de agua en las heces, en comparación con la cantidad usual. La frecuencia de defecación y el volumen de las heces también incrementa. La mayoría de las personas padecen diarrea a corto plazo durante alguna etapa de su vida. Muchos de estos casos son ocasionados por la consumición de agua o alimentos contaminados y se resuelven espontáneamente en algunos días. La diarrea crónica interfiere con las actividades diarias cotidianas, puede provocar vértigo y/o dolor, y puede ser acompañada por fiebre o náusea. La diarrea crónica que dura más de 3 días requiere una consulta inmediata con un médico.

La diarrea es usualmente la reacción corporal a la infección por una de muchas bacterias, parásitos o virus. Puesto que las infecciones intestinales son comunes en las personas VIH positivas, sus médicos deben intentar diagnosticarlas y tratarlas. Las infecciones simples que ocurren en las personas inmunocomprometidas pueden tardar en resolverse, y la flora intestinal (bacterias normales que no presentan problemas en las personas inmunocompetentes) puede resultar difícil de controlar en las personas VIH positivas.

La diarrea puede ser ocasionada por cambios o infecciones en cualquier área del sistema digestivo. Los alimentos pasan por el esófago al estómago, donde el ácido hidroclórico los convierte en quimo, una masa semilíquida que pasa del estómago al duodeno (la primera división del intestino delgado). Aquí las enzimas del hígado, páncreas, y la vesícula biliar disuelven el quimo, y sus compuestos pasan a la última división del intestino delgado, donde los nutrientes son absorbidos y distribuidos a través del las vesículas sanguíneas y linfoides intestinales. Durante este paso, la malabsorción puede dar lugar a la diarrea. La mayoría del agua es eliminada de la materia no digerida dentro del intestino grueso, que se extiende al recto, desde el cual se descarga el excremento. La materia permanece dentro del intestino grueso por un mínimo de 10 horas y hasta un máximo de varios días.

La inflamación o infección del sistema digestivo recibe una denominación según el área donde ocurre. La esofagitis es la infección del esófago; la enteritis describe la infección del intestino delgado, y usualmente incluye la diarrea. Colitis es la infección del colon (intestino grueso) que ocasiona diarrea, usualmente con sangre y mucosa visible. Proctitis es la inflamación del recto, usualmente ocasionado por la gonorrea u otras enfermedades venéreas.

Los alimentos son transportados a través del sistema digestivo por movimientos peristálticos (peristalismo), contracciones musculares que rodean el tubo digestivo. Un incremento de estos movimientos puede resultar en diarrea, puesto que reduce el tiempo necesario para que el intestino elimine agua de la materia pasando por el sistema digestivo. Algunos fármacos atenúan los incrementos del peristalismo, y compensan el "tiempo de transición" que se requiere para el procesamiento completo de los alimentos y la descarga del excremento del cuerpo. El empleo de estos fármacos es generalmente restringido para el tratamiento de la diarrea de origen no infeccioso, puesto que la reducción del peristalismo permite la propagación de ciertas infecciones y la duración de la diarrea.

Algunas personas con diarrea crónica sufren el síndrome del intestino irritable, la enfermedad de Crohn’s, la intolerancia alimentaria, o síndromes alérgicos a los alimentos. Además de procesar y transportar los nutrientes del intestino a la sangre y los sistemas linfoides, el epitelio del sistema gastrointestinal contiene áreas concentradas de células inmunitarias llamadas placas de Peyer que continuamente evalúan los contenidos del intestino para detectar antígenos.

Las reacciones a estos antígenos pueden ser inmediatas y severas (como la anafilaxis potencialmente mortal) o resultar en la hipersensibilidad atrasada y el aumento de la permeabilidad del tejido intestinal. Las reacciones a los antígenos del VIH también pueden ocasionar un aumento de permeabilidad, lo cual puede resultar en un escape de los nutrientes por el intestino en vez de su absorción. Las heces aguadas son características de la permeabilidad incrementada. La presencia de sangre en las heces constituye una emergencia, y debe ser evaluada por un médico experimentado. Un alto contenido de grasa en la diarrea (esteatorrea) indica la malabsorción o la enfermedad pancreática crónica. Una estrategia inicial y frecuentemente exitosa para aliviar la diarrea en personas con estas afecciones es la revisión de la dieta.


Antibióticos que comúnmente precipitan la diarrea por Clostridium difficile

Con frecuencia Algunas veces
Ampicilina/amocilina Eritromicina
Cefalosporinas (Keflex, otros) Tetraciclinas
Clindamicina (Cleocin) Trimetroprima Sulfanamidas


El diagnóstico de la causa

La evaluación sintomática puede ayudar a determinar la causa de la diarrea. Heces frecuentes de volumen pequeño con sangre o pus, dolores de la parte baja del abdomen y el impulso no productivo de defecar indican colitis, mientras que las infecciones del intestino delgado producen con frecuencia diarrea de alto volumen sin sangre, dolores abdominales generalizados, y una deshidratación potencial.

La evaluación de la diarrea crónica se basa en su volumen, contenido de agua y/o sangre, y en si ocurre junto con fiebre. Si la persona padece diarrea aguada, los médicos experimentados en el cuidado de personas VIH positivas pueden evaluar el cultivo de heces para detectar la presencia de células blancas. Si se detectan cantidades altas de estas células, es posible que la causa de la diarrea sea una infección bacteriana, por ejemplo por Salmonella, Shigella, Listeria, Campylobacter o Escherichia coli. Puesto que es difícil distinguir entre estas bacterias sin el empleo de pruebas de laboratorio, la mayoría de los médicos inician el tratamiento presuntivo con un antibiótico fluroquinolona como ciproflaxcina o con trimetoprima-sulfametoxazola (Bactrim o Septra). Si la diarrea y los otros síntomas remiten en reacción al tratamiento, la investigación diagnóstica usualmente es innecesaria.

La diarrea ocasionada por la infección por Clostridium difficile es común entre las personas VIH positivas que acaban de completar un curso de tratamiento antibiótico. Las recurrencias también son comunes. El diagnóstico de C. difficile depende de la determinación de una toxina especifica en el cultivo de heces. Los médicos experimentados tienden a tratar C.difficile agresivamente con metronidazola oral (Flagyl), 250 mg 4 veces al día por 10 días. Vancomicina es un fármaco alternativo caro, pero mejor para el paciente que está tomando ritonavir, debido a la posibilidad de interacciones dañinas con metronidazola.

Una causa infecciosa de la diarrea que está ocurriendo con más frecuencia entre las personas VIH positivas es la infección por Escherichia coli (E.coli), particularmente por la cepa O157:H7. E. coli vive normalmente dentro del sistema digestivo humano. Cada cepa produce una toxina característica, y la mayoría de las personas no reaccionan a las cepas de E. coli usualmente localizados en sus comunidades. Los brotes sintomáticos de E. coli generalmente son resultado de la ingestión de alimentos (por ej., carne poco cocida, salame, leche o jugo no pasteurizados) contaminados por cepas a las cuales muchas personas no han desarrollado resistencia. El período de incubación (tiempo durante el cual la infección se establece en el cuerpo) es de varios días, y se caracteriza por dolor en el lado izquierdo del cuerpo. Para diagnosticar E. coli, se emplea una prueba de laboratorio especial. Los beneficios del tratamiento no son claros; sin embargo el tratamiento para contrarrestar el desequilibrio de los electrocitos, la deshidratación, y los daños hepáticos potenciales podría resultar necesario.

Por lo general, las personas adquieren Salmonella y Campylobacter a través de alimentos contaminados o poco cocidos, especialmente pollo, huevos y productos lácteos. El periodo de incubación es de 1 a 6 días, durante el cual la persona puede padecer dolores intermitentes severos y heces aguadas de un fuerte olor desagradable. También pueden sufrir náusea, vómitos, escalofríos y fiebres, además de heces sangrientas o con pus. Los síntomas suelen resultar severos en las primeras 6 a 8 horas; la diarrea u otros síntomas pueden llegar a durar de 7 a 10 días. Además, la deshidratación puede convertirse en un problema urgente. Usualmente no se recomienda el empleo de fármacos que reduzcan el peristalismo, ya que estos podrían ocasionar parálisis intestinal e incrementar o alargar el periodo de fiebre.

Los protozoos son parásitos del sistema intestinal responsables del mayor porcentaje de infecciones detectables que ocasionan diarrea en las personas VIH positivas. Criptosporidia y microsporidia ocasionan el 20% de los casos, mientras que Giardia lamblia ocasionan el 4,9%, Entamoeba histolytica el 2,6% y Isopora belli el 1,5%. Los médicos piden 3 muestras de heces (1 por día durante 3 días) para evaluarlos para la presencia de huevos (ova) y parásitos (O y P). El diagnóstico de Isopora belli requiere un procedimiento especial de mancha de laboratorio y en algunos casos, una biopsia del intestino delgado. Stongyloides es una infección parasítica que puede convertirse en afección severa en las personas inmunocomprometidas, y va generalmente acompañada de inflamación, dolor y sangre en las heces.

Una infección viríca que algunas veces ocasiona diarrea problemática en las personas VIH positivas es la colitis por el citomegalovirus (CMV), la cual ocurre particularmente en personas con menos de 100 linfocitos CD4 por mm3. La enfermedad se caracteriza por ulceraciones o sangramiento difuso en o debajo de la membrana mucosa del colón o recto. La hemorragia, la pérdida de peso, anorexia (falta de apetito) y fiebre son síntomas frecuentes de la colitis por el CMV. Con frecuencia, los médicos emplean un procedimiento diagnóstico con una coloscopia para obtener muestras de tejido que son evaluadas para detectar la presencia del CMV.

Otra enfermedad oportunista que frecuentemente ocasiona diarrea es el complejo por Mycobacterium avium (CMA). El CMA generalmente afecta a personas con menos de 50 linfocitos CD4 por mm3, aunque el mal ha sido diagnosticado en personas cuyos números CD4 han aumentado recientemente debido al empleo del tratamiento de combinación con un inhibidor de proteasa. La diarrea por CMA va usualmente acompañada de fiebre, dolores abdominales, y pérdidas de peso involuntarias (desgaste).

Los fármacos u otras causas son responsables de la diarrea significativa de largo y corto plazo en la mayoría de las personas VIH positivas. La diarrea es el efecto secundario asociado con más frecuencia con el inhibidor de proteasa nelfinavir (Viracept, fabricado por Agouron Pharmaceuticals). Los representantes de Agouron reportan que el empleo de medicamentos antidiarreicos disponibles en farmacias sin receta ayudan a controlar la diarrea hasta que el cuerpo se ajuste al fármaco y la diarrea se resuelva por sí sola. Otro inhibidor de proteasa, ritonavir (Norvir, fabricado por Abbott Pharmaceuticals) también está asociado con incidencias significativas de diarrea, por lo menos inicialmente, igual que el análogo nucleósido ddI (Videx) y los antibióticos macroloides como claritromicina (Biaxin) o azitromicina (Zithromax).

Aunque parece lógico que la estrategia más razonable para controlar la diarrea asociada con los fármacos sea simplemente suspender el fármaco que la produce, esta estrategia no es sabia. Los inhibidores de proteasa en particular deben ser tomados siempre en sus dosis completas y a un horario preciso para que puedan ejercer su máxima potencia contra el virus. Además, es vital evitar el desarrollo de virus resistente. El dejar de tomar ciertas dosis o suspender el tratamiento facilita el desarrollo de mutaciones virales resistentes. Por esta razón, los médicos deben tratar a un paciente que padece diarrea con otro inhibidor de proteasa si su diarrea resulta incontrolable o intentar tratar al paciente con el inhibidor original junto con fármacos antidiarreicos hasta que su cuerpo se ajuste al inhibidor. Por lo general, en la mayoría de las personas los efectos secundarios de los inhibidores de proteasa, como la diarrea, se resuelven en pocas semanas.


Estrategias de tratamiento

Existen varias estrategias para controlar la diarrea. Cuando se trata de un paciente VIH positivo, la mayoría de los médicos que sospechan que la causa es bacteriana recetan el tratamiento empírico antibiótico en los 3 días siguientes al inicio de la diarrea. Pero la determinación del antibiótico apropiado frecuentemente resulta difícil. Por lo general, el tratamiento de primera línea se inicia con uno de los fluoroquinolonas, usualmente ciproflaxcina (Cipro). El tratamiento de segunda línea es TMP-SMX (Bactrim o Septra). Ambos tratamientos curan exitosamente las infecciones subyacentes bacterianas que comúnmente ocasionan diarrea, o sea Shigella, Salmonella y Campylobacter.

La gravedad de la diarrea ayuda a determinar el tratamiento apropiado. La diarrea leve, considerada como menos de 4 heces aguadas por día, usualmente no es tratada. El empleo de fluidos para atletas asegura el balance corporal de los electrocitos y disminuye el problema de la deshidratación. La diarrea moderada, definida como más de 4 heces aguadas por día junto con otros síntomas, es frecuentemente tratada con compuestos endurecedores, como psilium, o fármacos antimotilínicos que atrasan el peristalismo. La diarrea severa debe ser tratada con los antibióticos apropiados. Una excepción importante es el tratamiento de la diarrea asociada con la colitis por C. difficile. Aparte de metronidazola, el tratamiento con los demás antibióticos debe suspenderse. (Nota: El consumir alcohol en las 24 horas siguientes a tomar metronidazola puede ocasionar severos vómitos; ritonavir contiene alcohol, y las personas que toman ritonavir no deben ser tratadas con metronidazola.) Las recurrencias son tratadas con metronidazola de nuevo, o con 125 mg de vancomicina 4 veces al día, 25 unidades de bacitracina 4 veces al día o 4 gramos de colestiramina 4 veces al día. No se debe emplear colestiramina y vancomicina juntos.

La diarrea moderada puede ser controlada con frecuencia a través del empleo de medicamentos antidiarreicos disponibles sin receta. Si estos no funcionan, se pueden emplear fármacos como codeína, difenoxilate o paregórico (tintura de opio). Para los casos más severos de diarrea, particularmente cuando la persona está hospitalizada, el médico puede administrar por inyección subcutánea de 50 a 200 mg de octreotida (Sandosatin) 3 veces al día, o 1 mcg por hora intravenosamente. Otra estrategia es aliviar el intestino a través de la nutrición suplementaria.

Las infecciones por protozoos, cuando son identificadas apropiadamente, pueden ser tratadas con una variedad de fármacos. Las amebas, o Entamoeba histolytica, son tratadas con 500 mg de paromomicina (Humatin) 3 veces al día por una semana. Iodoquinole (Yodoquinol), disponible a través de Glenwood Inc., (83 Summit Street, Tenafly NJ USA 07670; teléfono 201-569-0050) es otra opción, aunque el curso del tratamiento es más largo - de 20 días o más. Otra opción es 50 mg de Diloxanida furoate (Furamide) 3 veces al día por 10 días.

La diarrea criptosporidial que no se resuelve con el uso de los tratamientos convencionales o experimentales puede tornarse crónica y severa. Una opción para las personas que padecen esta diarrea tan debilitante es someterse a 50 a 200 mcg de octreotida 3 veces al día por inyección subcutánea, o 1 mcg por hora intravenosamente. Las personas que reciben octreotida deben ser evaluadas cuidadosamente, ya que el fármaco puede inducir la diarrea por malabsorción. Datos procedentes de estudios recientes también sugieren que el fármaco experimental nitazoxanida reduce significativamente la diarrea asociada con Cryptosporidium. Más alentadora todavía es la información presentada por investigadores durante la 4a Conferencia sobre los Retrovirus y las Enfermedades Oportunistas (enero de 1997), que afirma que el tratamiento de combinación con un inhibidor de proteasa (ritonavir o indinavir) eliminó la diarrea y la infección por Cryptosporidium en 18 participantes de un estudio clínico.

Los microsporidia son parásitos responsables de una creciente incidencia de diarrea en las personas VIH positivas. Dos cepas, Enterocytozoon bieneusi y Septata intestinalis, son endémicas en las personas VIH positivas. Estudios clínicos han demostrado que albendazola es alentador para el tratamiento de S. intestinalis, pero no existe un tratamiento estándar para E. bieneusi. Durante un estudio, el empleo de una dieta de carbohidratos simples bajos en grasas y residuos redujo el volumen de las heces y la frecuencia de la diarrea en 8 de 9 personas con E. bieneusi. El empleo de 200 a 400 mg de albendazola 2 veces por día por 1 mes redujo el promedio del número de heces de 7 por día a 3,8.

La colitis por el CMV es tratada con ganciclovir (Cytovene) o foscarnet (Foscavir). Foscarnet ocasiona diarrea hasta en un 30% de las personas que lo toman, y por esta razón, ganciclovir tiene una ventaja en cuanto al tratamiento de la colitis. Por ahora, no hay datos que indiquen que la enfermedad por el CMV reaccione de manera positiva al tratamiento de combinación con un inhibidor de proteasa.

La enfermedad CMA es la más común en las personas con menos de 50 a 75 linfocitos CD4 por mm3. El empleo de varias combinaciones farmacéuticas han proporcionado varios grados de beneficio contra el CMA. Informes recientes indican que el CMA es un problema incluso cuando los números CD4 aumentan a niveles mayores de la "zona peligrosa" en reacción al tratamiento anti-retroviral de combinación. Otra complicación es que rifabutina, fármaco estándar del tratamiento anti-CMA, interacciona de manera desfavorable con los inhibidores de proteasa.

Los patógenos bacterianos comunes pueden resultar más problemáticos en las personas VIH positivas. Consulte el cuadro en la página ------ sobre las recomendaciones terapéuticas. Es importante anotar que no se mencionan todos los tratamientos disponibles, y no se elucidan las interacciones farmacéuticas potenciales. Nunca tome medicamentos por su propia cuenta; siempre consulte con su médico antes de tratar su diarrea con antibióticos o medicamentos disponibles sin receta.


Diarrea ocasionada por bacterias y enfermedades del SIDA

Patógeno Tratamiento Alivio sintomático
Crytosporidium parvum Parmomycina (Humatin) Ocreotida
  *Colestrum bovina compuestos anti-motílicos
  *Nitazoxanida  
  *GM-CSF (Leukina)  
  *Allicina  
Microsporidia    
E. Bieneusino hay éstandar  
S. Intestinalis Albendazle compuestos anti-motílicos
Citomegalovirus (Colitis) Ganciclovir  
  Foscarnet o combinaciones de cidofovir  
Mycobacterium avium (CMA) Rifabutina (profilaxsis)  
  Clatritromicona o azitromicina más etambutol  
Giardia Lamblia Metronidazola (Flagyl)  
Entamoeba Histolytica Metronidazola (Flagyl) Loperamida
Campylobacter Eritromicina o ciproflaxina, Loperamida
  Norfloxacina o azitromicina  
Salmonella Ciprofloxacina o TMP-SMX Loperamida
Shigela Ciprofloxacina o TMP-SMX Loperamida
Clostridium difficile Metronidiazola (Flagyl) Evitar compuestos anti-motílicos
Isopera belli TMP-SMX  
E. Coli Ciprofloxacina  
Chlamydia trachomatis Ceftriaxona más azitromicina, o doxiciclina  
Vibrio parahaemoliticus Doxiciclina, Ciprofloxaxina o TMP-SMX  
Herpes simplex Aciclovir  

* indica tratamiento experimental, no aprobado por el FDA; TMP-SMX es trimetoprima sulfametoxazola.


Prevención

La prevención de las infecciones que pueden ocasionar la diarrea es importante. A través del uso de profilácticos (condones) durante el sexo receptivo y del uso de jeringas limpias, se pueden prevenir muchas de las enfermedades que incluyen la diarrea como uno de sus síntomas. Las parejas sexuales deben ser notificadas de las infecciones y tratadas para prevenir la re-infección y propagación del mal. Los viajeros, las personas que van de ‘camping’ u otros pueden reducir su riesgo de contraer una infección si beben sólo agua purificada y evitan la ingestión de frutas con cáscara no removible (como las fresas, las moras, etc.) y de ensaladas compuestas de verduras crudas (lechuga, tomate, etc.,) La preparación higiénica de los alimentos también puede reducir el riesgo de contraer una infección por diversos patógenos que ocasionan la diarrea.


Opciones de tratamientos complementarios y alimentarios

La diarrea ha sido tratada a lo largo de la historia con distintos tratamientos complementarios y alimentarios. Saccharomyces boulardii es una levadura que ha resultado eficaz para reducir la diarrea asociada con la infección por C.difficile. La levadura está disponible en tiendas que venden alimentos naturales. Los datos clínicos sobre la levadura son escasas, pero datos de casos individuales sugieren que la levadura se emplea con frecuencia. Expertos homeopáticos recomiendan el uso de cápsulas de acidofilo y de ajo para prevenir la diarrea. El aceite, té y extractos de menta también son empleados contra la diarrea.

La medicina tradicional China (MTC) incorpora el uso de hierbas y acupuntura para controlar la diarrea. Un procedimiento de diagnóstico establece el origen de la diarrea y señala las combinaciones de hierbas apropiadas, las cuales pueden ser hervidas y bebidas en forma de té. Un primer paso en el control de la diarrea es la eliminación de la dieta de todo producto lácteo para determinar si la diarrea es el resultado de intolerancia a la lactosa. La diarrea persistente se diferencia en hasta 20 clasificaciones. Para cada clasificación, existen "puntos" específicos de acupuntura que son estimulados y combinaciones de hierbas apropiadas.

Los herbalistas han desarrollado un gran arsenal de hierbas que pueden reducir la gravedad de la diarrea y promocionar la formación de heces normales. Los tratamientos con compuestos altos en fibra son populares y disponibles en la mayoría de las farmacias y tiendas que venden productos naturales.

Los médicos recomiendan con frecuencia restricciones alimentarias para sus pacientes con diarrea crónica. Algunas de las recetas son antiguas: Se ha empleado la dieta conocida como BRATT (compuesta de plátanos, arroz, salsa de manzana, tostada seca y té) por décadas , mientras que el agua de arroz es un remedio que tiene miles de años de uso. Factores alimentarios modernos que pueden empeorar la diarrea incluyen los productos lácteos (leche, queso, etc.,), productos con fructosa (hechos de jugos de manzana, pera, uvas, miel, higos, nueces, y las sodas), los productos con sucroso (hechos con azúcar de mesa), sorbitol, hexol, manitol (hechos con productos "sin azúcar"), los antiácidos que contienen magnesio, la vitamina C y la cafeína.


Otras preocupaciones

La deshidratación y la pérdida de electrocitos

La pérdida extensiva de agua corporal es una complicación seria para cualquier persona con diarrea severa, pero amenaza en particular a los bebés y los niños. Los adultos pierden normalmente de 1.500 a 2.000 mL de agua por día a través de la orina y el sudor, incluso en climas fríos. Puesto que la diarrea puede ocasionar altas pérdidas de fluidos adicionales, la pérdida debe ser determinada, y corregida con fluidos altos en electrocitos. El agua no contiene electrocitos, así que se deben beber jugos de frutas, sodas, sopas, y líquidos parecidos. Un fluido alternativo para reemplazar los electrocitos puede prepararse con 1 cucharada de sal más 4 cucharadas de azúcar disueltas en un litro de agua. Algunos líquidos, como el té, el café y el chocolate caliente, son diuréticos y propician la pérdida de fluidos corporales. El color de la orina es una forma de establecer el nivel de deshidratación. Cantidades pequeñas de amarillo oscuro a naranja en la orina sugieren una pérdida de fluido considerable (Nota: Rifabutina ocasiona la decoloración de la orina).

La rehidratación oral es usualmente suficiente para contrarrestar la pérdida de fluido debida la diarrea crónica, pero en algunos casos es posible que resulte necesario emplear fluidos intravenosos, como por ejemplo si la persona padece postración nerviosa, vómitos persistentes o íleo (obstrucción del intestino). La pérdida de potasio usualmente puede ser corregida a través de un vaso de jugo de naranja o comiendo 2 plátanos. Las personas que padecen diarrea debida al uso de foscarnet deben recibir evaluaciones regulares de sus niveles de electrocitos.

La malabsorción

Un estudio de 30 hombres en varias etapas de la enfermedad VIH demostró que la malabsorción tiene más tendencia a ocurrir en personas con el SIDA que en personas asintomáticas VIH positivas. Los investigadores del estudio concluyeron que:

  • La capacidad de los intestinos para absorber nutrientes disminuye con el SIDA, y este deterioro va usualmente acompañado de inflamación de bajo grado.
  • La malabsorción del íleon en las personas con el SIDA puede ocasionar una deficiencia de la vitamina B12, la cual puede ser corregida a través de inyecciones de B12 regulares.
  • La malabsorción del ácido biliar también puede contribuir a la diarrea relacionada con el SIDA en algunas personas.


Conclusión

La diarrea es un síntoma, no una enfermedad. La causa subyacente de la diarrea, cuando es identificada, puede ser tratada con frecuencia. La diarrea aguda y la diarrea crónica deben recibir tratamientos diferentes. Frecuentemente, pero no siempre, las estrategias para controlar la diarrea tratan la causa subyacente, y al mismo tiempo proveen alivio sintomático. La diarrea crónica podría ser un factor contribuyente importante del desgaste del SIDA, y el control de la diarrea debe formar parte del plan de cuidado médico completo para las personas VIH positivas.

Mark Bowers es el editor de las publicaciones del Departamento de Tratamiento y Activismo de las Fundación del SIDA

Christopher Gortner es el editor y traductor de BETA en español y Noticias Positivas


Apéndice

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Revisado el 16 de diciembre 1997


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